La Industria de los negros de Cali

 

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Después de muchas insistencias de amigos, decidí echar un vistazo a la rumba de Cali, mis amigos me insistían que me había quedado en preconceptos, circunscritos a la Avenida Roosvelth, donde funcionan los sitios de diversión con Caleños, caleños, es decir: Salsa Guateque, Son Montuno Boogalu, Mambos y Guarachas; acepte hacer un paneo fiestero por toda la ciudad, para en vivo y en directo darme cuenta como, donde y con quien era el goce nocturno de los Caleños.

Encontrándome con grandes sorpresas, quizás por preconceptos establecidos en mi psiquis, creí que iba hallar un sinnúmero de gozaderos pequeños, lo que antes llamábamos grilles, con música especializada; es decir para los viejos: viejo tequitas y para los jóvenes bailaderos o rumbiaderos modernos, con música electrónica y otras cuantas cosas más, que uno ve en la televisión.

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En Colombia existe la fama de que Cali es la ciudad del goce total, donde los viejos se inventaron una forma de recordar, oyendo y bailando música únicamente entre viejos, departiendo y gozando al son de Salsa pesada, por eso se habrían creado las Viejo Tecas.

Lo anterior es una verdad a medias, porque en Cali no se ha dejado morir la Salsa, siendo que en otras importantes latitudes ya murió; en efecto, en la ciudad existen más de 10 moles o “bodegas” de aproximadamente 1500 MS2, con buena presentación, dotadas de buenos equipos de sonido, concordante mobiliario, donde pueden caber fácilmente quinientas personas, debidamente sentadas. Se identifican dichos sitios con rutilantes nombres alusivos a la familia o vecindario, pero precedidos o antecedidos de la palabra Viejo Teca, pero en tales lares, a pesar del nombre, van jóvenes y viejos, más jóvenes que viejos; hombres y mujeres, más mujeres que hombres.

Las mujeres jóvenes y viejas van muy bien “decoradas”, como dice la juventud. En las mesas se concentran, familias, vecinos, compadres, amigos, es como si se trasladaran los pueblos desplazados llegados a Cali por sectorcitos, hay que pagar la entrada a un precio bajo y los valores de los licores y atención al público son “amigables”, tienen muy buena seguridad privada.

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Lo importante en estos sitios es danzar y danzar, pudiendo cualquier parroquiano, de cualquier mesa, invitar a bailar a cualquier parroquiana de otra mesa, sin necesidad de pedirle permiso al o los barones que estén acompañándola, la decisión, de bailar o no, es exclusivamente de la mujer. Definitivamente eso no se da, sino en Cali. Creo que en un sitio de estos fue que se inspiró el maestro Nino para escribir el son referido a las mujeres de Cali: “…Agarre pues la suya, que se me vuelve pendejo…”.
Lo que definidamente me llamo, aun mas, la atención fue la música, cuando albergaba la esperanza de confirmar mi tesis de que Cali se había quedado en el pasado, con música y todo, descubrí mi tremendo error, pues allí se baila de todo, pero el énfasis musical es la Salsa Choque, donde los negros del oriente de Cali, emulando quizás, a los negros Norteamericanos tienen una importante industria musical, pues en todos estos bailaderos o viejo tecas de 10 temas 6 son de este género musical, al son de vario pinta de pegajosas letras, estribillos y canciones, todo un elaborado patrón musical, parecido al son cubano, pero diferente, utilizando como característica de independencia un instrumento musical, preferiblemente Flauta o Clarinete, que le da un singular y sabroso sabor.

Son más de veinte las agrupaciones musicales y casi todas con discos pegados, que bueno.
Sé que están ganando mucho dinero, por sus presentaciones y las retenciones legales por difusión, aunque por los discos presuntamente vendidos, no obtienen mayor cosa, desafortunadamente se los están pirateando, ojala consigan contadores y mánagers honestos, para que les manejen sus carreras musicales y que les permita consolidar su nueva riqueza.

Buena esa por esos músicos, esa es la idea, felicitaciones.

Por: Néstor Raul Charrupí Jiménez