De 100 consultas en las salas de urgencias, 80 no son prioritarias

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El caso de Medellín es un claro ejemplo de  lo que puede estar  pasando en otras ciudades de colombia en donde desesperados por sus enfermedades  y síntomas , miles de pacientes recurre al servicio de urgencias de  los centros hospitalarios  y clínicas para ser atendidos con mayor prontitud por sus EPS.

No le quedó otro camino, luego de agotar los regulares. María Correa buscó atención básica en su EPS por un dolor abdominal, pero la orden de ecografía se la dieron para tres semanas después. No aguantó el malestar y fue a urgencias en la IPS Universitaria.

Su caso, es el de cientos de personas que a diario llegan a las salas de urgencias de las entidades hospitalarias de tercer nivel en Medellín buscando atención prioritaria, en la mayoría de las situaciones sin necesitarla o pudiendo agotar antes otras vías.

La situación está contribuyendo a agravar la grave crisis hospitalaria que tiene la ciudad, hasta el punto que hoy, por ejemplo, en el Hospital Infantil la capacidad rebosa el 200 por ciento.

Allí, explica Juan Pablo Guerrero, director de Urgencias, de cada 82 pacientes que reciben al día, el 70 por ciento presentan baja complejidad.

Las razones, añade el médico, van desde que muchos pacientes se están quedando sin atención ambulatoria en las EPS, sin controles, seguimiento, medicación o estudios y tienen que recurrir a la IPS, lo que recarga los servicios en las salas de urgencia.

“Lo que se debiera hacer de una manera ambulatoria, acceso a revisiones y citas, no se está dando y los pacientes buscan el servicio de urgencias para que sea el acceso al sistema, pero esa es la vía incorrecta”, explica.

Según Guerrero, otro fenómeno que se está presentando, es que los pacientes que tienen enfermedades crónicas y no son atendidos debidamente en las EPS llegan a urgencias deteriorados.

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Esos casos se presentan, recurrentemente, con los pacientes renales, a los que, anota el directivo médico, si la EPS les suspende los medicamentos, van a recaer y tendrán que consultar en urgencias.

“También pasa que un niño con una enfermedad que le produce convulsiones, si no se trata correctamente en una atención básica va a llegar mal a urgencias”, añade.

El mal uso de las urgencias

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Correa llegó a urgencias por fuerza mayor, aunque su requerimiento pudo haber sido resuelto en su EPS.

Sin embargo, son muchas las situaciones en las que por desconocimiento de los pacientes se busca, sin ser necesario, esa atención prioritaria antes que la básica.

Sucede en la IPS Universitaria León XIII, donde el director de Urgencias, Aurelio Velásquez revela que en promedio atienden a 350 usuarios para triaje (evaluación para conocer el nivel de urgencia).

De esos 350, asegura Velásquez, 270 pacientes son ingresados al servicio, pero solo 150 permanecen ahí porque lo requieren.

“Al 60 por ciento de ese total de pacientes que llegan para triaje, se les pudo haber resuelto el problema en una atención de primer nivel”, explica el directivo.

Como argumento para sustentar esa realidad que, insiste Velásquez, tiene asfixiado el sistema, está que en los últimos días de diciembre la presencia de usuarios en la sala de urgencias de la IPS Universitaria bajó casi al 80 por ciento y en enero 4, cuando las fiestas terminaron, volvió a normalizarse: 150 por ciento.

“Consultan por virosis, fiebres, daños de estómago, dolores articulares o descompensaciones (azúcar o presión altas), temas que se pudieron resolver en una atención básica”, acota.

