«Guapi es un territorio geográficamente rico, pero también incoherentemente perseguido por corazones no convertidos que le hacen mucho daño». Así dijo el Vicario Apostólico de este territorio eclesiástico, monseñor Carlos Alberto Correa Martínez, al referirse a la realidad con la que convive diariamente.
Entre las necesidades más apremiantes, puntualizó los serios problemas de transporte que soporta la población. Al igual que otros vicariatos, en Guapi solo se pueden transportar vía fluvial o aérea. Ambos representan elevados costos.
Otra de las debilidades de este territorio está en la ausencia de un acueducto, alcantarillado y energía eléctrica. Servicios básicos que escasean en la región.

A nivel espiritual subrayó la urgente necesidad de contar con más «voces evangelizadoras». Y no sólo se refiere a sacerdotes, sino también a laicos.«Estamos a la espera de la gracia y la bondad de Dios», afirmó el prelado.
Monseñor Correa Martínez no dejó pasar la oportunidad para puntualizar que el territorio requiere de solidaridad, pero también de «menos índices de corrupción y violencia que galopea en estas regiones que son aisladas y olvidadas».
A la espera del apoyo de sus hermanos obispos, monseñor Correa Martínez destacó el apoyo de diócesis hermanas como Ipiales, Palmira y Sonsón Rionegro. «La solidaridad viene siendo muy amplia», resaltó.
Guapi cuenta con 10 parroquias, una sin atención de sacerdote. El clero está conformado por 15 sacerdotes, dos de ellos están estudiando en España. «Lo ideal para nosotros es que en cada parroquia existan dos sacerdote. A eso queremos llegar», comentó. Además destacó la presencia de comunidades religiosas como es el caso de los Franciscanos que están hace 62 años; las Franciscanas de María Auxiliadora, la Compañía del Sagrado Corazón de Jesús, las Franciscanas de María y Jesús y hace 4 mese las Hermanas Vicentinas.
Monseñor Carlos Alberto Correa Martínez, Vicario Apostólico de Guapi,Nació en Medellín el 17 de julio de 1968. Al concluir los estudios básicos en la ciudad de Medellín, ingresó al Seminario Misionero del Espíritu Santo (Diócesis de Sonsón Rionegro), donde adelantó los estudios de filosofía y teología. Después de su ordenación sacerdotal obtuvo la licencia en Misionología en la Pontificia Universidad Urbaniana de Roma (2003 – 2005).
Fue ordenado sacerdote el 27 de noviembre de 1993 por Mons. Flavio Calle Zapata, incardinado a la Diócesis de Sonsón-Rionegro, para la Asociación Sacerdotal San Pablo.
En el ejercicio de su ministerio sacerdotal ha tenido los siguientes empeños pastorales:
Párroco en Nuestra Señora de los Ángeles – Diócesis de Porto Viejo – Ecuador (1994);
Vicario Parroquial en Nuestra Señora de la Candelaria – Diócesis de Sonsón –Rionegro (1995);
Servicio Misionero en la Diócesis de Riohacha (1996);
Servicio misionero en la Diócesis de Montería (1997 – 2002);
Estudiante en Roma (2003 – 2005);
Coordinador de la Asociación Sacerdotal San Pablo y formador en la Casa de formación (2005);
Delegado Episcopal para animación misionera (2006 -. 2013);
Director de la Asociación Sacerdotal San Pablo y de la casa de formación San Pablo (2007 – hasta la fecha);
Profesor y Director Espiritual en el Seminario Misionero del Espíritu Santo (2007 – hasta la fecha).



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