Hace 68 años asesinaron a Jorge Eliécer Gaitán

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El recordado líder político liberal murió para partir la historia contemporánea de Colombia en dos, antes y después de la ‘época de la violencia’.

El 9 de abril de 1.948 en la carrera Séptima con calle 14, en pleno corazón de Bogotá, tres impactos de bala acabaron con la vida del líder político liberal, Jorge Eliécer Gaitán, además, fueron suficientes para desatar un periodo de violencia que Colombia aún recuerda con escozor.
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Hacia la 1:05 de la tarde, el candidato presidencial y virtual ganador cayó sobre la acera de esa importante vía, herido de muerte y en medio del revuelo de los transeúntes que con afán trataban de capturar al responsable, pero al mismo tiempo, asistir al “negro Gaitán”, subirlo al taxi que lo trasladaría a la Clínica Central, darle agua y brindarle un pañuelo para tapar sus heridas, cualquier cosa para evitar su deceso, esfuerzos que resultaron ineficaces.

Juan Roa Sierra, el histórico y controvertido autor material del hecho, fue un peldaño en la furia de la multitud que lo sacó de una farmacia atravesando las rejas y a dos policías que trataban de evitar el linchamiento. Finalmente, el asesino fue arrastrado por las principales vías de la ciudad, golpeado y desnudo; tan solo mantuvo la corbata de donde lo halaban. Según testigos varias horas después, su cadáver reposaba en el Cementerio Central, desfigurado y ensangrentado.

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Pero rondaba una duda ¿Quién fue el autor intelectual? ¿Quién quiso opacar al líder de los marginados? Gaitán, un líder político con gran fuerza en la población humilde de la sociedad colombiana, era para muchos la «esperanza» de un verdadero cambio, esa, entre otras razones, motivó a las masas a salir a la calle y provocar el desorden, un incendio colectivo.

La Radio, el imprescindible medio de entretenimiento e información de los colombianos de la década del 40, sirvió como difusor del descontento popular encabezado por Jorge Gaitán Durán y Jorge Zalamea que tomaron las instalaciones de la Radiodifusora Nacional, para llamar a las masas liberales a revelarse en contra del gobierno conservador de Mariano Ospina Pérez, un hecho contundente para que la turba incendiara y saqueara lo que más pudiera.

Después de estos hechos, la violencia bipartidista entre liberales y conservadores no se detuvo; masacres, desplazamiento, viudas, huérfanos y un baño de sangre, tiñeron del rojo que tanto defendía Gaitán a todo el país. Un periodo de violencia que este martes, los colombianos recuerdan y rechazan con una movilización popular.