Documento sobre la pandemia y la pospandemia para:  La población urbana y para la rural en el cauca. Parte 1.

   

 

                             Por: Nelson Eduardo Paz  Anaya.

I PARTE

La prudencia recomienda no hacer elucubraciones sobre la pandemia, menos sobre la etapa posterior a esta, por cuanto la propagación del virus sigue en aumento y las medidas encontradas solo son de contención, no hay vacunas y todo parece demorará un tiempo.

Los análisis que se hacen a nivel mundial, por las alianzas de países, por las organizaciones financieras, por analistas de las crisis económicas; los daños causados por el coronavirus, aun no se sienten y serán inexorablemente irreversibles, pero no se hace verdadera pedagogía de la situación, nos asustamos, pero mentirosamente se cree se terminara en el mes siguiente.

Los residentes urbanos de hoy, son la generación de la rural de ayer,  las dificultades de la pandemia se mitigaran en la medida que se puedan integrar las colectividades para establecer relaciones de servicios recíprocos de provisión y consumo, dentro de formas de oferta y demanda, no como falsas solidaridades, sino como opción de  supervivencia recíproca.

Estrategias se han buscado para propiciar el desarrollo de estas regiones, no ha funcionado ninguna, paños de agua tibia, y ahora se ésta ante el desafío más grande y urgente de todos los tiempos, razón para actuar con conocimiento y celeridad.

Se deduce del confinamiento, serán  prioritarios para esta época y supuestamente para la posterior: la salud, la educación, la alimentación, las técnicas de la información, aspectos en los cuales, se tiene  ventajas, si se entrelazan con  la cultura y la sobrevivencia.

Las universidades y los centros de formación, tienen primacías que se deben aprovechar;  educación para el desafío del futuro, la salud enfocada a la prevención, al consumo adecuado de alimentos, al cuidado físico y mental, y el uso adecuado y eficiente del internet, son instrumentos para potencializar la agricultura natural, indispensable para la vida de la población y para intentar una recuperación inclusiva de la económica.

Prioritario romper el cascarón, en primer lugar es claro que el estado colombiano, no ha reconocido al actor principal de esta estrategia, el campesino; en segundo lugar el campesino requiere una apropiación rápida de su condición para ser actor decisorio en el nuevo modelo económico, no sujeto de explotación.

Una consciente relación de producción agropecuaria y un consumo basado en alimentos sanos y nutritivos, con filosofía agroecológica, darán un equilibrio económico que convertirá estas regiones en lugares con mejor calidad de vida y en despensas para demandas de alimentos.

Estos procesos, requieren insistir en el reconocimiento que hizo la Organización de las Naciones Unidas del Campesino como actor autónomo de la sociedad y como agente histórico de la creación y formación del Estado.

En todas las regiones de Colombia, de manera específica en el Cauca, se deben iniciar estas tareas a tiempo, cuando arrecie la crisis será difícil ajustar las diversas variables actuando descontroladamente, generando picos de escases y otros de desperdicio por la falta de una coordinación apropiada.

Un aspecto fundamental al que debe darse camino, es el de definir unos lineamientos de políticas económicas, en lo posible con una estructura democrática eficaz, con organizaciones claras y transparentes, porque hay algunas que distraen el propósito, el sentir y el trabajo rural.

Estos asuntos demandan la atención de los actores políticos, económicos y sociales, representando sus respectivos intereses, pero con visión integradora, de lo contrario es imposible adelantar una actividad en el Cauca, en donde el distanciamiento es producto de paradigmas tan diversos.

Para este momento, bueno traer la reflexión de Edgar Morín, en publicación de las Naciones Unidas, escribiendo sobre “La identidad y la conciencia terrenal”, cuando llama a comprender la conciencia antropológica, ecológica, cívica y a la conciencia espiritual de la humana condición, que viene del ejercicio complejo del pensamiento y que nos permite a la vez criticarnos mutuamente, autocriticarnos y comprendernos entre sí.

 

 

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