El Caucano Leo Castro pasó de escobita a goleador en la Primera B

 

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Desde las seis de la mañana Leonardo Fabio Castro Loaiza recorría las calles de Pereira. A esa hora, perseguía el camión de Atesa, empresa de aseo de la ciudad para recolectar las bolsas de basura o hacer la labor de escobita según la programación.

En la tarde se quitaba el uniforme de Atesa y se ponía el de Audifarma, un club de fútbol aficionado de la capital risaraldense. El objetivo cambiaba: de mantener aseada la ciudad pasaba a perseguir un balón para meterlo en las redes contrarias.

No fue lo único que le tocó hacer para generar ingresos para subsistir. También fue domiciliario en una agropecuaria y trabajó en una construcción.

Sin embargo, Leonardo siempre tuvo un pilar importante en su vida: el balompié. Este hombre, nacido en El Tambo (Cauca), llegó siendo un bebé a Pereira. Allí empezó a jugar fútbol en el club Indubolsas del barrio Cuba, donde estuvo 14 años.

Lo entrenó Jaifer Carvajal, quien cuenta que desde pequeño mostró calidad goleadora.

Siempre fue distinguido por su potencia y su personalidad ganadora. “Es humilde y alegre; se ponía mal cuando íbamos perdiendo, salía a llorar y tras calmarlo entraba a hacer los goles del triunfo”, cuenta Carvajal.

Nunca estuvo en un proceso de la Selección Risaralda, pero siguió rompiendo redes con el objetivo de figurar. Fue así como personas de Audifarma se acercaron a Indubolsas con la intención de conocerlo.

“Un día Leo se apareció en un entrenamiento. Teníamos un amistoso y él pidió que lo dejáramos probar: metió tres goles”, relata Octavio Restrepo, técnico de Audifarma.

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Con su potencia, técnica y velocidad, el delantero logró un puesto en el equipo que disputaría la Copa Ciudad Pereira de 2012 y salió como goleador y mejor jugador.

Tras esta actuación, decidió buscar suerte en Envigado y Uniautónoma, pero en ninguno logró un puesto.

Al año siguiente el profesionalismo le abrió sus puertas. Llegó a Deportivo Pereira de la mano de Jesús Kiko Barrios. Sin embargo, fue José Fernando Santa el que catapultó la calidad de Leo a la primera del cuadro matecaña.

El 27 de julio de 2014, en un partido frente a Universitario de Popayán, anotó su primer gol como profesional.

Se abrió el grifo

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Castro comenzó a anotar sin parar con la camisa matecaña, equipo del cual es hincha. Marcó 18 goles en 2015 que le sirvieron para ser el segundo artillero del Torneo Águila.

Sus cualidades futbolísticas le sirvieron para que el Medellín lo tuviera en cuenta. En la presentación como refuerzo para 2016 Leonardo le expresó a los hinchas del rojo que “pueden esperar de mi entrega y dedicación”.

Para Juan Camilo Hernández, su compañero en Pereira, a Leo le va a ir muy bien porque “es de esos delanteros que le hacen fácil el trabajo al volante, es solo darle el balón y él resuelve”.

Castro dejó huella en Pereira y espera hacer lo mismo en el DIM. De ello no le quedan dudas a su tutor Carvajal porque “ha sido luchador y supo sortear las pruebas que le puso la vida”.

DANIEL CARDONA HENAO