Ahora, como Alcalde, no deja de sorprender a sus colaboradores y a la ciudadanía con sus posturas espontáneas, francas, que para algunos rayan con la grosería, y también con los giros que ha dado en su primer mes de gobierno.
Tal como lo hizo en campaña, Armitage, una vez pisó el CAM, comenzó a ponerle sello propio a la Administración.
Y como el ejemplo empieza por casa, el Alcalde, con el mismo acelere que mostró de candidato y con sus 70 años a cuestas, llega como un ‘huracán’ al CAM entre las 5:00 a.m. y las 5:30 a.m. para “que el día alcance”, como suele decirles a sus secretarios y demás colaboradores. Eso sí, después de las 6:00 p.m. no asiste a actos, a menos que sea prioritario.
Pero ese afán en madrugar y que también lo haga su equipo de colaboradores, quienes ha tenido que cogerle el paso, tiene un propósito: mostrar resultados a la ciudad en sus primeros cien días de mandato.
Por eso los consejos de Gobierno, por lo regular, son a las 6:00 a.m. o 6:30 a.m. Allí evacúa temas prioritarios. Se va al grano, nada de carreta. No pierde tiempo. Exige atención y detesta que los asistentes ‘chateen’ en sus celulares. Más de un secretario ha sido regañado por eso.
“Como empresario que es, su estilo no es de discursos sino de hechos y acciones por eso su propósito es que cada dependencia cumpla con sus tareas y lo acordado en los primeros cien días y que se trabaje duro para mostrar gestión”, asegura Nicolás Orejuela, uno de sus principales asesores.
No en vano el lema que a lo largo de su vida como empresario ha aplicado Maurice Armitage, y que trasladó a la Alcaldía, es: “Trabajemos duro y seamos buenas personas”.
La frase no solo está tatuada en los chalecos que usan él y su gabinete sino en la memoria de las personas que lo rodean. Tanto así que la orden es que quien lo busque, desde el empresario, el político o el más humilde de los caleños, debe ser atendido. Y además pedirle su número de teléfono y si necesita una cita hay que ver cómo se le agenda.
“El Alcalde trata por igual al político, al empresario, al comunero y a la gente del común. El mensaje que reitera es respetar el servicio público, trabajar duro, tratar bien a la gente y ser buena persona. Además sigue siendo sencillo, como cuando era candidato”, dice un funcionario cercano a su entorno.
Esa sencillez la percibió el personal que trabaja en el CAM cuando el Mandatario, recién llegado, se tomó el trabajo de recorrer los 14 pisos del edificio y, dependencia por dependencia, saludó a los empleados, que al decir de varios de ellos quedaron sorprendidos porque eso no es usual por parte de los gobernantes.
Como tampoco es frecuente que alcaldes lleguen a las comunas, muy temprano, a reunirse con líderes y a conocer los problemas del sector. Una promesa de campaña que Armitage hizo y está cumpliendo. Allí, como es propio en él, suelta alguna lágrima. Pero también, señalando el reloj, pide no perder tiempo.

Para el congresista José Luis Pérez Oyuela, Maurice Armitage ha demostrado en este mes tener su estilo propio. “Es el mismo de campaña y seguro el mismo de toda su vida”.
Pero ese estilo, que para algunos periodistas que cubren las actividades del Alcalde, es demasiado acelerado, y parece responder más a lo que él piensa como persona y empresario, lo ha llevado a cometer errores y a echar reversa en temas de ciudad que requieren primero estudios antes que anuncios.
“Armitage debe tener cuidado porque el discurso se nota repetitivo. Y a veces parece tomar decisiones sin medir las consecuencias por querer presentar soluciones rápidas”, sostiene un reportero que pidió reserva de identidad. Para ello pone como ejemplo el caso de incorporar a la Policía en el Tránsito, decisión que anunció y que luego se vio obligado a echar para atrás. O el anuncio de que aumentaría la velocidad en vías como la Autopista, la Calle 5 o la Simón Bolívar, que se frenó.
Pero eso no parece inmutarlo, como tampoco lo hace tener que responderles a los comunicadores que no sabe, cuando le interrogan de algún tema que no domina. Hasta ha llegado a decirles que no le pregunten para “no embarrarla”.
Por eso para periodistas resulta contradictorio que Armitage no los atienda o no les conteste el teléfono.
Al gobernar
La concejal Clementina Vélez Gálvez, al hacer una evaluación del estilo de Armitage, reconoce que madruga a trabajar, que llega a las 6:30 a.m. a las comunas y cumple las reuniones que programa. “Está de verdad trabajando operativamente y va directamente a conocer la problemática en cada comuna”, agrega.
Para la expresidenta del Concejo es positivo que Armitage revisara los pasos que dio en el caso de Tránsito. “Aceptó la petición de diferentes sectores de dialogar sobre el tema y no entregar ese manejo a la Policía. Sorprendió y escuchó a los demás”.
Agrega que Armitage aprende rápido, pese a sus 70 años, y tiene claro que el tema de movilidad hay que socializarlo y también la situación crítica que vive Emcali y el nombramiento de funcionarios allí.
Pero Clementina le crítica al Alcalde que no diga, en concreto, cuál va a ser su prioridad para los primeros cien días, teniendo en cuenta que en abril debe presentar el Plan de Desarrollo al Concejo. También cree que Armitage debe hablar duro al Gobierno Nacional y exigirle que regrese los recursos al Municipio para alimentación escolar.
“Armitage no puede seguir hablando de toda la problemática de Cali al tiempo. Debe decidir a qué le va a apostar”, expresa.

