Armitage, lidera la intención de voto en Cali y es el empresario que reparte las ganancias con sus empleados

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En Sidoc, la empresa que Maurice Armitage fundó hace 29 años, nadie gana menos de $1.200.000 mensuales, además, las utilidades se comparten con los empleados.Este hombre, que estuvo secuestrado dos veces y luego del segundo plagio perdonó a quien planeó su secuestro y le pagó el abogado, habló  de su vida, de qué motiva su generosidad y de las razones por las que quiere ser alcalde de Cali  y quien por estos  dáas sigue liderando la intención de votos de  los Caleños.

¿Quién es Maurice Armitage?
Soy un  caleño raizal con apellido raro porque nací de un inmigrante inglés que se casó con paisa, pero soy más valluno que el pandebono y la lulada.  Me formé en un colegio público.  He estudiado de todo sin graduarme de nada,  el máster me lo ha dado la vida con la capacidad de conectarme con gente de todas las condiciones y clases sociales.

Usted es reconocido porque reparte con sus empleados las ganancias de su empresa. ¿Qué lo motiva a hacer eso?
Lo de repartir o compartir se me inculcó desde mi infancia… No éramos pobres, pero vivíamos al día, así que siendo cinco hermanos nos tocó aprender a compartir todo.  Muy pocas cosas eran de propiedad personal.  Muchas cosas, incluida la ropa nueva, la debimos compartir.

Yo soy un convencido de que, en la medida en que uno comparte, la vida misma no solo le devuelve eso a uno, sino incluso ¡mucho más! No soy exactamente una persona religiosa.  Mi imagen de Dios quiero verla proyectada en los demás. Quiero ser una buena persona, en el sentido de compartir y darle oportunidades a la gente.

¿Cómo funciona el sistema de repartición de utilidades en su empresa?
En Sidoc repartir utilidades es una forma de ser eficiente. Desde el portero hasta el gerente están involucrados en ver el éxito de la compañía, que no es del dueño sino de la gente que trabaja allí, y en la medida en que compartas las noticias buenas y las malas comprometes a la gente.

Cada mes nos reunimos con todos, analizamos cómo nos fue en el mes anterior y nos ponemos metas de producción. Durante los últimos diez años hemos repartido utilidades. El año pasado tuvimos que cancelar dos meses el reparto y todo el mundo lo entendió y asumió que estábamos en una situación difícil.

Lo más importante en la vida es que la gente tenga confianza en ti. Cuando un empleado no tiene confianza en su jefe porque cree que lo está explotando, está mal.

¿Qué ha ganado usted como empresario al compartir sus ganancias con los empleados?
La mayoría de los empresarios le esconden a la gente su negocio, y en eso los europeos y los gringos nos llevan años luz; aquí en Colombia somos muy dados a esconder nuestras propias realidades.

Cuando comprometes a la gente en las buenas y en las malas tienes autoridad moral para decir “tenemos que apretar y ser más eficientes”. Pero hay que decir cuando a uno le va bien.  Es algo que no se debe ocultar.

He aprendido una cosa buena y es que, por más que sean importantes las máquinas y la plata, lo realmente importante es la gente que trabaja con uno, y en eso hemos tenido un gran éxito.  En 28 años en nuestra empresa (Sidoc) no ha existido un solo intento de sindicalización cuando, es algo tan común en el gremio siderúrgico.  Creemos y apostamos a que quienes trabajan con nosotros sean gente feliz.

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El salario  mínimo en Colombia es de $644.400, pero en su empresa nadie gana menos de $1.200.000, ¿cree que otros deben hacer lo mismo?
Entiendo que el salario mínimo afecta al empresario pequeño, al que tiene cinco empleados, pero en la gran industria la gente de arriba tiene que pagar mejores salarios y hacer la distribución del ingreso. Y si tienes empleados mejor pagados, la gente consume y la economía funciona. Pero si los que trabajan no ganan, no se puede.

La plata uno se la gana con el sistema capitalista, porque eso es lo que domina en el planeta, pero estoy convencido de que hay que gastarla pensado en el socialismo. Uno no puede tener un ambiente sano dentro de una sociedad en medio de la desigualdad y la pobreza.  Trabajar en función de la Inclusión Social es el único camino para lograr la paz.

Usted es un empresario exitoso, siempre ha estado el sector privado y nunca ha hecho política, ¿por qué decidió lanzarse a la Alcaldía de Cali?
A raíz de lo que hemos hecho muchas personas me han dicho: “Maurice, usted tiene el perfil que Cali necesita”, y a mi me gustaría replicar con la ciudad lo que hemos hecho con Sidoc, transformar la vida de las personas a través de las oportunidades, para darles una vida digna.

