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En la zona rural del municipio de Santander de Quilichao, ubicado en el norte del departamento del Cauca, se registró un hecho violento contra integrantes de la Policía Nacional. Este atentado ocurrió específicamente en el sector de Taminango, donde el intendente Luis Guillermo Martínez fue asesinado.
Los reportes iniciales indican que las víctimas formaban parte de una patrulla adscrita al grupo antiterrorismo de la Dirección de Investigación Criminal e Interpol (Dijín). Los funcionarios se movilizaban en vehículos oficiales por la zona rural cuando fueron objeto de la agresión. En el mismo incidente, el patrullero Juan Camilo Guerrero, resultó con heridas y fue trasladado para recibir atención médica especializada.
Los hechos se registraron en cercanías al corregimiento de Quinamayó, hasta donde se desplazó un grupo especial antiterrorismo de la Dijín con el objetivo de verificar el contenido de un vehículo que había sido reportado como abandonado en una vía del sector. Durante el procedimiento de inspección judicial, los uniformados fueron sorprendidos por un ataque armado con ráfagas de fusil y la activación de explosivos.
Tras el ataque, el Director General de la Policía Nacional, William Oswaldo Rincón Zambrano, emitió un pronunciamiento en el que confirmó el deceso del intendente Martínez. El alto oficial indicó que el funcionario se encontraba cumpliendo labores de investigación al momento de los hechos. Como respuesta institucional, la Dirección General de la Policía ordenó el despliegue inmediato de capacidades de inteligencia e investigación criminal hacia el departamento del Cauca.
Estas capacidades operativas trabajan de manera coordinada con el Ejército Nacional para ejecutar planes de búsqueda, ubicación y captura de los responsables del crimen. El objetivo de estas acciones, según Rincón, es asegurar que el hecho no quede impune ante el sistema de justicia o neutralizados.
Entre tanto, el director de la Policía manifestó su solidaridad y acompañamiento a los familiares del intendente fallecido, así como a los integrantes de la unidad a la que pertenecía y a la comunidad policial en general. Se señaló que las agresiones contra los uniformados representan una afectación directa a la institucionalidad y a la tranquilidad del territorio colombiano.
Este atentado se suma a la compleja situación de orden público que enfrenta el departamento del Cauca y varias zonas del suroccidente del país, donde las estructuras armadas de las disidencias de las Farc mantienen una fuerte presencia y han intensificado sus acciones contra la fuerza pública en las últimas semanas.


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