Alerta máxima en el Chocó por anunciado paro armado del ELN

 

Los habitantes de Chocó se han visto nuevamente afectados luego de que el Frente de Guerra Occidental del Ejército de Liberación Nacional ELN, anunció que este 4 de julio arrancó un nuevo paro armado de carácter indefinido. Este, según la Defensoría del Pueblo, es el quinto paro armado que vive la subregión del San Juan, en el sur del Chocó, en lo que va del año.

El anuncio del paro armado que vive Chocó lo hizo alias Gerson, comandante del Frente de Guerra Occidental, pero antes de decretarlo, un adulto fue asesinado y un niño de nueve años quedó herido cuando se encontraban en medio de confrontaciones armadas entre grupos ilegales. Los hechos sucedieron en la vereda Chambacú, del municipio de Sipí.

De hecho, desde antes de este paro armado la situación para miles de personas era ya crítica, pues los habitantes de Nóvita, Sipí, Istmina, Medio San Juan y Litoral del San Juan han sido los más afectadas por los enfrentamientos entre el Eln y el ‘clan del Golfo’.

Son 41 comunidades afro y 11 comunidades indígenas las confinadas, un total de 8.275 personas; y también hay seis comunidades desplazadas de los sitios conocidos como Barranconcito, Buenas Brisas, San Agustín, Cañaveral, Chambacú y Doidó, afectando a cerca de 226 familias, el equivalente a 659 personas.

Este 4 de julio el Comando Central publicó un comunicado en el cual daba la orden a todas las estructuras del ELN en todo el país de comenzar un cese de actividades ofensivas contra la Fuerza Pública. Pero al tiempo de ese comunicado estaba el anuncio del paro armado en Chocó.

A esta incoherencia que genera nuevamente  zozobra y miedo  entre sus  habitantes el Chocó sigue  año  tras  año pasa, presentando una pobreza extrema del 34,3 % y el 75 % de la población recibe salarios inferiores al mínimo legal. Las comunidades se enfrentan al desarraigo familiar, a los problemas de autoridad y a la naturalizacion de espacios mediados por la muerte y el dinero.

En el departamento del Chocó, los confinamientos son ordenados por los actores armados dominantes en la región: el Clan del Golfo y la guerrilla Ejército de Liberación Nacional (ELN). Las poblaciones indígenas y afro que habitan en la zona quedan en medio de los enfrentamientos entre estos grupos.

Destino secular que condena  especialmente  a los afrocolombianos e indígenas del Chocó a  ser mayoritariamente campesinos y pescadores que viven en casas palafíticas, en caseríos desperdigados por la selva, sin servicios públicos adecuados, sin carreteras y donde la única vía de comunicación son los ríos, pero donde en medio de  enormes riquezas sobreviven entre la violencia en todas sus expresiones y la pobreza marginal.

Redacciòn