La periodista que descubrió que Doris Adriana Niño estaba muerta

sandra grijalba

Trabajaba para el programa Historias Secretas del RCN y buscaba a decenas de personas desaparecidas que se esfumaban de sus casas y no regresaban. Con testimonios y fotografías, Sandra Grijalba, periodista huilense, lograba su objetivo.

Una historia extraña llegó a sus manos. No tenía turno en el canal, pero terminó trabajando ese día. Sobres de manila que llegaban hasta la redacción enviados por de personas desaparecidos eran repartidos entre los periodistas. Grijalba destapó uno de ellos, sin duda convertido en una bomba informativa.

Nombre de la desaparecida: Doris Adriana Niño. Nombre de quién reporta: Rodrigo Niño, hermano. Dos fotografías de la estaban dentro del sobre. “Busco a mi hermana que salió de su con el cantante vallenato Diomedes Díaz y no regresó”, decía el relato del desesperado. Y suministraba una .

Era el hotel donde el ‘Cacique de la Junta’ se hospedaba, mientras permanecía en el norte de Bogotá preparando el lanzamiento de uno de sus trabajos discográficos. Allí había estado por última vez la ingeniera de sistemas, dueña de un negocio de computadores y quien vivía en Soacha.

Sandra Grijalba reportó lo encontrado a Wilson Núñez, director de Historias Secretas. Y él exigió que sin la versión de Diomedes Díaz no había historia. No quería caer en engaños. Era generar un escándalo de un artista vallenato que empezaban a idolatrar en Colombia. “Busqué a Diomedes desesperadamente”, relata la periodista, entonces de 22 años.

La búsqueda telefónica la llevó a localizar a Diomedes en un hotel de Bogotá, donde se encontraba alojado. Tratando infructuosamente de hablar con el artista, Grijalba habló con sus escoltas -hoy presos por la muerte de Doris Adriana Niño-, pero nadie daba razón.

“En una de las llamadas dialogué incluso con Rafael Santos, quien me informó que su papá se encontraba durmiendo luego de una parranda, pero que no sabían nada sobre la mujer”, relata.

 

También contactó a Luz Consuelo Martínez, última esposa de Diomedes, quien también terminó presa por el crimen de Doris Adriana, su amiga, pero tampoco logró mayor eco.diomedez_contenido01

Ante la insistencia, el manager de Diomedes devolvió la llamada al programa Historias Secretas y prometió la presencia del cantante al aire en una de las emisiones.

El programa empezó a las 10:00 a.m. por el Canal RCN. Rodrigo Niño, hermano de Doris, contaba destrozado la historia de la desaparición de su pariente, mostraba fotografías y decía que la última noche había salido a encontrarse con el cantante vallenato Diomedes Díaz.

 

Al aire, los periodistas esperaron a que el artista apareciera, pero incumplió. Jamás llegó. Nadie entendía por qué su misterio, su silencio. Nunca alguien imaginó lo peor.

Al otro lado del teléfono, durante la emisión del programa insultaban, amenazaban. Un grupo de seguidores se fastidió porque se relacionaba la desaparición de la bogotana con Diomedes.

Llamada clave

Grijalba -con seis meses de embarazo-, contestó una llamada telefónica en el canal. Informaban que en Tunja habían sepultado a una mujer muy similar a la retratada en las fotografías que se mostraban en el programa.

Ya había salido un artículo periodístico en el diario Boyacá Siete Días, cuya edición terminó en un fax en la redacción. El titular: ‘la señorita Sandra ha muerto’. En el escrito se hablaba de su lunar facial –igual al de Doris Adriana-.

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Marcela Betancourt, entonces jefe de prensa de Medicina Legal, ayudó en la investigación. Autorizó a que Grijalba observara las fotografías de ‘Sandra’, quien había aparecido en la vía Tunja y había sido sepultada en la misma localidad de Boyacá.

“Hice el reconocimiento con una fotografía y oh, sorpresa. Era Doris Adriana Niño. No había duda”, recuerda Grijalba.

Marcela confesó que en un bolsillo del pantalón del cadáver de la dama habían encontrado una pista: una caja de chicles vacía y un papel enrollado con una dirección. Coincidencialmente era la misma donde Diomedes Díaz se había hospedado en Bogotá.

Más pistas

Quien llamó telefónicamente a entregar pistas del cadáver al programa de televisión entregó información de Claudia, una trabajadora sexual y Leguizamón, un sacerdote en Tunja, quienes reconocieron y sepultaron el cadáver.

No había tiempo para perder. Sandra Grijalba debía estar en Tunja, si quería resultados. Rodrigo, quien tenía todos los documentos de identidad de su hermana, los suministró al programa.

