26 años después que rugió la tierra en el Cauca

𝐔𝐧𝐚 𝐝𝐞 𝐥𝐚𝐬 𝐦𝐢𝐥𝐞𝐬 𝐝𝐞 𝐡𝐢𝐬𝐭𝐨𝐫𝐢𝐚𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐝𝐞𝐣𝐨́ 𝐥𝐚 𝐚𝐯𝐚𝐥𝐚𝐧𝐜𝐡𝐚 𝐝𝐞𝐥 𝐫𝐢́𝐨 𝐏𝐚́𝐞𝐳 𝐚𝐪𝐮𝐞𝐥 𝟔 𝐝𝐞 junio 𝐝𝐞 𝟏𝟗𝟗𝟒

𝑃𝑜𝑟: 𝐶ℎ𝑟𝑖𝑠𝑡𝑖𝑎𝑛 𝐶𝑢𝑒𝑙𝑙𝑎𝑟

Unicauca Estereo

Ese día con mi papá viajábamos a bordo de una ‘chiva’ que cubría la ruta entre la Plata (Huila) y Belalcázar (Cauca); no recuerdo la hora, pero aún había luz del día cuando las personas empezaron a subir a la ‘capota’ o techo del carro a ver algo a lo que le decían avalancha.

Yo nunca había escuchado esa palabra, tenía apenas cuatro años. En medio de la confusión mi papá me agarró y me dijo “mire la avalancha viene detrás de nosotros” pero yo no sabía qué debía ver, solo me daba cuenta de cómo los árboles y la carretera que pasaba al borde del río se entregaban sin resistencia alguna al poder del agua y al lodo que venía arrasando todo a su paso.

Con gran pericia el conductor nos llevó a un sitio más elevado, porque quienes han viajado por esa vía conocen lo cerca que pasa el río de la carretera que conecta a estos dos departamentos del suroccidente colombiano.

Los puentes y la carretera ya no estaban, solo había un lodazal por todas partes y en ese momento no sabíamos la magnitud de lo que estaba pasando.

Fue tal la gravedad de esa tragedia que tuvimos que caminar por un lapso de tres días con los compañeros viajeros de la ‘chiva’ hasta llegar a Belalcázar.

Recorrimos montañas, pasamos por improvisadas tarabitas, encontramos personas desconsoladas por la pérdida de sus familiares y caminos enterrados por toneladas de lodo que con el pasar de las horas se iba secando y dejando un olor que hasta el día de hoy lo recuerdo como el olor de eso que supe ese día era una avalancha.

Solo recuerdo que al llegar a casa mi mamá tenía un sentimiento de alegría mezclado con llanto porque no supo nada de nosotros por esos días, todo era incertidumbre, pero fuimos afortunados ya que miles de personas en los diferentes caseríos y el casco urbano no contaron con la misma suerte.

Ese 6 de junio de 1994 tras un terremoto de 6,4 grados en la escala de Richter provocó una avalancha en la cuenca del río Páez, un hecho que marcó la historia del oriente caucano y que dejó un saldo de 1.109 muertos y cerca de 500 desaparecidos.

Fotos: Corporación Osso