Un panorama que muestra las dificultades en las urgencias, lo dan las directivas de la León XIII y del Hospital Infantil con base en el número de camas de esas salas: para el primero son 150, pero contando con un apoyo de sillas plásticas en situaciones críticas. Y para el segundo la capacidad está en cuatro camillas de atención inicial, 12 para observación. Allí, diariamente hay en promedio 60 pacientes en proceso de hospitalización

Médicos generales y su rol

La problemática del colapso en las salas de urgencia y las consultas innecesarias, se agrava porque, de acuerdo con Velásquez, los médicos generales no están cumpliendo su rol, en algunos casos por que los pacientes no los aprovechan debidamente.

“Ellos (los médicos generales) están preparados para manejar muchas patologías en los pacientes sin necesidad de remitir a especialistas”, establece.

El directivo, a su vez, hace un llamado para que la gente utilice mejor los servicios que presta en las diferentes comunas de la ciudad la red de Metrosalud y no vayan directamente a una sala de urgencias de tercer nivel.

“La idea es que Metrosalud haga un escalonamiento correcto de los pacientes para que transiten los niveles básicos”, apunta Velásquez.

En ese sentido, el médico Guerrero también es vehemente al señalar que a urgencias infantiles llegan familias con niños que tienen una simple gripa, y no presentan signos de riesgo.

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Para el directivo los médicos generales están en capacidad de resolver el 80 por ciento de las enfermedades, y si encuentran factor de riesgo, tienen los mecanismos para conectarse con los hospitales grandes y solicitar revisión, pero después de brindar la atención básica.

“Niños con dolor abdominal, otitis que es una infección de los oídos, faringitis, asma leve, amigdalitis aguda, heridas sencillas y leves, pueden ser atendidos en hospitales locales. Dolores de cabeza sin signos de gravedad, neumonías pueden ser manejadas por médicos generales”, anota.

Aprovechan los problemas

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Hecha la norma, creada la trampa, parece ser el viejo refrán que se aplica en la salud en Colombia.

Para el caso de la congestión en las urgencias, las directivas de las grandes unidades hospitalarias saben que los pacientes al conocer las falencias del sistema, que les genera retrasos e incumplimientos, buscan directamente la atención prioritaria.

También lo cree Natalia Álvarez, médica general, que anota que en las unidades intermedias sí se están haciendo las valoraciones y procedimientos respectivos, pero los pacientes buscan ir inicialmente a urgencias.

“Ellos saben que los tiempos de remisión son largos. Remitirlo de Metrosalud a la León XIII puede tardar días, y cuando los pacientes padecen esa situación prefieren no volverlo a vivir”, sostiene.

Álvarez, además considera que la labor de los médicos generales es importante y bien vista por los habitantes de los barrios. De hecho, asegura que los centros de salud se mantienen al máximo de ocupación, y que casos como un traumas oculares o urología, son especialidades difíciles de conseguir, por lo que los pacientes entonces buscan directamente ir a entidades de tercer nivel.

“Tratamos, hasta donde se pueda, de manejar los casos de pacientes sin remitirlos a urgencias de tercer nivel, pero hay situaciones que se salen de las manos y toca remitirlos”, reitera Álvarez al tiempo que recuerda que hay comunicación para que los especialistas de centros de alta complejidad devuelvan a los pacientes que no requieren urgencias.

Una realidad generalizada

La Alianza “Somos 14 más 1”, que representa más del 80% de la oferta hospitalaria de Antioquia, comunicó que tienen colapsada su red de urgencias por el no pago de las EPS de $1 billón 560 mil millones.

Ese es otro problema que ayuda a generar el colapso en las unidades de urgencia y que apunta a las EPS en liquidación, que adeudan $201.000 millones (Caprecom, $84.921 millones; Saludcoop, $69.640 millones y Comfenalco, $46.446 millones).

“Desde hace varios meses, la red de servicios de urgencias se encuentra colapsada, los profesionales de salud de los hospitales de la alianza, en función de su ética médica, trabajan con las reservas de las instituciones y aun así la capacidad de respuesta es mínima y las deudas se encuentran en ascenso”, describe la Alianza en un comunicado .

POR:VÍCTOR ANDRÉS ÁLVAREZ.