2135 vistas.
José Antonio Kast, candidato conservador, fue elegido presidente de Chile este domingo 14 de diciembre , un viraje abrupto a la derecha en un país en el que los votantes están profundamente preocupados por la creciente inseguridad y la migración ilegal.
Kast, de 59 años, padre de nueve hijos y con raíces ideológicas en el catolicismo romano conservador y el neoliberalismo económico, había hecho campaña con una plataforma de mano dura contra la delincuencia con similitudes al enfoque político del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y que prometía deportar a migrantes indocumentados y construir una barrera a lo largo de la extensa frontera norte con Chile.
Con más del 98 por ciento de las papeletas escrutadas, Kast había obtenido más del 58 por ciento de los votos, una victoria rotunda frente a Jeannette Jara, la candidata de centroizquierda e integrante del Partido Comunista de Chile, quien obtuvo alrededor del 42 por ciento de los sufragios en las urnas.
Dada la gran diferencia, Jara reconoció pronto la derrota. “La democracia habló fuerte y claro. Me acabo de comunicar con el Presidente electo José Antonio Kast para desearle éxito por el bien de Chile”, escribió la candidata en su cuenta en X y posteriormente lo visitó en su sede de campaña para felicitarlo personalmente en un diálogo civilizado y muestra de la madurez de la política Chilena.
La elección de Kast representa un claro giro de 180 grados respecto al gobierno izquierdista del actual presidente, Gabriel Boric que termina con una inmensa impopularidad de promesas incumplida y reveces notables en la economía, alineado a Chile con otras naciones de la región, como Argentina y Bolivia, que han girado recientemente a la derecha contra el caos que vienen generando los gobiernos de izquierda con el avance de los grupos criminales.
En Chile, el cambio que prefirieron sus habitantes se atribuyó sobre todo a un sesgo en contra del gobierno actual, pero también reflejaba la preocupación por un aumento de los delitos violentos que ha afectado profundamente a los chilenos. Kast puso este tema en el primer plano de su campaña.
Jeannette Jara, a quien Kast derrotó, fue ministra de Trabajo en el gobierno de Boric. En general, se consideraba que Jara era la candidata con más probabilidades de continuar las políticas del gobierno en funciones, que es bastante impopular.
Kast, cuya carrera política anterior se había caracterizado por enfocarse en los valores católicos conservadores, como la oposición al aborto, ha evitado en gran medida referirse a estos temas divisivos durante la candidatura presidencial de este año, que era su tercer intento.
En cambio, ha denunciado el aumento del 50 por ciento de las víctimas de homicidio en 2024 en comparación con 2018, atribuido en gran medida a la introducción de redes criminales internacionales en el país. Ese énfasis tuvo impacto entre los chilenos, ya que casi dos tercios de los encuestados consideran ahora que la crecida de delincuencia es su principal preocupación, el doble del promedio mundial, según una encuesta reciente de Ipsos.
Su segunda gran preocupación, según los sondeos, es el control de la migración, otra cuestión que Kast ha prometido combatir enérgicamente. Más de 300.000 migrantes indocumentados viven en el país austral, según estimaciones del Instituto Nacional de Estadísticas de Chile. Muchos procedentes de Venezuela y Colombia especialmente en busca de nuevas oportunidades o huyendo de la violencia de sus sitios natales, a quienes ha pedido que se marchen de Chile porque a partir que asuma en marzo del 2026 iniciará una deportación masiva.
Kast también prometió tipificar la migración ilegal como delito en Chile y construir una “barrera física” en las fronteras, aunque las autoridades locales cercanas a la frontera señalan que el número de entradas ilegales ya ha disminuido significativamente.






Debe estar conectado para enviar un comentario.