Guapi  dio rienda suelta a  su fiestas de Reyes

 

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El costero municipio de Guapi en el Litoral pacífico caucano  también inició sus tradicionales fiestas de Reyes en donde se le da rienda suelta al folclor y la alegría de  comienzo de año.

En Guapi al igual que otras regiones  del suroccidente  colombiano,Blanquitos y Negritos tiene sus raíces en los autos sacramentales que se realizaban en el mundo cristiano como recordatorio de la Epifanía y la visita de los Reyes Magos a Jesús recién nacido.

La conmemoración de origen ibérico se nutrió con los aportes de las culturas aborígenes americanas y africanas durante la conquista y la Colonia. Este tradicional festejo del sur del país está relacionado con la sublevación que protagonizaron los africanos esclavizados de la población antioqueña de Remedios la cual llenó de pánico a las autoridades.

Este acontecimiento repercutió en las provincias del sur de la Nueva Granada, cuyos esclavizados exigieron un día de descanso. El rey de España por Cédula Real, concedió el 5 de enero como la fecha única del

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Las fiestas son rituales que comunican sentimientos colectivos bien sean de alegría, exaltación, inconformismo o duelo. En primer lugar están las que evocan creencias religiosas. En ellas los pueblos agradecen y piden a sus dioses el favor en las cosechas, en el amor, en la salud y en la prosperidad. Luego están las fiestas llamadas profanas.

En ellas se festeja la vida. En estos jolgorios, el cuerpo humano se permite el desenfreno y el goce se convierte en el centro de la celebración. Esta clasificación de las fiestas no debe hacernos perder de vista que la fiesta siempre transita entre lo sagrado y lo profano.

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Las fiestas afrocolombianas también pueden ser estudiadas mediante la observación de sus manifestaciones simbólicas e históricas. Los disfraces y las máscaras contienen numerosos símbolos que narran las relaciones sociales, los sueños y los miedos de sus portadores. Así, por ejemplo, la pelea entre cucambas y diablitos, comparsas de los carnavales.

Ellos van vestidos con faldas de palma, exhiben un hacha en su mano, una pipa que lanza fuego y llevan todo su cuerpo pintado. Juguetean por todo el poblado pellizcando o asustando a los niños.

Si bien esta celebración se enmarca dentro de una fiesta religiosa católica es evidente que sus disfraces y las acciones que realizan los personajes guardan huellas ancestrales que nos remiten a las herencias africanas que aún perviven entre estos pueblos.

Las faldas de palma presentan grandes semejanzas con las faldas de rafia utilizadas en las ceremonias africanas. Este traje se luce en múltiples festividades y es un atributo especial que representa a los espíritus de los ancestros. Así el análisis histórico de las celebraciones afrocolombianas y de su parafernalia permite discernir memorias de largo alcance condensadas en un solo evento.