Comunidad  bahá’í  presenta dedicación  de  la casa de adoración en Villarica

Con  motivo  de  la  dedicación de la casa de adoración bahá’í en conferencia  de  prensa este sábado 21  de  Julio  se dio  a  conocer  lo  que será  esta  majestuosa  obra  en la vereda  de  Aguazul en Villarica  al  Norte  del  cauca. La Mesa estuvo presidida  por Gilberto Valencia Director casa de Adoración,Arquitecto Julian Chacón, Isleni Arroyo Educadora de Puerto Tejada  y  el  periodista Luciano Rodriguez.

“La casa de adoración bahá’í es el centro espiritual de la comunidad en la cual esta se erige  solemnemente; al ser considerada  como  una institución vital pues une dos aspectos esenciales e inseparables de la vida: la adoración y el servicio”   anunció  Gilberto  Valencia   ante  los   periodistas  presentes.

El edificio central está dedicado a los propósitos de la oración y la adoración, y con el tiempo a su alrededor florecerán otras dependencias que serán la sede de instituciones dedicadas a promover el progreso social de la comunidad.

“La casa de adoración tiene influencia profunda en la vida de la gente de la comunidad donde se encuentra, pues despierta sentimientos espirituales y admiración y respeto por lo sagrado. Y cuando las fuerzas espirituales que de allí emanan interactúan con esas que brotan de los actos puros y nobles de quienes están a su alrededor, son capaces de enriquecer las relaciones en todos los espacios de la vida comunitaria”   expresó  Chacón .

En este momento existe una casa de adoración en cada continente, ocho en total. Todas las casas de adoración bahá’í tienen nueve lados y una cúpula central para simbolizar las nueve grandes religiones del mundo, todas las cuales emanan de un solo Dios.

La casa de adoración para sudamérica se encuentra en Santiago de Chile. Se ha iniciado el proceso para la construcción de casas de adoración de ámbito nacional y local en algunos países del mundo.

Y  una de estas casas de adoración  ha sido  construida en Agua Azul, Villa Rica, Norte del departamento del Cauca en donde  podrán  darse  cita  sin distingos las  comunidades de  la región  y Colombia  para  expresar  momentos  de  recogimientos  espirituales teniendo  en cuenta que uno de  los propósitos es  para que  “La oración es la conversación espiritual esencial del alma con su Creador, directa y sin intermediarios. Es el alimento espiritual que sustenta la vida del espíritu” señaló  la  docente  Eisleni  Arroyo.

La   comunidad bahá’í  que  tiene  presencia  en el norte  del  Cauca desde  hace   ya  varias  décadas  con proyectos  educativos  y  comunitarios  tiene  muy  en claro que  “Los poderes latentes en la oración se manifiestan cuando ésta es motivada por el amor a Dios, más allá de temores o favores, y libre de ostentaciones y supersticiones. Ha de ofrecerse con un corazón sincero y puro que propicie la contemplación y la meditación, de modo que sus efectos puedan iluminar la facultad racional”.

Esta  imponente   obra   ha  sido  facilitada  con el  propósito de  entender  además   que  “una oración así trascenderá las limitaciones de las palabras e irá mucho más allá de los meros sonidos. La dulzura de su melodía debe alegrar y elevar el corazón, inspirando al servicio desinteresado a la humanidad” anotó el el  periodista Luciano Gutiérrez.

Otro de  los  alcances  de  esta   nueva casa de adoración en Villarica es  el  de desarrollar un ambicioso  proyecto del bosque nativo    como un  resultado  una extensión del  proyecto  el cual busca aportar al fortalecimiento y desarrollo del concepto de un centro espiritual, en especial a la manera como se conjugan la adoración y el servicio.

Caminar por el bosque nativo permitirá apreciar la perfección, la belleza y la diversidad de la creación, y reflexionar sobre los atributos del Creador.

Este proyecto ha generado gran interés y una amplia participación por parte de las comunidades aledañas a la Casa de Adoración.

Para los habitantes de la región, el bosque nativo contribuye a la recuperación y preservación de la riqueza de la naturaleza en la zona y es un símbolo del esfuerzo colectivo por contribuir al progreso de toda la comunidad.

También es una invitación para que cada persona, en su propio entorno, se vuelva un promotor de siembra de árboles en la región y un guardián de la diversidad. A través de un banco de especies, una huerta de plantas medicinales y un vivero, se ayudará a la restauración de muchas especies nativas que desempeñan un papel importante en la recuperación del paisaje natural, riqueza y diversidad del ecosistema de la región.

Se espera que el bosque nativo llegue a ser también un lugar de paz y tranquilidad, donde los visitantes puedan meditar, disfrutar y caminar, donde las familias puedan pasear con sus niños y donde los profesores de los colegios de la región puedan traer a sus alumnos para aprender sobre la importancia de contribuir al cuidado y protección del medioambiente y llegar a apreciar y estar agradecidos por todo lo que el mundo natural nos brinda.

La distintiva cúpula surcada vertical de la Casa del Adoración y su rica coloración terracota evoca la vaina del cacao, la cual tiene un significado especial para los habitantes de la zona como símbolo de vitalidad, hospitalidad y su relación con la tierra.

La pieza que coronará el techo del Templo, símbolo de la flor del cacao, se encuentra actualmente en construcción. Esta se instalará cuando esté lista, y el símbolo del Más Grande Nombre, una representación caligráfica de la palabra “Bahiá”, que significa gloria, sagrada para los bahá’ís, será elevado en su interior.

Si bien el edificio central constituye el corazón del complejo del Templo, también se están construyendo varios edificios auxiliares. Estos edificios apoyarán los esfuerzos de la población local por construir capacidad para el servicio a la humanidad. Las estructuras, sencillas pero elegantes, pintadas en los vivos colores tradicionales de la región, reflejan el dinamismo de las comunidades del Norte del Cauca.

En su concepción, la Casa de Adoración local de Norte del Cauca está en armonía con el entorno natural y social.

Por ejemplo, se aprovechará la energía solar para alimentar todos los edificios del complejo del Templo, y el sitio incorpora un sistema que permite la reutilización del agua de lluvia, por ejemplo, para los estanques. Además, el edificio central ha sido diseñado como una estructura al aire libre, con rejas ornamentales instaladas en las nueve entradas para permitir su ventilación y refrigeración natural.

Esta apertura realza aún más la relación entre el espacio sagrado del interior y la belleza del mundo natural que se encuentra en el exterior. Descansando sobre un montículo paisajístico de tres metros de altura, el Templo ofrecerá una panorámica de los jardines, los lagos y un bosque nativo, regenerado por el proyecto, todo lo cual forma parte del complejo del Templo, situado con el telón de fondo de la cordillera de los Andes  y el majestuoso  valle  del  Río  cauca.

Por: Gloria  Inés  López  Orduy