Necesitamos un nuevo orden que reduzca las desigualdades y genere nuevas oportunidades para quienes más lo necesitan. Debemos estar dispuestos a aportar todos mucho más… ¡No veo otro camino!

El perdón
Después de su segundo secuestro usted no solo perdonó a uno de sus secuestradores sino que también le pagó el abogado, ¿por qué lo hizo?

En algún momento, ya en libertad, yo entendí el drama de esta persona, no para justificarlo, sino para entender que a veces todos tomamos decisiones equivocadas que nos afectan o que lamentablemente, como en mi caso, afectan a otros. Pero, igual, todos reclamamos siempre una segunda y hasta una tercera oportunidad. Yo me dije: “¿Por qué no dársela?”. Así que terminé por asumir su defensa jurídica y el apoyo econímico a su familia por cerca de tres años. Yo me conecté allí humanamente con ese drama.

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Si uno le pregunta a una persona como usted que ha sido exitosa en su negocio por qué se lanza a la Alcaldia, la respuesta sería que quiere ayudar. Pero también podría uno pensar que es un capricho: como he sido un empresario exitoso, ahora quiero ser Alcalde…

Yo no diría que es un capricho, yo diría que todos en la vida hemos soñado con ser importantes. Y te lo digo porque honestamente, me acuerdo que cuando me propusieron que si quería estar en la Alcaldía dije ‘yo no conozco ningún monaguillo que no quiera ser Papa’. Si a mí, a los 70 años, después de haber trabajado como lo he hecho, me dan la oportunidad de ser Alcalde es un honor, una distinción ‘la macha’. Uno tiene su ego. No sirvo pa’ decir mentiras. Yo me soñé de muchacho que iba a ser mejor jugador de fútbol que Pelé y nunca pude serlo. Nunca había soñado con ser Alcalde, pero si la trayectoria de mi vida y que los astros estén alineados  me llevan a serlo, maravilloso. Imaginate que uno pueda trascender en Cali como un buen Alcalde. Sería tristísimo que yo a los 70 años vaya a hacer una mala Alcaldía.

Entonces, usted no quiere ser alcalde si no un buen alcalde..

Yo quiero ser un magnífico alcalde, que trascienda, que logre cambiarle la mentalidad a los caleños.

Su apellido, Armitage, no suena muy caleño. Sin embargo usted ha contado que nació cerca del Charco del Burro, que se crió en San Fernando y que puso su primer negocio cerca a Santa Librada. ¿Cree que su apellido lo aleja del grueso de la gente?

Mi apellido es Armitage y eso no lo puedo cambiar. Parte de las dificultades que he tenido para lanzarme a la Alcaldía es que hace cuatro meses a mí no me conocía sino  la gente que trabaja conmigo, mi familia, mi mujer y nadie más. Con ese apellido Armitage no es fácil que lo conozcan a uno. Lo que sí puedo decir es que nací en Cali, me crié en Cali, he trabajado en Cali, no sé hablar inglés ¡fíjese! y con este apellido. Toda mi familia es muy caleña. Para ser colombiano uno no tiene que ser ni Jaramillo, ni Sánchez, ni López. Uno puede ser Armitage.

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Se hacen muchas críticas en torno a la falta de renovación en el liderazgo político. El alcalde Guerrero tiene 78 años. Y usted acaba de cumplir 70…

Hay una cosa que diferenciar. Mi mamá  se murió de 103 años. Era una paisa que trabajó hasta los 85 y dejó de trabajar porque le tumbaron el edificio donde tenía su negocio. Yo acabo de cumplir 70, soy azaroso, trabajador, me siento muy vital. Ando en moto por Colombia. Creo antes que la edad, la experiencia acumulada y mi vitalidad me van a servir mucho para la Alcaldía. Creo que hay modos de ser. A los 40 hay gente perezosa. Yo no soy perezoso, soy trabajador, soy azaroso. Hay dos cosas a las que le tengo pavor en la vida: a una escasez de mujeres y a una escasez de oficio. Mientras tenga ganas con las mujeres y tenga oficio  voy a mantener mi vitalidad.

¿Cuál es su vínculo con Rodrigo Guerrero? porque mucha gente lo ve como el candidato del Alcalde.

