El Lunes Santo es una fecha especial en la que en Popayán se vive la Procesión del Pueblo.

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De acuerdo con la Iglesia católica, en este segundo día de la Semana Santa 2026 se conmemoran algunos pasajes bíblicos de la vida de Jesús que ilustran cómo pasó sus últimos días y cuáles fueron las tareas que realizó días antes de su crucifixión.

La procesión del Lunes Santo en la ciudad de Popayán es conocida como la procesión del Pueblo, una manifestación tradicional y significativa que se distingue por su carácter incluyente y comunitario.
A diferencia de otras procesiones, esta no es organizada por la Junta Pro Semana Santa, sino que surge desde la iniciativa de las personas del común, alejándose de las que históricamente han predominado en estos actos religiosos.
Con una tradición que se remonta a más de cien años, la procesión fue rescatada hace aproximadamente once años por la Junta del Lunes Santo, devolviéndole su esencia popular y participativa.
Este proceso ha permitido que los payaneses tengan la oportunidad de integrarse activamente en la Semana Santa como cargueros, sahumadoras y demás actores, sin importar la edad, el linaje o la posición social.
En esta procesión, el verdadero requisito es el compromiso, el esfuerzo y el amor por preservar una de las tradiciones más representativas de Popayán, consolidándose como un espacio donde la fe, la identidad y la participación ciudadana se unen para mantener viva la cultura del pueblo.

Conocido también como “Lunes de autoridad”, este Lunes Santo está marcado por estos acontecimientos importantes:

La expulsión de los mercaderes del templo.

Unción de Jesús por parte de María, la hermana de Lázaro, quien le lavó los pies con perfume y se los secó con sus cabellos.

El pasaje de la “higuera estéril”, en el que Jesús maldijo una higuera que no daba frutos.

Aunque hoy no es un día de celebraciones extraordinarias, los acontecimientos que se conmemoran el Lunes Santo invitan a la reflexión, sobre todo porque se nos muestra a un Jesús dispuesto a dejar ver su autoridad cuando la ocasión lo amerita: ya sea para condenar la ambición de los mercaderes o a aquellas personas que, por su falta de fe, no dejan frutos en la tierra.

Sin misas especiales ni eventos a destacar, el Lunes Santo es una excelente ocasión para hacer un examen de conciencia y prepararse para Pasión de Cristo.

Redacciòn