Indígenas piden a  las  autoridades que no se les judicialice por hechos del Morro del Tulcán

Desde el  Resguardo Indígena de La María, en Piendamó, en   donde se realiza un encuentro entre delegados del Gobierno Nacional y líderes del pueblo Misak, que en las últimas horas derribaron la estatua de Sebastián de Belalcázar en Popayán, líderes de este  pueblo aborigen pidieron que no se judicialice a los integrantes de su comunidad, por los hechos ocurridos en el Morro de Tulcán.

Los voceros del Gobierno establecieron diálogos con las comunidades Nasa, Pijao y Misak, que hacen parte del movimiento Autoridades Indígenas del Suroccidente Colombiano, Aiso.

A la reunión asisten Carlos Alberto Baena, viceministro del Interior para la Participación e Igualdad de Derechos y el director de Asuntos Indígenas, Fernando Aguirre Tejada.

“Si al gobierno le duelen las estatuas a nosotros nos duelen las vidas”, han manifestado en  un comunicado frente a los hechos ocurridos en el Morro de Tulcán de Popayán por las comunidades indígenas del pueblo Misak.

De acuerdo  a  los  voceros  de  las  comunidades indígenas  en lo corrido del año han sido asesinados 65 integrantes de las comunidades indígenas en el Cauca, “muchos de estos homicidios están en proceso de investigación, la justicia no opera con celeridad”  sostuvieron.

Sobre  la  motivación que tuvieron de derribar la estatua del  fundador de  Popayán, Sebastián de  Belalcázar una  de los líderes  expresó  “La tumbamos porque estamos cansados de que la muerte en nuestros territorios pase en caballo, en moto, en camionetas, en helicópteros y se lleve vidas, sentires, personas…. La tumbamos porque ese hombre, montado en su caballo es el símbolo de esos que llegaron a matar lo que les pareció diferente y muy distinto a su patética sociedad. La tumbamos porque es hora de bajar de sus pedestales a aquellos que finjen ser líderes y en realidad son una manada de ladrones”