Paro armado tiene inmovilizados a miles de pasajeros y comerciantes

 

Por lo menos cuatro vehículos, entre tractomulas, taxis, carros particulares y una motocicleta, han sido incinerados en el bajo Cauca por delincuentes como parte del paro armado que impulsa la banda criminal del Clan Úsuga en gran parte del país, y que ha causado sensible alteración del orden público en esa subregión como también en Urabá y en nordeste paisa.

Decenas de buses de transporte intermunicipal e interdepartamental de pasajeros y vehículos de carga permanecen estacionados a lado y lado de la vía, en ambas direcciones entre la costa atlántica y la capital antioqueña, en espera de condiciones de seguridad para proseguir su desplazamiento, bajo la custodia de personal del Ejército y de la Policía de Carreteras, en esa franja del bajo Cauca.-

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Ancianos, niños, mujeres de todas las edades sufren las inclemencias del clima, la zozobra por la inseguridad y un eventual ataque de la banda delincuencial que protagoniza el paro armado, cuyos mayores efectos se observan en esa zona con el cierre del transporte –inclusive el urbano-, la suspensión de las actividades comerciales, educativas, administrativas municipales y hasta las hospitalarias, hasta donde han llegado las órdenes de no atender a ningún paciente.

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Dos hombres en motocicleta interceptaron al conductor de una tractomula en comprensión del municipio de Tarazá, y a pesar de los ruegos del propietario del pesado vehículo para que no le quemaran su equipo de trabajo y sustento familiar, los delincuentes procedieron a incinerar el automotor con su carga.-

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«Un carrito para el sustento de mi familia; les rogué que no me quemaran mi carrito, es un carro viejo; no está asegurado; me quedé en la olla. Se movilizaron en una moto, me pararon y traían gasolina y me quemaron el carrito y me quemaron el carrito«, lamentó con insistencia el conductor-propietario afectado por el ataque terrorista.

Una historia similar vivieron los propietarios de un taxi, un carro particular y un motociclista que transitaban por la vías del municipio de Valdivia, en el norte de Antioquia, donde los comerciante por temor a represaliar y ataques de los Úsuga, también tienen cerrados los locales en toda la población con los consecuentes efectos para la comunidad.-