Por: Alvaro Miguel “El Negro” Mina.
El inoportuno e imprudente llamado, de atención a dos chanchos, cuando sellaban su acercamiento amoroso; estuvo a punto de causarle la muerte a dos humildes campesinos. Entre estos, el ofendido yerno, Don Arcesio Benavides, propietario de la susodicha y frustrada “Bertilda”.
La más coqueta marrana de la cochera, aledaña; pretendida, por “Juancho Polo”, un corpulento cochino, de fulgurante y cautivadora sonrisa.
Traemos, a colación, esta telenovela de Corin Tellado, para evitar nuevas, indiscretas, insensatas y temerarias, interrupciones a la hora de entregarse a las mieles de cupido en el occidente del Valle del Cauca.
El protagonista, o mejor el “tipo”, de la película; fué ni más ni menos, qué: “Juancho Polo”, un espigado y enamorado marrano, de la Vereda El Limón, en Dagua. Aseguran testigos y dolientes, qué muy seguramente, “Juancho”; deberá pagar con su vida, el amor por “Bertilda”, la “Gocha”, de sus sueños.
De acuerdo a su hoja de vida, “Juancho Polo”, era un robusto Chancho, de 150 kilos, orejas en 5G, y un llamativo hocico. Qué luego de una prolongada galantería y coqueteos, logró endulzarle el oído, a la niña de Don Arcesio. En un ligero descuido y sin hacer mucha murga, logró aparear, a la esquiva marrana qué cortejaba desde hacía varios días,motivo de sus continuos desvelos.
En medio del «fervor y jolgorio de cupido», se escucharon algunos “jadeos y alaridos” de felicidad de “Bertilda”, al percatarse qué su castidad, inocencia y pureza, era cosa del pasado.
Ése instante de ventura, cuando copulaba, a escondidas con la curvilínea, Bertilda, fué interrumpido abruptamente por su yerno, Arcesio Benavides, dueño de la marrana. Furioso, por qué ése acto de amor, no tenía su consentimiento.
Y, cómo un suegro indignado, herido en su amor propio, (tenía a “Bertilda”, destinada para el mejor semental de su marranera) la emprendió a garrote contra el fogoso galán.
Perturbado en su acto, y herido en su honor de reproductor, “Juancho Polo”, decidió hacerle frente al sorpresivo, e inoportuno, ataque del padrastro de su pretendida.
Cómo todo un karateca, Juancho, se abalanzó contra Don Arcesio, atacándolo a dentelladas, causándole destrozos en su pierna izquierda, el brazo y el abdomen, luego de perseguirlo por más de tres cuadras en medio de matorrales,cultivos de piña y una mateguadua.
Según Amparo Murcia, esposa de Arcesio, “se salvó de canchilas, pues el marrano este a todo tiro, le buscaba sus genitales”.
“En ése momento pensé que iba a morir, el animal me atacaba de manera enfurecida. Por fortuna llegó Don Danilo Guzmán, quién le hizo seis disparos, con pulso de salar, carne; pero igual le tocó salir cómo volador sin palo, cuando se le acabó la munición, por qué casi lo desarma”, le dijo al periódico La Última, y al “Negro” Mina, Don Arcesio, desde su lecho de recuperación.
Vecinos de la vereda El Limón, armados de dardos y garrotes, pusieron en retirada a Juancho Polo, mientras, yo era remitido a Cali.
Aislado, y con las secuelas de las heridas, el “marrano karateca”, espera el cambio de luna llena, a menguante; para ser castrado, y ganarle el pulso a la comunidad, de El Palmar, quién de momento pide pasarlo a mejor vida.
Claro qué Jorge Arias un “marranólogo”, experto en éstos menesteres, y derechos del cochino argumentó qué: “a la hora de hacer el amor, debe ser un momento íntimo, indelegable, de absoluta concentración y respeto por la decisión de la agraciada dama de compañía”.
Mientras tanto en una cochera vecina, “Bertilda”, con la frente en alto, sonrisa feliz, y un continuo movimiento de orejas, exige justicia;demandó la reconstrucción de los hechos, para completar los cinco centavos pal’ peso, y así, poderle salvar la vida al amor de sus amores, el querido, «Juancho Polo».








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