En la cantera del Cali tienen una gran Selección Colombia

Ocho jugadores formados en ese equipo están en la lista de 23 que llamó Pékerman.

 

Más de la tercera parte de la lista de 23 jugadores que convocó José Pékerman, el técnico de la Selección Colombia, para el amistoso contra Perú, que se jugará el próximo martes en Nueva Jersey, pasó por las divisiones menores del Deportivo Cali, el actual campeón de la Liga.

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Cuatro de ellos siguen en el club: Kevin Balanta, Andrés Felipe Roa, Helibelton Palacios (todos llamados por primera vez por Pékerman) y Rafael Santos Borré, aunque este último no por mucho tiempo: ya está vendido al Atlético de Madrid.

Los otros cuatro tienen pasado azucarero, pero su presente está en otros clubes: Cristian Zapata en el Milán, Jeison Murillo en el Inter, Fabián Castillo en el Dallas y Gustavo Cuéllar en Junior.
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Uno de los más contentos con la llegada de esos jugadores del Cali a la Selección es Fernando el «Pecoso»Castro, el técnico del equipo profesional. Y les cede todo el mérito a los futbolistas y a quienes los formaron.

“Esto no es de ahora: en 1995/96, cuando el Cali sale campeón, ocho o nueve jugadores de ese equipo también llegaron a la Selección. Y ahora llegan estos muchachos. Es un reconocimiento a la institución, a todos estos muchachos que han hecho cosas muy importantes y a los técnicos de las inferiores. Yo solo estoy recogiendo una cosecha. Esto es como cuando se siembran manzanas: alguien las siembra en enero y yo las recojo en noviembre”, afirmó ‘Pecoso’. “Mantengo contacto con los técnicos, pido jugadores en determinada posición, los llamo a entrenar con el primer equipo y de ellos depende quedarse”, agregó.

Cali tiene montada una estructura de divisiones menores desde hace muchos años, respaldada por el actual presidente, Álvaro Martínez, que, con el apoyo de Castro, les da juego a los jugadores de abajo en el primer equipo. La inversión que realiza el club anualmente es de 2.700 millones de pesos para mantener una estructura que tiene como cabeza visible a Hernando Arias, y que tiene, además, a exjugadores del club como Guillermo Serrano, Jorge Rayo, Sergio Angulo, Gerardo Vallejo y Andrés Mosquera, más otros que no estuvieron en el primer equipo, pero que igual hacen parte.hqdefault
Pero la labor de sembrar y empezar a buscar las semillas están a cargo de un veedor regional, que es el gran Jairo Arboleda, una gloria del club; de los llamados “satélites”, como Huver Valencia, Nelson Loboa, Ademir Viveros y Prudencio Viveros (quien descubrió, entre otros, a Jeison y Miguel Murillo, Germán Mera y Yerson Candelo), y uno en la Costa Atlántica que ha dado grandes frutos, Agustín Garizábalo. Del buen ojo de este último salieron, aparte de Borré, Cuéllar y Roa, que están en esta convocatoria, jugadores como Abel Aguilar y Luis Fernando Muriel, que también han hecho parte del proceso.

“Yo no busco los talentos: yo los encuentro. Trato de estar ahí siempre. Desde las 7 de la mañana salgo a las canchas, miro partidos. Cuando alguien me dice que tiene un sobrino, un primo, un hijo que juega bien, pregunto dónde están jugando. Tienen que estar en clubes que jueguen en torneos importantes. El jugador de fútbol es como las modelos: en las grandes pasarelas se sabe quién es quien”, asegura Garizábalo.

No siempre el ojo del veedor coincide con el concepto del técnico que lo recibe y por eso, a veces se escapan talentos. Garizábalo, por ejemplo, descubrió a Juan Guillermo Cuadrado, a quien primero llevó de Necoclí a Barranquilla para trabajarlo y luego enviarlo a Cali. Lo rechazaron por su talla. Volvió, ganó masa muscular y terminó, tiempo después, en el Medellín. Y ahora está en Juventus…
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Garizábalo dice que esa formación no tiene que ver solo con un partido. “Al ojo es a lo que menos le creo. Muchas veces veo algo en un partido y al siguiente ya no siento lo mismo. Hay que conseguir la historia completa: ir a su casa, ver cómo vive, cómo se comporta cuando gana, cuando pierde”, explicó. “Esto es una cadena, que empieza en el equipo aficionado, sigue en el técnico que lo forma en Cali y termina en el primer equipo”, añadió.

Lo que invierte Cali en la formación lo recupera en las transferencias. En los últimos dos años, aparte de Borré, el equipo vendió, entre otros, a Yerson Candelo, Carlos David Lizarazo, Andrés Ramiro Escobar y Brayan Perea. Y aprendió la lección de no vender por vender, sino que la cuota de experiencia del equipo sea para rodear a los que vienen en crecimiento.

“Cuando supimos lo de la convocatoria a Balanta, que apenas tiene 18 años, se le habló. Le dijimos que ese era un premio a su trabajo, que no era porque yo fuera el mejor técnico o tuviéramos el mejor preparador físico. Ese trabajo lo ve el técnico de la Selección. Y mañana o pasado se podrá ir, porque ya cumplió con su deber. Eso lo tienen que aprovechar, Cali siempre ha vendido”, recordó Castro, orgulloso de que la tricolor tenga una base verde.

JOSÉ ORLANDO ASCENCIO
Subeditor de Deportes  El Tiempo