Y precisamente eso es lo que piden otras voces en la ciudad. Para el excandidato a la Alcaldía Wilson Arias, el estilo de Maurice Armitage no parece haber cambiado mucho. “A veces suena como si siguiera en campaña, haciendo manifestaciones genéricas y en oportunidades de cierto populismo y ha tenido que modificar varias de sus decisiones”.
Agrega que el cambio de la hora zanahoria y anuncios como el de quitar el parrillero hombre en moto y la Policía en Tránsito no han encontrado buena receptividad. “También ha olvidado promesas de campaña como la de la filtración del lecho del río Cauca”. Y anotó que los nombramientos han sido erráticos, “especialmente en Emcali”.
El también excandidato a la Alcaldía Michel Maya sostiene que ve en Armitage la sucesión de un estilo de campaña. “Vemos a un mandatario que no cuida mucho sus palabras, espontáneo, que muestra buenas intenciones, pero sin mayor conocimiento de lo público y no se ha centrado en temas importantes de ciudad: no sabemos cuál es su propuesta frente a la criminalidad y violencia, o sobre la sequía. Ha estado hablando de otros temas e incluso sus lágrimas han sido parte de sus debates, que le generan cercanía a la comunidad, pero ya debe empezar a mirar temas trascendentales que requieren respuestas, como el MÍO”.
Maya agrega que al Alcalde ya le toca pasar de declaraciones coloquiales a gobernar. “Pareciera que todavía está en campaña”.
Clase política
En sus relaciones con políticos, Armitage no tiene pelos en la lengua. Les habla directo, tanto que ha llegado a desautorizar a algunos que han querido mostrarse como sus voceros, especialmente en el Concejo. También ha sostenido que los políticos no fueron decisivos en su elección, pese a que contó con el apoyo de varios.
“Su relación con los políticos es frentera, franca. No tiene inconvenientes en hacerles las críticas que ameriten”, asegura José Luis Pérez.
El asesor Orejuela dice que tiene una relación cordial y respetuosa con los políticos. Trabaja con los 21 concejales, pues tiene claro que estos representan los intereses de los ciudadanos.
Visión del analista

Para el politólogo Luis Felipe Barrera Narváez, Armitage es un gerente y ha ejercido el poder como tal. “En su primer mes de gobierno ha imprimido sello de eficiencia en la toma de decisiones. Madrugador, puntual y acelerado. Su estilo es el de un líder que persigue resultados”.
Agrega que el Alcalde explora alternativas, soluciones, juzga, consulta y toma decisiones que de manera rápida comunica a la opinión pública. “Un hombre de acción nato”.
En tan corto tiempo, agrega, definió alternativas a la movilidad en el Sur. “Ha sido coherente en refrendar promesas de campaña como la ampliación del horario de rumba. Un hombre de negocios que cumple su palabra”.
No obstante, Barrera Narváez dice que el mayor desafío del Alcalde es la paradójica dimensión retórica de la política. “Tiene la virtud de ser un líder sencillo, con un discurso sincero que evoca al ciudadano común. Pero esa honestidad, que le ha granjeado el afecto de los caleños, ha revelado cierta fragilidad en el discurso. Como cuando aparece en escena y expresa su poca experiencia en algún tema o cuando se parte en llanto por algo conmovedor y se agrieta la percepción como autoridad de la ciudad.De ahí que estas actitudes puedan ser contraproducentes para su liderazgo. Lo que lo catapultó como candidato no necesariamente sirve como gobernante”.
Por: Judith Gómez Colley, editora de Poder – El País






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