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La isla de Cuba atraviesa una de las fases más críticas de su historia reciente, marcada por un inminente colapso energético y una presión diplomática externa extrema.
La isla se encuentra en una situación de “asfixia energética” sin precedentes. Expertos advierten que a Cuba le quedan apenas entre 15 y 20 días de reservas de petróleo.
Esta crisis se ha profundizado por dos factores externos clave que se tradujeron en la vertiginosa caída de suministros tras la reciente captura de Nicolás Maduro el pasado 3 enero en la cual murieron 32 de sus escoltas cubanos y con la que se cortó el flujo vital de crudo desde Venezuela.
A ello se suman la duras sanciones de EE.UU con las que el gobierno de Donald Trump impuso una orden ejecutiva que castiga con aranceles a cualquier país que venda petróleo a la isla, lo que ha llevado a México a reducir drásticamente sus envíos.
Cuba después de varias décadas de sobrevivencia con un régimen comunista inspirado en los principios y luchas revolucionarias de los hermanos Fidel y Raúl Castro está viviendo además un notable deterioro social y humanitario reduciendo la vida cotidiana de sus habitantes a una casi indigente lucha por la supervivencia básica.
Actualmente se están registrando prolongados apagones registrándose cortes eléctricos de más de 20 horas diarias en varias regiones, afectando hoy al 59.3% del territorio nacional.

Actualmente está experimentando una escasez extrema por la falta de alimentos (se importa el 80%), medicinas y agua potable. La acumulación de basura en ciudades como La Habana ha generado una antiestética y cruda emergencia sanitaria.
Sumado a esto en materia de salud pública está enfrentando como si fuera poco una epidemia descontrolada de dengue y chikungunya que debilita aún más a la población.

Esta nueva crisis ha generado en los últimos días una creciente tensión política y protestas ciudadanas, con un nuevo y fuerte descontento social alcanzó niveles récord; Cuba cerró el año 2025 con más de 11,000 protestas registradas contra la gestión del presidente Miguel Díaz-Canel.
En materia de exigencias internas los obispos cubanos han tenido que demandar públicamente “cambios urgentes”, afirmando que la nación caribeña “no puede seguir así”.
De otra parte inquieta la postura de EE.UU. pues el presidente Trump ha señalado que Cuba es un “país en decadencia” y prevé que el régimen buscará tarde o temprano un trato con su gobierno ante la imposibilidad de sobrevivir sin apoyo externo.
Por ahora la respuesta internacional la ha facilitado México y aunque acató la reducción de envíos de petróleo por presión estadounidense, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció el envío urgente de ayuda humanitaria (alimentos y otros productos) que permitan la sobrevivencia de miles de Cubanos.
Países como Argentina el gobierno recomendó oficialmente a sus ciudadanos no viajar a Cuba debido al severo deterioro de las condiciones de vida.


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