Yo conozco a Guerrero desde la infancia, pero no tengo ningún vínculo político con nadie, ni con Guerrero. Yo nunca he participado de la Alcaldía.  Si Guerrero tiene alguna simpatía con la candidatura mía, bienvenida, como la tienen muchas otras personas, pero no tengo vínculo político.

Qué piensa del gobierno de Guerrero. ¿Con cuánto lo calificaría?. 

Creo que ha hecho una Alcaldía seria en cuanto a lo fiscal, con la mejoría del recaudo de impuestos. Hay seriedad financiera. Ha cometido un error y es que se trajo mucho técnico a la ciudad  y esos técnicos han estado metidos en los escritorios, no han salido a los barrios y ese ha sido un error  gravísimo. Hizo campaña en los barrios populares y no volvió. Un Alcalde tiene que estar en la jugada, en el barro. Los problemas no pueden llegar al CAM, uno tiene que llegarle a los problemas. Uno tiene que ser azaroso y tiene que avasallar en eso.

¿Usted es el candidato de los cacaos?

No. Los cacaos me tienen miedo, porque yo he dicho cosas tenaces, como que a los ricos nos da vergüenza ser ricos, que no redistribuimos el ingreso, que tenemos que distribuir las utilidades. Colombia es el segundo país más inequitativo de Latinoamérica. Pagamos lo que el mercado dice y no  lo que uno como ser humano y como empresario puede. Yo aspiro a que ese sea mi gran legado en Cali, que cambiemos la mentalidad de los caleños para que la ciudad sea más amable, distributiva, de oportunidades.

Usted es un empresario exitoso pero no tiene ninguna experiencia en la administración pública. ¿No cree que esa es un hándicap (desventaja)?

Pues no sé si sea desventaja o ventaja. Hasta ahorita, muchos que han tenido experiencia en lo público no han manejado  la ciudad muy bien. Diría todo lo contrario, tenemos que difundir más esa administración técnica, ejecutiva, de hacer las cosas y no ese cuento de que lo público no funciona. Cali es una empresa como cualquier otra y hay que manejarla bien. Voy a tratar de cambiar esa percepción  de que lo público es complicado. Lo público tiene que ser eficiente, ejecutivo.

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Un alcalde no puede solucionar todos los problemas. ¿Cuáles serían sus prioridades para la Alcaldía? 

Primero, desarrollo para generar empleo. Hay una gran inversión  en la ciudad y el municipio debe ser el gran generador de empleo. Ir a las comunas y ver qué falta por arreglar y poner  a la misma comunidad a que tenga ingresos, a través del empleo que se genera allí. Vamos a recibir una alcaldía con dinero, lo que hace muchos años no pasaba. La semana pasada estuvieron los banqueros en esta oficina diciéndome ‘Maurice, si usted llega a la Alcaldía le tenemos los créditos abiertos’.

Una cosa que me preocupa horriblemente es la necesidad de mejorar los ingresos de los caleños. El Dane dice que el desempleo aquí está en el 13%, yo estoy seguro que es del 20%. Cali nunca tendrá seguridad mientras no bajemos ese nivel de desempleo. Usted va a todas las comunas y el problema de la seguridad nace en la falta de ingresos.

Aquí todo el mundo le dice a uno de que hable de la seguridad, la movilidad, la salud… Cali está sobrediagnosticada. Vivo convencido de que el primer problema que tiene Cali es de ingresos, la gente que no tiene cómo ganarse la vida.

Usted dice en que hay que recuperar la autoestima de los caleños. Una de las grandes frustraciones y disgusto de la gente es la movilidad. ¿Qué va a hacer usted con el MÍO?

El MÍO es una realidad es como saber que nos vamos a morir, ya existe. Yo de muchacho monté toda la vida en bus en el Verde  y en el Gris San Fernando. En esa época el bus pasaba por la casa de uno. El MÍO ya es una cosa que se hizo y hay que sacarla adelante, lo que tenemos es que dejar de criticarlo. Primero tenemos que poner a competir el MÍO, lo están manejando particulares y ellos tienen que darle servicio a la ciudad. Y el Estado tiene que ayudarles a que puedan cumplir el cometido. Hay que poner rápido los buses que faltan. Para la alimentación con las laderas, yo creo que no podemos sacar de tajo a la gente de las gualas y los yeeps, hay es que integrarlos al MÍO.

¿Por qué insiste en defender que se permita el parrillero en moto, que ha sido una medida tomada para prevenir la inseguridad?

