! Arde Puerto Tejada! Entre el asesinato, el coronavirus y la pobreza

Dagoberto Domínguez Caicedo es el alcalde de uno de los municipios más determinantes de la industria de la caña de azúcar en Colombia; digo determinante, porque gran parte de los corteros de caña, capataces, jefes de cuadrilla y empleados de menor rango, trabajan en estos ingenios Cauca y Cabaña.

Los cuales fueron incorporados a estas industrias azucareras a medida que iba desapareciendo la finca tradicional; la del plátano, maíz, sorgo, soya, café y cacao.

Dagoberto llegó con una novedosa fórmula, propuesta por los ingenios, al considerar estos que Puerto Tejada necesitaba antes que un alcalde “politiquero”, un estadista o empresario (sobre todo propuesto por “Asocaña”), tal propuesta en cabeza de Dagoberto caló, en las gentes de Puerto Tejada, entre otras, por la particularísima condición de Dagoberto, quien es un hombre de vida intachable, buen trabajador y ex empleado del Ingenio del Cauca por más de veinte años.

Pero ahora, a Dagoberto le toca bailar con la más “fea”, la administración pública y sus problemas; no como empresario, eslogan de su campaña, sino como político, el asumió las contingencias haciéndose elegir alcalde, tales como: Uno.- La epidemia del Covi-19, que lleva ya dos muertos en Puerto Tejada y, que no tiene, hasta ahora, lucha preventiva racional y coherente, sino reacciones pulsionales del alcalde, sin convocar a todas las fuerzas vivas de Puerto tejada, que tienen que estar en la prevención y solución del problema.

Dos.-El destajo de raíz de una policía desbordada, que prevalida de su condición, se cree con derecho a matar jóvenes, a los cuales de una manera extraña, pero supremamente violenta, “califica de desechables”(como molerle a palos la cabeza a Anderson) y, objetivos militares repito a jóvenes pobres de Puerto Tejada “supuestamente malevos”.

Ahí Dagoberto tiene que demostrar que es el jefe de la policía de Puerto  Tejada, como en efecto lo es y, Tres.-empezar a gobernar utilizando varios millones de pesos que quedaron en la administración Tobías Balanta, no solo en efectivo, sino en obras que él tiene que continuar y culminar.

Convoque Dagoberto; como se lo propuse a Tobías  en su momento, a todas las fuerzas vivas de Puerto Tejada, quizás por determinadas circunstancias no floreció mi pedimento.

Le insisto, ahora a usted, sobre consenso, para esto del Coronavirus, he conversado con ex alcaldes como Clara Inés Fory, Linder Brando Chara y están dispuestos a jalarle a la reunión; ahora, en estos momentos, sirven las opiniones de los que compitieron con usted por la alcaldía, llame líderes significativos como Gladys Paz, Andrés González, por decir algunos, o los que usted considere y, además a todos los que tengan alguna relación de conducción y opinión en el pueblo, repito van dos muertos y, si esto no se coordina, apague y vámonos.

La juventud de Puerto Tejada ya empezó a pronunciarse, ha falta que hacía, esa manifestación de jóvenes , la cual a pesar de su justo y trágico reclamo, era necesaria no solo, para reclamar por los excesos y, asesinatos de la policía, sino para recordarle y reclamarle a un gobierno central indolente.

Que nos ha mandado como solución para a toda esta problemática social que padecemos de tiempo atrás de desempleo y muerte en el Norte del Cauca: leyes perniciosas, que facilitaron empresas de fachada, simples cascarones vacíos, para cumplir un pernicioso y criminal fin; capar impuestos y obtener subsidios del estado, que van a parar a bolsillos de los plutócratas de Colombia.

Tales manifestaciones de una juventud mayoritariamente desempleada, sirven para que Colombia, conozca, no solo el racismo y, otras vagabunderías que aun subsisten en este país, sino “pomposas leyes” como la susodicha Ley Pez, que en el caso de Puerto Tejada, no sirvieron para mayor cosa, ni siquiera para paliar, en parte la pobreza en que sumió la Industria azucarera a los negros del Norte del Cauca, al acabar por diferentes métodos, incluido el engaño, la finca tradicional sustento boyante de los Afros de otrora, de estas productivas tierras.