CRIC lamenta fallecimiento del exalcalde de Toribío y líder indígena  Gabriel  Pavi

El CRIC (Consejo Regional Indígena del Cauca) y la MINGA del  suroccidente Colombiano que  avanza  en su recorrido  hacia  Bogotá  lamentó en las  últimas  horas el sensible fallecimiento del mayor Gabriel Pavi, líder del Resguardo Indígena de Toribio, ex Alcalde del Municipio de Toribio, primer coordinador del Movimiento Juvenil Álvaro Ulcue y ex Consejero de la ACIN, quien de manera repentina dejó de  existir en horas de la mañana del día del viernes 16 de octubre.

El Movimiento indígena del  cauca  agradeció  en un  comunicado “todo su aporte político para la construcción de un nuevo país, justo e incluyente; su memoria y sus orientaciones vivan siempre en el proceso de vida, lucha y resistencia de los Pueblos Indígenas”.

Al mismo tiempo, expresaron  públicamente que orgullosamente los acompañó “en esta gran  causa hasta la ciudad de Cali en la Minga del suroccidente” señalaron los voceros del CRIC.

Pavi también fue alcalde de Toribío, su municipio de origen, y es recordado por las diferentes acciones realizadas para promover la paz en su territorio, en tiempos difíciles por el conflicto armado. Por ello, fue víctima de numerosas amenazas de muerte.

Este municipio del norte de Cauca tiene en su haber el triste récord de más de 600 ataques y 14 tomas guerrilleras. En dos de ellas la estación de policía fue destruida totalmente.

En esa incursión, durante tres días y sin descanso, las Farc atacaron desde diferentes flancos de Toribío. Uno de los tatucos que lanzaron el tercer día cayó en uno de los dos puestos de salud del pueblo e hirió a cuatro personas, entre ellas la jefa de enfermeras, que perdió una de sus piernas. El hostigamiento sólo terminó cuando varios habitantes, acompañados por la Guardia Indígena, se adentraron a las montañas para exigirle a los guerrilleros que detuvieran el ataque. “A raíz del cilindro que cayó en el puesto de salud decidimos ir a buscar a la guerrilla. Fuimos grupos de a cien personas a decirles que pararan el ataque porque nos estaban matando. La Policía no tenía heridos pero nosotros sí. Allí paró el hostigamiento que no logró detener la Fuerza Pública”, contó Paví en cierta  ocasión  recordando  los  horrores de la  guerra  que  vivió  su  natal  municipio.

Redacciòn