La gente no está creyendo

1331665975250

Por: Gloria Lorena Iragorri Mosquera.

Es una vergüenza, un  despropósito un grave error político del Gobierno Nacional   en sus peores momentos de popularidad, en los que nadie hasta los más macabros y terrorista  miembros de la Farc  puedan dar  algo por él, pretender  que los Colombianos engañadamente pueda ser gente de bien.

En el Cauca a excepción del congresista  Carlos  Julio Bonilla Soto, a quien no conozco sino por referencias  en los mentideros políticos de Bogotá,  ningún polítiquero tiene una estructura seria y honesta, para identificar y permanentemente estar comunicado con sus huestes y comunidad.

Eso quizás ha sido el distanciamiento de los  electores con las bases populares, la gente está odiosa, mamada, no quiere saber nada de los  congresistas y de los aspirantes a las corporaciones regionales , porque sencilla mienten y nadie les come cuento, el descrédito es total,  están distantes.

La gente no quiere  saber nada de los políticos tradicionales, son mentirosos  y la  factura, negativa está para cobrarse.

Hay desgaño, la apatía, la desconfianza es notable, los gobernantes locales han sido inferiores que al compromiso con sus comunidades y a la mayoría les espera cuestionamientos fiscales, disciplinarios y hasta penales, pero la  falta de  credibilidad de los entes de control es otra vergüenza por registrar, por no decir vomitar..

En el  consenso regional  del cauca  se coincide en una premisa popular  que  ningún Alcalde pone Alcalde.  a excepción del alcalde  de Miranda, Walter Zúñiga  Barona  reconocido por sus ejecutorias por la revista SEMANA .

Nos referíamos anteriormente en el tema de los congresistas  a Carlos Julio Bonilla Soto, porque  ha sido el único parlamentario que ha demostrado en el Cauca según CONGRESO VISIBLE ser coherente con su actividad legislativa y ha señalado  de alguna manera, honestidad y sensatez política, porque en el fondo existe una desconfianza y poca favorabilidad hacia los parlamentarios Caucanos.

No podemos renunciar a la política, es algo inherente al hombre. Sin política no hay sociedad, no hay Gobierno, no hay libertad, así  muchos de los alcaldes, concejales, diputados y gobernadores sean una caspa.

La crisis política no deja de ser un concepto atípico en una democracia. En una democracia consolidada la población debe estar en diálogo constante con la élite política, si esto se cumple no deberíamos llegar a una crisis.

Es necesario que las diferentes sensibilidades de la población lleguen a los centros de poder y para eso hay que comprometerse con la Política, en mayúsculas. Se debe hacer una política madura y democrática, que no suponga una radicalización de la sociedad.

Con más de 50 años de andadura democrática con un conflicto interno que nos desangra, debemos de ser plenamente conscientes de nuestros derechos políticos y plenamente consecuentes con el uso que hacemos de ellos.

La participación no se concibe como intolerante o radical, sino tolerante y constructiva.

El compromiso político es un elemento fundamental en el Estado democrático, pero para mí tiene un cometido más importante aún: el de hacer nación, patria y credibilidad, pese a que los políticos sean una caspa, unos odiosos y perversas figuras que como en el caso del Cauca, la gente no les  cree.

Por: Gloria Lorena Iragorri Mosquera.