Oso nacional electoral

Eventualidades como las recientemente ocurridas en muchos municipios del país donde se anularon cientos de cédulas por supuesta Transhumancia Electoral, evidencian lo que algunos análisis políticos han hecho y que hasta el momento no se les ha puesto atención, y es que el trabajo que realiza el Consejo Nacional Electoral (CNE), no se destaca por su excelencia, sino más bien por todo lo contrario.

 No entiendo por ejemplo, a qué magistrado o a que funcionario se le ocurrió siquiera pensar que en Bogotá pueden existir indicios de Transhumancia Electoral entre una localidad y otra, cuando para elegir alcalde o concejal, da lo mismo vivir en Bosa, Engativa o Suba. Los únicos que podrían caer en este tipo de prácticas son los candidatos a ediles, que son quienes se hacen elegir territorialmente en un único territorio de la capital. Sin embargo, para determinar esto, tendría que centrar la atención en estas entidades y hacerse un trabajo bastante cuidadoso para saber quién o quienes realizan esta práctica, que con toda seguridad lo harán, pero no en el grado en que se señaló.

Creería esto, solo si se habla del trasteo de ciudadanos votantes desde los municipios de Cundinamarca hacia Bogotá o viceversa, el problema es que los noticieros de televisión han mostrado testimonios que indican que incluso en Soacha se hicieron anulaciones de cédulas a personas que cumplieron la mayoría de edad recientemente y a ciudadanos que llevaban más de diez años, viviendo en el municipio vecino. La pregunta es, ¿se puede creer en el trabajo de una entidad que cae en semejantes imprecisiones?.

Ni hablar de los casos de Bucaramanga donde se anuló la inscripción del senador Horacio Serpa, lo mismo que en Armenia y el resto de municipios donde se presentaron los mismos errores.

Con esto uno se pregunta si en el CNE son conscientes de que con este tipo de equivocaciones en distintos territorios del país, se podrían vivir fuertes asonadas de gente indignada porque puede ganar un candidato que no sea de su agrado, como consecuencia de que muchas personas no pudieron depositar su voto en las urnas

Habrán caído en cuenta en el CNE de que más de un político cuestionado que vea en riesgo sus probabilidades de ganar, podría aprovechar para pescar en rio revuelto y cometer fraude electoral, con la seguridad de que nada se le podrá decir, porque va a tener en quien escudarse.

Pero lo más importante es que el país entero, debe aprender la lección y tratar de corregir el error, de lo que significa tener al interior del Estado a una entidad inoperante como guardián de las elecciones, que aparte de ser un fortín burocrático de partidos políticos y congresistas, es incapaz de presentarle a los colombianos investigaciones con resultados dignos de toda confianza.

Es por esto que en una próxima discusión de una Reforma Política en Colombia, el Consejo Nacional Electoral debe ser un punto más en este debate, porque no puede ser por ejemplo, que los encargados de candidatizar a sus magistrados para posteriormente elegirlos, sean los partidos políticos y los congresistas, cuando son precisamente estos dos quienes tienen intereses en el trabajo de vigilancia que el CNE debe ejercer.

Corrigiendo esto se lograría que por fin una Reforma Política en Colombia se apruebe con toda la seriedad que se requiere, porque dejaría a los órganos electorales, libres de cualquier presión política de los partidos que hoy candidatizan a los magistrados y de los congresistas que los eligen, quienes utilizan a los magistrados de este organismo a su antojo, hecho que se debe corregir con premura, si en realidad queremos que en nuestro país haya por fin una jornada electoral sin una sola trampa.

Pero lo más importante de que se trabaje una Reforma Política donde se trabaje este asunto, es que el CNE al ejercer su labor con independencia total de la politiquería que se vive al interior del Congreso de la República y de los partidos políticos, haría un trabajo con resultados dignos de toda confianza, porque al encontrarse libre de presiones, se lo realizaría con el rigor técnico que requiere, blindándolo de penosos cuestionamientos como los que hoy vive y por el que en la actualidad bien se le puede calificar como el gran “Oso nacional electoral”.

Oscar Sevillano

Por: Oscar Sevillano

@sevillanojarami