Cuarenta años después de la masacre del Diners Club, en Cali. Nueve muertos y cinco heridos, todo por un millón de pesos.

Por: Álvaro Miguel «El Negro» Mina.

El lunes 3 de  diciembre de  1984, cuando se alistaban para compartir, y elevar globos de esperanza y felicidad, con motivo de la navidad y el fin del año. Un grupo de secretarias de la multinacional americana, Diners Club, encontró la muerte, de manera violenta, frente a la emblemática Plaza de Caicedo, en Cali.

Esa tarde noche, del primer lunes del mes de diciembre, era la cita para decorar con luces y arreglos navideños, las oficinas, en los tres pisos del Edificio Otero, de propiedad de Emiliano Otero y construido por la firma de arquitectos Borrero y Ospina, entre  1922 y 1926. Fué declarado Patrimonio Nacional el  25 de Julio de 1977 en el gobierno del presidente Presidente Alfonso López MIchelsen.

El piso donde  se perpetó la  masacre hoy cuatro décadas después,luce solo y  amenazando ruina, como mudo testigo del baño de sangre que allí conmocionó la capital Vallecaucana.

Pasadas las 7 de la noche, apareció en la puerta principal número, 4/63; Jaime Serrano Santibáñez, el de los ojos zarcos, quién había sido despedido 15 días antes de la Empresa de Seguridad, Wackenhut.

En cuestión de segundos se ganó la confianza del supervisor de seguridad Jorge Túquerres y del guarda, Miguel Ángel Bravo, quién entregaría turno al vigilante, Hugo Aroca.

Serrano Santibáñez, según testigos le permitió el ingreso a sus compinches, Luis James Rodríguez, compañero de infancia del barrio San Luis, y de Francisco Antonio Gómez Ruiz, Alias «Frank«, con antecedentes por narcotráfico en Usa.

Cuando tenían todo controlado llegó Hugo Aroca, para recibir el turno. De inmediato fue reducido, e ingresado a la improvisada celda. La misma qué sirvió para el título de la película donde se narra éste fatídico momento: «La Mirada de los Condenados», dirigida por Fernando López Cardona, filmada en el 2019.

Utilizando una «patecabra», (navaja automática); asesinaron a sangre fría al supervisor, Jorge Túquerres, mientras las otras 13 personas estaban siendo encerradas en dos pequeños cuartos. Luego de despojar de joyas, y elementos de valor a las víctimas; obligaron a Rosina Sanclemente, a abrir la Caja Fuerte, para robar un millón de pesos de su interior.

Según el relato en el expediente del juzgado 2 Superior, del abogado José Hugo Valdez Corral, al momento de escapar los criminales Jaime Serrano Santibáñez, ordenó asesinarlos a todos, para evitar ser delatados.

Ahí en medio de una orgía de sangre, plomo y puñal, fueron ultimadas y rematadas, las indefensas víctimas de la masacre del Diners Club. En esas cuatro horas de terror; una de las sobrevivientes contó al despacho judicial, que les chuzàban y quemaban los ojos, para asegurarse que estaban muertos. Según medicina legal las víctimas registraban 155 puñaladas.

Algunos tenían tiros de gracia del calibre 7.65, disparados utilizando un silenciador. Pensando qué todos estaban muertos tranquilamente los asesinos emprendieron la retirada, de manera serena abordaron un taxi, para no despertar sospecha.

Por obra y misericordia de la providencia, Hugo Aroca, con 25 cuchilladas en su cuerpo, y quién se hizo el muerto, se arrastró unos 15 metros y logró alertar a un custodio del Palacio Nacional, sobre los hechos.

Al llegar las autoridades encontraron nueve muertos: Martha Liliana Iglesias, Rosina Sanclemente, Aidé Rodríguez, Gloria Fernanda Rivera, Gloria Eva Blanco, Ligia Inés Correa, Elizabeth Salazar, Miguel Ángel Bravo y el supervisor Jorge Túquerres.

Sobrevivieron:
María Rocío Cuevas, directora de Crédito; Amparo Navia, secretaria de Gerencia; Fabián Botero, Darío Rojas y Hugo Aroca.

Los criminales para desviar la investigación, dejaron un letrero en uno de los vidrios: (Lo siento Lalo, la próxima vez colabora), lo cuál fue desvirtuado en la audiencia por los propios implicados.

