Por: Alvaro Miguel “El Negro” Mina.
A Doña Hilda Cuero, nuestra querida, Hilda; en Rozo, jurisdicción de Palmira; todo el cariño, admiración y reconocimiento de: turistas, políticos, dirigencia empresarial y del pueblo vallecaucano.
Esta en otrora joven y bella bailarina, en principio estuvo alejada de los «fogones, aliños, adobos», y muy especialmente de la pelada del plátano; todo por su trabajo, cómo recaudadora del «Acueducto Veredal».
Recorrido qué cumplía a «Media Caña», con orgullo y honores a bordo de un velocípedo, marca «Monark»; repartiendo los recibos de cobro por el servicio de Agua Potable.
Cierto día su señora madre, Doña, «Enrriqueta Cuero Martínez«, se le «encachorró» y la notificó del alistamiento de las vituallas, para prepararle un humeante sancocho al extinto, Caudillo del Pueblo, Jorge Eliécer Gaitán, ilustre visitante del Corregimiento de Rozo.
Sin pensarlo dos veces, se frotó las manos con «Manteca de Lata» y alistó los cocidos de un racimo de plátanos maqueños; picó las hiervas regadas con el rocío de la madrugada en el patio de su casa y comenzó el hervor a fuego lento de «La gumarra o cariseca»; hasta encontrar el color verde esmeralda, el auténtico, punto de la sazón en Rozo.
Desde ése grato momento Hilda Cuero, saltó cómo volador sin palo, a lo más selecto del paladar gastronómico del valle y Colombia; hasta nuestros días, lo cuál le a válido importantes distinciones.
Fué tanto el fervor por el emprendimiento, qué ésta agraciada jovencita, encontró en él «Chifonier», de su bisabuela la fórmula del «Pollo en su Jugo», con la cuál logró el «Good Well» de su «microempresa gastronómica».
De inmediato la practicó y por fortuna, hoy es él plato requerido por reconocidos chefs, empresarios, expresidentes, políticos, deportistas, turistas nacionales y extranjeros, qué la visitan diariamente; así cómo de las parejas de enamorados qué concurren en procura de ayudas carnestolendicas para salir a hombros al término del relax, de las extenuantes citas con el querer.
El empresario, cheff, actor, cantante y compositor, barranquillero, Tulio «Recomienda» Zuloaga; quién recorre el mundo visitando los mejores restaurantes; llegó hasta donde Doña Hilda Cuero, y encantado quedó de la sazón, de su sancocho de gallina, del pollo en su jugo y las crocantes empanadas, con maíz de hoja morada.
Gracias al querido, Tulio «Recomienda», la sazón de la matrona Hilda Cuero, seguirá su paso triunfante desde Rozo, para el mundo del buen comer. Por esto y más hay qué visitar por lo menos dos veces, al mes el epicentro del sancocho vallecaucano en Rozo, cuna del «Vademecum» del «Fresco Chimento Político».
Cómo sí fuera poco y parodiando al humorista «Alerta»: Hay qué disfrutar primero, de la «Entradilla», de tostones con ahogo, empanadas con ají casero y el remate con manjar blanco o cortado; hecho en paila de cobre y en fogón de leña, atizado siempre por el lado derecho, para conservar la llama azul del buen vivir.
Ahí nos encontramos, de pierna cruzada a la periodista, Amparo Peláez, a su hija y a la Tía Leonor González Mina, «La Negra Grande de Colombia», disfrutando de una tarde gastronómica, y de la buena información de las habladurías de moda.
Según «Don Jediondo», ahí se conocen todos los chismes de la farándula nacional en versión, VIP y en 4G, teniendo cómo único testigo al «vaporoso» plato de sancocho.
Transitar por el restaurante de «Hilda Cuero», es disfrutar de todos los reconocimientos regionales y nacionales a una vida dedicada a los secretos de la buena sazón, y el buen comer, todo de manera paulatina y pausadamente.
Felicitaciones a la entrañable «Hilda», a su nieto y a su fabuloso equipo de «Azafatas», del aliño; todas ellas de «Tobillo Grueso»y «Cejas Pobladas» encabezadas por su prima, «Adela», la matrona encargada de alistar la leña para encender fogón y conservar el fuego lento, uno de los secretos de la buena cocción.
Vale anotar qué reconocidos cheff a nivel nacional e internacional, visitan a la prestigiosa, Hilda Cuero, para degustar la verdadera perfección o punto de la «Ambrosía», del tradicional sancocho valluno.
Aunque la especialidad de Doña Hilda, es el «Pollo en su Jugo»; muchos la califican a ella, cómo la verdadera, «Caja Negra», de Colombia, por la cantidad de información y secretos escuchados a sus comensales; lo cuál hasta nuestros días es un verdadero enigma; cómo bien lo dijo «Miltiño»: «Es un Secreto».
Éste sitio Gourmet, funciona, sólo bajo «Cita Previa», en una casa reservada, a puerta cerrada, adornada con exclusivos jardines y un kiosko de iraca, para realizar: «Cenas íntimas y exclusivas», con pocos comensales y el menú de la alta cocina.
Recuerda!. Qué la atención al público es única y exclusivamente mediante solicitud de cupo y analisis previo, de su buen gusto por las «Delicatesen», de la cocina vallecaucana.
Al timbrar en la puerta de la Casona en Rozo, los clientes son recibidos por el personal de «Hostess o Recepcionistas», quiénes los trasladan hasta la meza asignada y emperifollada previamente.
A petición de la selecta clientela se ofrece el servicio de serenata con el verdadero toque romántico; porqué simplemente:
«Cosas como tú, son para quererlas…Cosas como tú, son para adorarlas…Porque tú y las cosas que se te parecen son para guardarlas en mitad del alma».
Y, cómo bien lo expresó en medio de sonrisas, el hijo de Doña, Hilda Cuero, él odontólogo, Geovanny Urrego, en diálogo con el periódico, «La Última»: «A mi mamá no le duele ni una muela».








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