Por medio de la resolución 244 de 2023, el presidente Gustavo Petro Urrego hizo oficial la designación de Salvatore Mancuso Gómez como nuevo gestor de paz.
Según expresa el documento, esta designación tiene la finalidad que el exjefe paramilitar “contribuya con su conocimiento y experiencia al diseño de procesos de desarme colectivo de los grupos criminales que actúen en el territorio nacional”.
La decisión presidencial deja claro que entre los beneficios para el exjefe de las Autodefensas Unidas de Colombia será el pedido del gobierno a las autoridades competentes “la suspensión de las medidas judiciales vigentes en contra de Mancuso”.
Asimismo, Mancuso una vez quede en libertad y protección especial de la fuerza pública en Colombia firmará un acta ante la oficina del Alto Comisionado para la Paz donde se comprometerá a asistir a las diligencias judiciales en Colombia y a rendir informe sobre las actividades que desarrolle como gestor de paz.
“El incumplimiento de los compromisos adquiridos dará lugar a la revocatoria de la designación como gestor de paz y, en consecuencia, la reactivación de las medidas penales”, se determina en la resolución.
Con la firma de este documento por parte del presidente, se espera el trámite ante la justicia de los Estados Unidos para el traslado de Salvatore Mancuso a Colombia, luego de su nombramiento como gestor de paz y sus acuerdos con la JEP luego de varias audiencias donde dio más detalles sobre la relación entre las fuerzas armadas, actores políticos y los paramilitares.
En las cuatro jornadas de audiencia (10, 11, 15 y 16 de mayo) Salvatore Mancuso se conectó virtualmente desde un centro de reclusión de migrantes en Georgia, Estados Unidos, para entregar información que permitiera ampliar los hallazgos establecidos en 18 años por Justicia y Paz y la justicia o
rdinaria.
Información sobre cómo operó el paramilitarismo en asocio con altos mandos militares y miembros de la fuerza pública, otros agentes de Estado y terceros en medio del contexto de una guerra contrainsurgente.
Entre los aportes manifestados por Mancuso Gómez a la JEP y que serán contrastados y evaluados por la subsala, hay información de que “las Convivir fueron un instrumento valioso en el fortalecimiento de las AUC (Autodefensas Unidas de Colombia)», que sirvieron como estrategia y mediación, a modo de bisagra, entre la legalidad y la ilegalidad. También detalló que tuvo acceso a brigadas y batallones del Ejército Nacional para planear operaciones conjuntas con unidades militares y de la Policía Nacional, con el conocimiento y la participación de altos mandos militares. Entre los militares de más alto rango a quienes mencionó Mancuso están el general (r) Iván Ramírez Quintero, quien, según el exjefe paramilitar, le “abrió las puertas a todas los batallones y brigadas» adscritas a la Primera División del Ejército.
Mancuso Gómez, en su declaración, hizo énfasis en que élites políticas regionales y nacionales se acercaron a él para solicitarle que creara nuevos bloques paramilitares.
Entre los mencionados, el exjefe paramilitar incluyó al entonces presidente de Fedegán, Jorge Visbal Martelo, al expresidente de Fenalco Sabas Pretelt de la Vega y al exvicepresidente Francisco Santos.
También mencionó el apoyo a paramilitares por parte de integrantes de la familia Gnecco en el Departamento del Cesar.
Así mismo, Mancuso mencionó a varias empresas como Ecopetrol y Postobón, además de varias bananeras y palmeras, que apoyaron con financiamiento a los paramilitares.
En la diligencia judicial el exjefe paramilitar además dijo que «en el año 2002 las autodefensas intervinieron de manera directa en elecciones al Congreso y en elecciones de presidencia. También hubo apoyo a las elecciones de Horacio Serpa, Pastrana y de Uribe».
Mancuso relató la desaparición de víctimas en territorio venezolano. «La orden de desaparecer a estas personas vino de la fuerza pública», señaló Mancuso, y precisó que la desaparición de cuerpos no hacía parte de la estrategia militar de los paramilitares pues a ellos les interesaba armar “un teatro de operaciones que incluía unos elementos de castigo, dolor y terror en la población para obligarlas a dejar de apoyar la guerrilla», y eso incluía dejar a las víctimas a la vista de la población. Mancuso indicó que en esa dinámica de desaparición de víctimas decidieron trasladar cuerpos a territorio venezolano. «Unas víctimas fueron arrojadas al río, en la frontera. Pero miembros de autodefensas ingresaron y dejaron fosas en Venezuela. Allá hay por lo menos más de 200 personas desaparecidas».



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