Todo el mundo me ha caído encima por eso. Yo soy motociclista y me parece absurdo que la moto se compra para dos pero no dejan llevar a nadie atrás, porque va a matar a alguien. Aquí en Cali siguen matando y al que lo van a matar lo matan a pie, en carro en moto o en lo que sea. Haber quitado el parrillero de la moto es como el tipo que coge la mujer con otro y en vez de salir de la mujer, sale del sofá. La moto es un vehículo ideal para Cali. ¿qué tenemos que hacer? Educar al de la moto, ordenarlo. Si tienen un liderazgo con un alcalde que las patrocina, los invita a educarlos, a que anden por un solo carril, se puede lograr. Los que se oponen al parrillero son los que venden las motos. Van a haber menos motos si se pueden transportar dos personas. Aquí en esta fábrica hay unas 400 motos y debería haber 200, porque hay gente que sale del mismo barrio y no puede llevar al vecino.

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Hay un runrún acerca de una posible inhabilidad que usted tendría porque Sidoc ha contratado con Metrocali…

Nosotros no hemos contratado con nadie. Llevamos años haciendo la chatarrización, como todas las siderúrgicas. Ya hicimos esa consulta al Consejo Nacional Electoral. No hemos contratado con Metrocali. Lo que hicimos fue que permitimos al diagnosticentro que tenga unos empleados que vienen a corroborar que los casos que se están chatarrizando correspondan a la placa y al número automotor y a esos señores les pagan. Solo corroboramos que el carro se chatarrice. No recibimos plata del municipio, ni le giramos plata al municipio. Eso se lo paga el MIO al dueño de los buses. Eso lo hace todo el que tenga un horno eléctrico y lo autorizan como chatarrizador, no tenemos ninguna inhabilidad.

En Cali ha habido una polémica eterna entre el Ejército y la Curia en torno al plan desarme en todas las comunas. ¿Cuál es su posición al respecto?

Estoy de acuerdo con el desarme. Y en ese me perjudicaría yo que he sido secuestrado dos veces. Si hay alguien que se tenga que cuidar soy yo. Si estamos en la terminación del conflicto y se lograra este año nadie debe tener armas en Colombia. Solo las debe tener el Estado. Nosotros no debemos tener armas. Sé que hay gente que está amenazada y tendrá que cuidarse. Pero yo estoy convencido de que hay que desarmar a la gente.

¿Qué le he dejado el trabajo social de la Fundación Sidoc en Siloé?

A Siloé le trabajamos mucho, y ese trabajo no es imponiendo, es lo que la comunidad quiere. He tenido la fortuna de tener dos hijas que le trabajan a eso duro y en este momento tenemos 300 niños en la escuela de música, 1200 muchachos jugando fútbol, famiempresas, dignificando A la gente, mejorando el autoestima. A Cali le falta eso. El martes estuve en Potrerogrande en una reunión con cien personas  y les dije ‘entonces ustedes se quejan y qué, tumbamos las casas y en qué quedamos’. Les dije,  ‘miren tienen esto horrible, la basura, la mierda de los perros, ustedes no quieren su barrio y ustedes tiene que adorar su barrio y así yo como alcalde les podría ayudar a que el deporte sea bueno, a que la escuela funcione bien’. Eso es lo que hemos hecho en Siloé. Son cosas elementales. La gente tiene que mejorar su autoestima.

En muchos actos, donde ha dado testimonio sobre sus secuestros, sobre su vida, usted ha llorado y hay quienes dicen que  usted es muy llorón… 

Soy una persona que siento mucho las cosas, soy muy sensible eso se lo heredé de mi papá que es inglés, muy patriota. Mi papá me enseñó que uno tiene que querer y adorar donde uno nació y de mi mamá aprendí a trabajar. Mi papá oía el himno de Inglaterra y lloraba. Y yo eso se lo heredé,.

Yo nunca he salido de Cali, nací cerca al Charco del Burro, me crié en San Fernando, estudié en Cali. Todo lo he hecho en Cali, mis hijos nacieron aquí. Solo estuve dos meses fuera, cuando estuve secuestrado. Yo voy a Bogotá dos veces seguidas y me vengo al otro día. Aquí vivo feliz, a mi mujer le gusta viajar, pero a mí no. Adoro a CalI, porque además me lo ha dado todo y tanto es así que ahora estoy de candidato a la Alcaldía.

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Para un político ser exitoso tiene que tener algo de zorro y un discurso políticamente correcto. ¿No cree que ese desparpajo con que responde, le quita más que ponerle?