En esta ciudad la trabajadora sexual concedió una entrevista. Extrañamente, dijo, ‘Sandra’ (quien realmente era Doris Adriana Niño, pero que la llamaron así porque la encontraron NN), era trabajadora social, se veían en los controles médicos y por eso la reconoció muerta. Una historia que terminó en mentiras.

La otra pista era el sacerdote Leguizamón, hombre extraño, moderno, de gafas oscuras quien llamó al cadáver Sandra. ¿Por qué? “Porque me pareció bonito para ella”, respondió. El ataúd del cadáver de Doris Adriana lo regaló el ancianato del pueblo, le hicieron misa y la sepultaron.

El cura explicó que reconoció el cuerpo sin vida porque era conocida, “se pintaba el lunar en su rostro”, dijo. Sin embargo, era falso. El lunar era natural.

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Entrevista con el fiscal

En Tunja, el programa Historias Secretas conoció al fiscal que manejaba la aparición del cadáver NN, se tuvo acceso al expediente porque el caso estaba cerrado. Sin embargo, tuvo que ser reabierto.

“La muchacha que ustedes enterraron no es ninguna prostituta. Se llama Doris Adriana Niño y desapareció en Bogotá”, dijo Grijalba al Fiscal. Y confirmó su hipótesis con la fotocopia de la cédula. Era la misma muerta que el cura y la prostituta habían sepultado con el nombre ‘Sandra’.

Las uñas de las manos pintadas de blanco, muy bien delineadas y cuidadas confirmaban que no era una trabajadora sexual. Telefónicamente y con limitación en las comunicaciones, desde Tunja, Grijalba envío información periodística para Bogotá.

La bomba informativa explotó. Doris Adriana Niño había sido encontrada en Tunja, Boyacá. Estaba muerta, sepultada. Hasta ahí llegó la investigación de Historias Secretas.

snadra grijalba y el equipo de historias secretas

En adelante empezaron los noticieros a avanzar en la investigación que arrojó que a Doris Adriana Niño la habrían abusado muerta tres hombres. Se encontraron tres muestras de semen en el cadáver, dos de los escoltas y otra de un violador que jamás encontraron.

Horror

El examen de Medicina Legal confirmó los moretones en su cuerpo, signos de asfixia, marcas fuertes de dedos en sus caderas, en su cuello, restos de cocaína en el ano, la vagina. Decían que era drogadicta, pero algunos forenses dijeron que si hubiera sido drogadicta habría tolerado la dosis.

doris adriana niño muerta

“Diomedes era el ídolo de Doris Adriana Niño. Ella era una niña humilde que se enamoró y terminó tristemente muerta. Rodrigo, el hermano, nos contaba que el artista le enviaba tiquetes para que se desplazara hasta los conciertos a Cali, Medellín y otras ciudades…”, dice.

diomedes diaz doris adriana niño

También contó que Doris Adriana no quería nada más con el artista. Se había cansado que Diomedes la amara al mismo tiempo que a Luz Consuelo, su actual esposa, y quien fue su amiga y rival sentimental en el mismo tiempo.

Diomedes la mandó a buscar con sus dos escoltas que la recogieron. Ahí fue la última vez que se supo de ella. El sacerdote Leguizamón desapareció. La prostituta, también.

Por el crimen solo purgan condena los hombres del esquema de seguridad del artista. Luz Consuelo, de quien se dudó en su momento y estuvo presa ocho meses, quedó libre.

Sandra Grijalba ganó premio Simón Bolívar por su trabajo y jamás se tropezó con Diomedes Díaz.

 

Situación penal

El dictamen de Medicina Legal arrojó inicialmente que Doris Adriana Niño murió de un paro cardio respiratorio a consecuencia de una sobredosis de cocaína, pero dos años después un equipo de patólogos de Medicina Legal aseguró que la mujer no murió por sobredosis de cocaína. Sí por asfixia mecánica.

Diomedes Díaz fue capturado en octubre de 1997, pero en abril de 1998 quedó libre porque le diagnosticaron la enfermedad Gilliam Barré. Tres años después se dictó la sentencia final, fue sindicado de homicidio preterintencional y condenado por un juzgado de Bogotá a pagar 12 años de prisión. Más adelante un juez de ejecución de penas de Valledupar disminuyó a 6 años la sentencia. Dos de sus escoltas fueron condenados y están presos.

Diomedes se entregó a las autoridades en 2002 después de estar prófugo. El cantante estuvo 32 meses en prisión y fue dejado en libertad condicional en noviembre de 2004. Además pagó 100 millones a la familia de Doris Adriana por daños morales. Y otros 35 por daños materiales.

 

Redacciòn