De inmediato un centenar de agentes del desaparecido F-2 al mando del Coronel Gustavo Gonzáles Puerto, primer Comandante de la Metropolitana de Cali, se movilizaron hasta el lote 32, de la manzana 25 c del Barrio El Poblado, en el Oriente de Cali, dónde fue capturado mientras dormía, Jaime Serrano Santibáñez. Se le encontró en su poder una pistola Mauser 7.65, un silenciador, un revólver, $247 mil pesos, y joyas producto del robo.

Luis James Rodríguez, de 21 años de edad, fue retenido en el corregimiento de Zaragoza, en el norte del Valle cuando escapaba en un bus intermunicipal; tenía en su poder la suma de $20 mil pesos de la época. A los retenidos se les practicó exámenes de Psiquiatría, y todo resultó normal.

La audiencia de legalización de captura se llevó a cabo, en el Comando de la Policía Metropolitana; cuya sede estaba en el antiguo Colegio de Fray Damián, Calle 14 Carrera 14, centro de Cali.

En el relato de los sobrevivientes igualmente, resaltaron que Rosina Sanclemente, en el momento del encierro, les contaba que ella compartía su almuerzo con el Guarda Santibáñez, cuando éste no tenía que comer.

Francisco Antonio Gómez Ruiz, de 32 años, Alias «Frank», nunca apareció, y sólo se conoció que habría ingresado a la Guerrilla, del «ELN», en Arauca; dónde habría sido ajusticiado.

El 03/12/84, éste reportero laboraba en El Grupo Radial Colombiano en Cali, Carrera 7 Calle 14. Ése día no tenía transporte, ni dinero; tocó pedirle apoyo al guarda del Edificio, para quedarme en la oficina. Me dijo sí pero después de que se vayan los patrones, qué están reunidos en el quinto piso. Salí hasta un billar de la Calle 15 Carrera 5, segundo piso, ahí compartimos con amigos del periódico Occidente, entre ellos Manuel Barrantes, redactor judicial.

De repente la alarma sobre los trágicos hechos, tocó salir corriendo para la oficina donde informé al país, sobre éstos lamentables hechos. Eso me valió para ser invitado, 35 años después a dar la noticia, está vez en la película: «La mirada de los Condenados» dirigida por Fernando López Cardon.

Con motivo de cumplirse los 40 años de ésta tragedia imborrable de la memoria de los colombianos. El periódico La Última y el Negro Mina, dialogamos y recorrimos, con: Lalo Fernández, Gerente de Diners Club de la época, y el abogado Diego Garcés Salcedo, representante de las víctimas.

«En ése hecho perdieron la vida siete de nuestros empleados, un guarda de seguridad y un civil que había llegado para recoger a una operaria de Diners.Todo fue motivado por el robo del dinero que se encontraba en la Caja Fuerte. Y, el letrero que dejaron los criminales, fue desmentido por ellos mismos en la audiencia», dijo el señor Lalo Fernández, en medio del impacto que 40 años después, no ha podido superar.

Con el Jurista Diego Garcés Salcedo, quién representó a varias de las víctimas; recordamos los tensos momentos vividos en el segundo piso, del Palacio de Justicia, en la denominada «Audiencia del Siglo», cuando la comunidad, quería linchar a los implicados, dos años después, en diciembre de 1986.

En la vista judicial qué culminó con la condena a 30 años de prisión de Jaime Serrano Santibáñez y Luis James Rodríguez, por los delitos de:Homicidio agravado, concierto, tentativa de homicidio, porte ilegal de armas, hurto calificado y agravado; actuaron:José Hugo Valdez Corral, Juez 2 Superior,Benurth Buriticá, representante del Ministerio Público,Marino Rodríguez, juez de Instrucción Criminal, encargado de la investigación penal y práctica de pruebas para el Juicio.Ángel Morera, defensor de oficio. Francisco José Ferreira Delgado y Diego Garcés Salcedo, apoderados de la parte civil.

Jaime Serrano Santibáñez, cómo Luis James Rodríguez,  recobraron la  libertad, luego de obtener  rebajas  por  estudio,buen comportamiento y haber pagado las 2/3 partes de la pena.

Quiénes aún no han recobrado la tranquilidad, son los sobrevivientes y familiares de las víctimas; los cuáles en medio de lágrimas y nubarrones de ingratos recuerdos, siguen latentes en La Mirada de los Condenados, del nefasto 03/12/84.

Redacciòn