El tenebroso criminal conocido como el “Negro Ober” –señalado de ser el cabecilla de Los Rastrojos Costeños– amenazó con matar “comerciante a comerciante” y con generar un caos de orden público si no liberan de inmediato a su esposa Julieth Vanessa Martínez Cantillo, capturada el pasado jueves por, supuestamente, manejar las finanzas de esa organización armada.
Según anunció la Policía Nacional, la mujer fue capturada en un operativo especial entre la Policía Metropolitana de Barranquilla, el Gaula Élite, el Gaula Atlántico y Comandos de Operaciones Especiales en la que han caído por lo menos 41 personas más implicadas en delitos de extorsión y tráfico.
Tras dos días después de la noticia, el poderoso delincuente Ober Ricardo Martínez Gutiérrez reapareció desde una cárcel reaccionando a la captura de su esposa e intimidando al sector judicial y la Policía para que la saquen de las celdas.
“A mi mujer no la van a pagar por los actos míos, yo pago y me hago responsable de mis actos; mi mujer no tiene nada que ver en nada (…) se murió el fiscal Pecci, también se puede morir cualquier fiscal. Estoy decidido hacer lo que sea, o me sueltan a mi mujer o acabo con todo, que Dios los bendiga”, dijo el cabecilla tajantemente desde su celda en un video.
Mientras entregaba esas declaraciones desde su centro de reclusión, el “Negro Ober” permanecía en un aparente estado de comodidad mientras se comía una sopa y sostenía un cigarrillo exhibiendo además costosos anillos y cadena de oro . Acto seguido, dijo que “si a la Fiscalía no le importa coger a la gente inocente mía, como mi esposa, a mí tampoco me va importar matar los policías. Les voy a matar comerciante por comerciante en San Martín, Bogotá, Villavicencio, Soledad y Barranquilla”.
Según revelaron las autoridades de Barranquilla, además de ser la supuesta jefa de finanzas de esa organización, Julieth Vanessa Martínez también es señalada de ocupar el puesto que dejó libre su esposo cuando fue capturado por sus delitos en el Atlántico.
De acuerdo con las investigaciones, “esta mujer es la compañera sentimental de alias Negro Ober, quien es considerado el máximos cabecillas de Los Rastrojos Costeños y quien, al ser capturado y posteriormente condenado a más de 50 años de prisión, la habría designado como jefe financiera de la estructura, encargada del cobro de dineros producto de las extorsiones a comerciantes, transportadores, entre otros gremios, y la administración de esos recursos ilícitos”, dijo la Policía Metropolitana de Barranquilla.
Esta es una muestra más de la galopante corrupción al interior del INPEC y de cómo en Colombia se delinque más desde los centros penitenciarios que en las calles.



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