Azúcar repetido, azúcar amargo

 Miercoles_9_3_2016@@AZUCAR G

No soy de los que piensa que todo tiempo pasado fue mejor, estoy convencido que eso fue lo que pudo ser y además es algo relativo. Ese pasado para ser mejor calificado debería compararse con uno idéntico en algún otro nivel dimensional.

Es más, la premisa sería que todo tiempo pasado fue el único que conocimos. Ahora bien, que las cosas en el pasado se hicieran, se comprendieran o se pensaran de una mejor manera es algo mucho más comprensible. Esto aplica para muchas cosas: la música, el cine, la televisión, la literatura.

Pero incluso en esos ítems puede uno pensar que si bien antes se tenía una mayor profundidad temática hoy en día se cuentan con recursos técnicos mucho más avanzados. El cine lo ha hecho miles de veces, se llama Remake (rehacer), toman un guión ya existente y sobre él vuelven a desarrollar la misma idea, obvio con nuevos recursos y nuevas tecnologías, pero las cosas no siempre salen como se planean.

Está ese tufillo de lo original revolcándose por la nueva producción, está ese elemento comparativo de que tal actor lo hacía mejor que este otro. Que si el director sí sabía y que ese guión estaba mejor escrito. Ahora bien, la excusa perfecta es que las nuevas generaciones tienen derecho a conocer esa historia ya antes contada, pero la verdad ¿no sería más barato y menos dispendioso presentar la producción original e invertir en una nueva idea?

Azúcar fue una serie que se pasó en el año 1989, con un éxito rotundo en la televisión colombiana y dando origen a la filmación en exteriores con una cuidadosa factura. La verdad recuerdo más bien poco sobre la serie, sé que se emitía semanalmente y que recorría varias épocas de la historia del Valle del Cauca.

Sé que había un amor prohibido entre un negro y una blanca o algo así, pero como a muchos se nos olvidó y RCN decidió que era hora de llenar el espacio de la noche con la misma historia recargada. Maldición incluida y todo es de admirar la enorme calidad de la producción, su impecable diseño y su fotografía en formato cine. Pero la verdad, por más que pretenda dar un punto de vista distinto es la misma historia.

Eso sí, con muchas más cosas que contar, se emite ya en un formato de telenovela de 88 episodios programados. Hay algo malo en esta producción, parece que la maldición de Sixta fuera más allá y alcanzara desde los dioses del aburrimiento toda su bendición porque no logra captar la atención del espectador.

Algo falta, algo que antes había y ya no se encuentra, era una especie de química entre los protagonistas que hacía creíble una historia y que ahora la hace tan simple y postiza. La verdad, enfrentada a otra historia de amores interraciales igual de poco creíbles que pasan en el canal Caracol, la opción más cómoda para los televidentes cansados de este tipo de dramas es hacer zapping.

Por: Leonardo Pineda

Zapping

@leonardopineda