Si yo voy a llegar a la Alcaldía diciendo falsedades entonces prefiero no llegar. Tengo como máxima en la vida la verdad. La semana pasada me pasó una cosa comiquísima. Una emisora me invitó al teatrino de Calima, donde había 300 personas. El periodista me dijo ‘usted tiene que llegar en el MÍO, con una tarjeta del MÍO’. No le hice caso. El me presentó: ‘Llegó don Maurice y venía en el MÍO’. Y le dije ‘señor, yo no llegué en el MÍO, yo llegué en mi carro’. Pero usted tiene tarjeta, me dijo. Y le respondí ‘sí, porque usted me la hizo comprar’. Yo no sirvo pa’ decir mentiras. El respeto mío como Alcalde  tiene que ser un respeto por la verdad. Yo parto de la base de que en esta compañía y en las cosas que he tenido éxito es porque la gente me respeta y admira. Y a uno lo respetan, primero, porque no dice mentiras, y segundo, porque a uno lo ven trabajando duro y así se equivoqué lo respeta porque dicen este señor va al trabajo y está en la jugada.

Las implicaciones en contra de su hermano Howard  (por narcotráfico) han sido un arma de batalla de sus contradictores, ¿qué tiene usted que decir al respecto?

Mire, es mi hermano, eso pa’ mí es doloroso. Es su vida personal. Yo respondo por la vida mía. Yo con él, le cuento que lo vi por última vez en el entierro de mi mamá. Yo no tengo relaciones con él desde el punto de vista personal. No puedo hablar mal de mi hermano, ni juzgarlo. Eso lo tendrán que hacer las autoridades.

¿Pero ha tenido algún negocio con su hermano?

Cero. De golpe algún negocio que hayamos tenido es que hemos ayudado a otros hermanos que están muy sobados. Pero no tengo ningún negocio particular con él.

En una entrevista con la Revista Semana usted decía  que la última vez que lo vio fue en el entierro de su mamá. Pero el dijo que fue cuando lo sacó de su primer secuestro…

Eso fue una mala interpretación porque el periodista le dijo a él: ‘su hermano dice que no lo ha visto nunca’ y eso no es verdad. Yo dije que lo vi en el entierro de mi mamá y mi hermano, cuando a mí me secuestraron la primera vez, hace 14 años, ayudó a mis hijas a facilitar mi liberación. Él no pago, pero sí ayudó.

¿Cree que él va a salir bien librado?

Yo no sé. Eso se lo tienen que preguntar a él. Entiendo que él está más tranquilo que yo.

Usted ha sido amigo de Angelino, quien de fallar la tutela a su favor será candidato a la Alcaldía. ¿Le tiene miedo a esa candidatura?

Si derrotaron a Napoleón por qué no vamos a ganarle a Angelino. A Angelino lo respeto, no creo que esté discapacitado como alguien lo descalificó. Creo  que es un tipo inteligente, que tiene sus ambiciones,  no sé si tenga la parte jurídica solucionada para ser candidato, pero nos veremos.

¿A quiénes ve al final de la campaña?

Todos candidatos me merecen respeto. Yo no quiero descalificar a nadie.

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¿Piensa llegar  como candidato hasta el 25 de octubre? o depende

Más reversa tiene el Río Cauca.  En  lo que me  meto lo culmino.  Me metí hace siete años a montar un ingenio, cuando todo el mundo me decía ‘vos estás loco’ y ya está echando humo, es una realidad. Lo mismo me va pasar con la Alcaldía. Tengo la vitalidad, las ganas y el deseo loco de que si me metí en esto, es que lo voy a ser.

Mucho se ha rumorado sobre el guiño que el presidente Santos haría a su candidatura, al ser usted un hombre que ha vivido en carne propia el conflicto, lo que lo convertiría en un aliado en un posible pos conflicto

Yo no voté por Santos la primera vez, voté por Mockus. Y la segunda vez voté por Santos, por la paz. Sí vivo convencido de que este presidente se la está jugando por la terminación del conflicto. Si a mí me toca volver a La Habana nadando me voy a ir nadando, pero el conflicto lo tenemos que terminar.

Lo que pasó en el Cauca con los soldados es gravísimo, nunca pensé que eso volviera a pasar. Los colombianos no nos podemos seguir matando. Si Santos me ve como una persona que puede ayudar, no está equivocado, porque si hay alguien que le va a trabajar a  la terminación del conflicto soy yo. Lo único que en verdad me une al presidente es las ganas de que termine el conflicto.

OCCIDENTE – EL PAIS