General Martínez sostiene que no va a renunciar a la Policía

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El general Luis Eduardo Martínez, quien recientemente fue salpicado por un anónimo por supuestos nexos con el narcotráfico y los “paras”, señaló que no va a renunciar a su cargo y que por el contrario se va a dedicar a defender su buen nombre.

El alto oficial reiteró que es inocente y confirmó que el presidente Juan Manuel Santos le pidió, a través del ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas, la renuncia a la Policía.

Según se conoció , el jefe de Estado hizo la solicitud al alto oficial el pasado viernes 18 de diciembre. Cabe recordar que Martínez, es señalado de tener nexos con el narcotráfico y grupos paramilitares, específicamente con la Oficina de Envigado y el narcotraficante Francisco Cifuentes Villa.

Los señalamientos

Los señalamientos contra el general Luis Martínez comenzaron en 2012 con un anónimo en el que se hablaba de sus supuestas relaciones con la Oficina de Envigado y los paramilitares, especialmente con el comandante Carlos Mario Jiménez, alias Macaco, cuando estuvo en Antioquia.

Esa misma información fue la que llegó recientemente a los oídos de algunos congresistas que pidieron al ministro de Defensa explicar la situación, ya que querían evitar que sobre ellos cayera toda el “agua sucia” si se repetía el caso del general (r) Mauricio Santoyo, quien fue ascendido en 2007 por el Congreso en medio de denuncias de sus relaciones non sanctas con grupos al margen de la ley. Santoyo fue extraditado por cargos de narcotráfico en 2012.

La información que comenzó a circular era que el general (r) Mauricio Santoyo, exjefe de seguridad del expresidente Álvaro Uribe, le dijo a la Corte Distrital de Nueva York que tenía pruebas de que el general Martínez tuvo relaciones con narcotraficantes en Medellín cuando era comandante de Policía de Antioquia. Santoyo, quien para la época de los hechos era director del Gaula en Antioquia, habría relatado que algunos oficiales de la Fuerza Pública sostuvieron relaciones con la Oficina de Envigado y grupos criminales al mando de Diego Murillo Bejarano, alias Don Berna.

A esa información se sumaba un informe del 25 de marzo de 2010 que envió el especialista en inteligencia de la división andina de Estados Unidos, Chadd Calkins, al entonces director regional de la DEA en Colombia, Jay Bergma, en el que se advertía de los supuestos nexos que sostuvo Macaco y la Oficina de Envigado con la Fuerza Pública entre 1998 y 2006. En ese documento se leía: “Jiménez Naranjo declaró que a él le dijo Francisco Cifuentes Villa, alias Pacho Cifuentes, que éste había sobornado al coronel Luis E. Martínez cuando fue comandante de la Policía en Medellín”.

Al parecer, Macaco en sus declaraciones precisó que general Martínez trabajaba de la mano con Pacho Cifuentes, quien, antes de ser asesinado en abril 2007, habría sido el enlace con el cartel mexicano liderado porJoaquín el Chapo Guzmán. Supuestamente, el general (r) Martínez habría firmado contratos con las empresas de transporte aéreo de Cifuentes Villa. En su defensa, el oficial siempre ha sostenido que nunca conoció de los negocios irregulares de Pacho Cifuentes, a quien dijo haber recibido en dos oportunidades en su oficina para tramitar los pagos de unas facturas y que el día que se enteró que lo mataron por nexos con la mafia se sorprendió.

Es más, en una reciente entrevista con El Tiempo ratificó que los contratos con la empresa de Cifuentes Villa se firmaron antes de que él llegara a la comandancia; que el anónimo que llegó al Congreso fue el mismo que circuló en 2012 y que tan solo le agregaron que EE.UU pensaba en retirarle la visa; y que la Fiscalía le certificó hace dos días, al igual que lo hizo hace tres años, que no había ninguna compulsa de copias en su contra por declaraciones de paramilitares.

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“Tengo mi visa vigente, renovada después del primer anónimo y de, entonces director de la DEA en Colombia, me aseguró que no había nada en mi contra. Fue en el 2012, cuando los ‘paras’ ya llevaban cuatro años extraditados. Y ustedes publicaron el domingo que agentes federales negaron ser autores de los reportes que usa el anónimo”, dijo Martínez.

Varios han salido en defensa del general Martínez, a quien califican de un hombre trabajador y que durante las últimas décadas no ha hecho más que combatir al narcotráfico.

Por ejemplo, entre los reconocimientos recientes está que cuando fue comandante de la Policía Metropolitana de Bogotá los índices de homicidios tuvieron la reducción más histórica en la ciudad en los últimos 30 años.

Actualmente, ocupando la dirección de Carabineros y Seguridad Rural de la Policía, ha dirigido junto a otros dos oficiales la Operación Agamenón, que busca dar con el paradero de los máximos jefes del Clan Úsuga.