No estigmatizar a la Inteligencia Militar

 

 

Los perfilamientos y seguimientos hechos a periodistas y otras personalidades constituyen una grave violación a los DDHH y un doloroso golpe a los valores democráticos de la nación.

Responsables deben ser sancionados severamente. El país merece conocer toda la verdad de lo sucedido. La inteligencia debe ser utilizada para proteger los intereses superiores de la nación y para neutralizar objetivos de alto valor como se hizo en reconocidas operaciones contra Alfonso Cano, El Mono Jojoy y por supuesto en la de Operación Jaque.

Según la Ley de Inteligencia, los fines de la inteligencia y contrainteligencia son garantizar la seguridad y la defensa nacional, la soberanía, la integridad territorial, proteger las instituciones democráticas, a los colombianos, al sistema económico y los recursos naturales.

Las actividades de inteligencia y contrainteligencia deben regirse bajo los principios de necesidad, idoneidad y proporcionalidad.

 

Es evidente la fuerte ruptura entre lo que dispone la norma y la doctrina militar, y las prácticas develadas por la revista Semana.

El marco jurídico y los controles internos y externos no han frenado los abusos. Pero el camino no puede ser estigmatizar a las FFMM y a la inteligencia militar.

Es urgente que culminen las investigaciones y se desmantele para siempre esa nefasta red que utiliza la inteligencia como arma de presión política.

Solo así se recuperará la legitimidad y se recobrará el prestigio de una de las principales herramientas que tiene el Estado colombiano para proteger la seguridad nacional y los intereses más altos de la nación.

 

Por: Luis  Felipe  Barrera

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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