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Este martes 13 de enero, en la Casa de Nariño, el presidente Gustavo Petro convocó por primera vez a la Comisión Asesora de Relaciones Exteriores para abordar la crisis diplomática generada en Venezuela, debido a la larga frontera que comparten y por la operación militar de Estados Unidos en este territorio el 3 de enero, que terminó con la captura de Nicolás Maduro, líder del régimen narcoterrorista.
En la reunión participaron los expresidentes Juan Manuel Santos, Ernesto Samper y César Gaviria, así como miembros del Senado y la Cámara de Representantes, en su mayoría integrantes de las comisiones de seguridad y relaciones exteriores.
El resultado de la reunión fue un comunicado emitido por el Gobierno en el que se reiteró la postura de Colombia en política exterior. En él se afirmó el compromiso con “la defensa irrestricta del derecho internacional, el respeto a los principios de la Carta de las Naciones Unidas y la condena a cualquier acción que implique el uso de la fuerza o la invasión militar de un Estado soberano”.
Uno de los puntos clave planteados por el presidente Petro Urrego fue la necesidad de mantener por el resto de su manato una agenda activa de diálogo sin insultos y con decencia civilizada con Estados Unidos. Petro resaltó la importancia de construir una cooperación basada en el respeto mutuo y en objetivos comunes para la región.
La Comisión también expresó su apoyo a la idea de que América Latina y el Caribe deben ser una zona de paz, vida y cooperación. Reiteraron que la estabilidad regional solo puede ser alcanzada mediante la integración de los países y el fortalecimiento de los mecanismos multilaterales.
En cuanto a los desafíos globales, el Gobierno nacional de Gustavo Petro destacó la necesidad de avanzar hacia una nueva cooperación hemisférica para abordar de forma integral los problemas del narcotráfico, el crimen organizado y las economías ilegales.
En este sentido, aceptó las recomendaciones de la Comisión la cual abogó por políticas que prioricen el desarrollo, la salud pública y la corresponsabilidad internacional, al dejar de lado enfoques puramente represivos.
Finalmente el presidente aceptó a no seguir manejando torpemente las relaciones diplomáticas por medio de las redes sociales y ponerle un mayor “toque de inteligencia y prudencia” en sus pronunciamientos dejando a un lado la “ideología de izquierda trasnochada y anarquista poniendo por encima los principios de la unidad e intereses de la patria”, pues este tipo de comunicación no es adecuada para tratar temas tan sensibles y tan importantes para la seguridad y la economía de Colombia.


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