Agresión sistemática y violencia sin salida. Buenaventura es el puerto del Pacífico Colombiano con las más fuertes problemáticas sociales que recientemente han tomado un foco a causa de las protestas que se dieron al principio de este año.
Este grito de ayuda se dio por la presencia de grupos armados al margen de la ley y bandas locales que han llevado a altas tasas de violencia y desplazamiento forzado.
Ante las tensiones y violencia que plagan la ciudad, los habitantes de Buenaventura decidieron alzar su voz y manifestarse en diferentes puntos en la ciudad, por medio de bloqueos en las vías y cadenas humanas.
Esto frenó la actividad en el puerto en los primeros días de febrero de este año y por lo tanto se desencadenó en tensiones en diferentes puntos del país, ya que este es considerado el puerto más importante del país al ser el lugar por donde transita el 60% de la carga total del comercio exterior y la mayoría de las exportaciones dirigidas al pacífico.
Las tensiones generadas por esta situación llevaron a mayores incentivos para solucionar este conflicto, sin embargo, tras la disolución de estas protestas no se llegaron a soluciones concretas y parece que Buenaventura otra vez cae en el olvido del Estado.
Los jóvenes han sido las víctimas principales en este conflicto, ya que la violencia sistemática que se ha replicado se ha dado en su mayoría entre bandas criminales con influencias de narcotráfico, donde los actores principales suelen ser hombres jóvenes.
Desde hace muchos años, en este ámbito se han replicado altas tasas de violencia contra la mujer, principalmente violencia sexual y se considera que las mujeres se convirtieron en un blanco de agresión.
Los habitantes se preocupan por la juventud y el camino que muchos se ven obligados a tomar a causa de amenazas, debilidad institucional y falta de oportunidades en Buenaventura. La extorsión que se da en este lugar ha llevado a que la gran mayoría de los casos no se reporten por miedo, lo cual ha resultado en un pueblo completamente silenciado y vulnerable.
A pesar de que Buenaventura esté militarizada, no ha sido una solución para detener la violencia y las extorsiones que abundan en la ciudad. Estas amenazas mencionadas anteriormente han llevado a cambios significativos en los precios de los bienes de la canasta básica en Buenaventura, dado que los grupos criminales extorsionan a los comerciantes con las “vacunas”.
Las vacunas son parte de un instrumento de financiación de varios grupos armados, por medio del que extorsionan y cobran porcentajes a comerciantes y empresarios, lo cual en el caso de Buenaventura ha tenido efectos negativos sobre el comercio.
No solo ha llevado a un incremento en los precios de bienes como el pollo, la leche y los huevos, al igual que también ha generado una escasez de comerciantes que estén dispuestos a vender estos bienes, ya que muchos no quieren estar implicados en esta situación y no saben a quiénes deberían pagar estas vacunas. Esto es realmente devastador cuando se pone en contexto del Covid-19, ya que se reconoce que en este lugar se han sufrido fuertemente las consecuencias de la pandemia.
Dadas estas condiciones, Buenaventura está en medio de una crisis que empeora a cada esquina sin acción o cumplimiento de acuerdos por parte del gobierno local y nacional.
Dado que es una ciudad portuaria hay infinito potencial para invertir y generar un eslabonamiento que pueda generar más oportunidades de educación, empleo y seguridad para los habitantes de este pueblo. Se deben mejorar las medidas de protección para los jóvenes para así no caer en las manos de estos grupos criminales que históricamente han replicado comportamientos violentos y nocivos para el progreso de esta ciudad.
Es increíble pensar que se ha hecho tan poco ante esta situación alarmante en la ciudad portuaria más importante de Colombia.
Parece como si el gobierno solo está interesado en las posibilidades de comercio exterior que brinda el puerto sin tener en cuenta el bienestar o la seguridad básica de los habitantes de la ciudad.
Este solo es un vistazo de la situación actual de Buenaventura, en donde las movilizaciones sacaron a luz muchas problemáticas que suelen ser ignoradas por el país.
Los jóvenes bonaverenses tienen cada vez menos oportunidades de educación y cada vez más incentivos a unirse a los grupos armados. Es importante tomar acción para defender la infancia donde hay predominancia afrodescendiente, ya que es un grupo afectado por el conflicto armado de manera desproporcional. El desplazamiento de estas personas suele llevar a discriminación en los lugares que llegan y hay una destrucción de su cultura y memoria colectiva de estos grupos .
Esta es una invitación para buscar soluciones para poder garantizar la protección y las oportunidades para las personas en situación de vulnerabilidad, en especial en centros poblados afectados por las Bacrim y grupos armados, tal como sucede en Buenaventura.
No nos podemos seguir identificando con el término “país indolente”, debemos ponernos de frente a las situaciones sociales de nuestro país y apoyar los movimientos activistas que buscan conciliar problemas históricos.
Por LAURA MORALES VERNAZA








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