Al Sur del Cauca sigue reclutamiento forzado de menores por grupos ilegales

En la zona rural del municipio  de  Argelia al sur  del  Cauca se libra una guerra entre disidencias de las Farc y la guerrilla del Eln por el control del narcotráfico, lo cual ha provocado un ambiente de terror y zozobra entre los campesinos.

“Estamos entre el hambre y la guerra”, esa fue la aseveración de una lideresa social del corregimiento de El Plateado, Argelia, luego de conocerse la denuncia sobre el reclutamiento de menores de edad y excombatientes de las Farc por parte de un grupo armado, autodenominado ‘Carlos Patiño’.

Desde la semana pasada, según la denuncia hecha por organizaciones sociales, alrededor de cien sujetos armados recorren como «Pedro por su casa»  poblaciones como El Plateado y El Sinaí para obligar a los excombatientes o jóvenes de la zona a integrar a la fuerza dicha organización al margen de la ley.

“Un grupo de hombres fuertemente armados del Frente ‘Carlos Patiño’ de las Farc, irrumpen en los lugares buscando las casas de habitación de algunos líderes firmantes del acuerdo de paz y otros representantes de la Asociación Campesina de Trabajadores de Argelia, Ascamta, a quienes ellos identifican como objetivo militar afirmando por oponerse a que en el territorio existan grupos armados…”, denunció la Red de DD.HH. del Suroccidente Colombiano ‘Francisco Isaías Cifuentes’.

El caso indicado anteriormente sucedió el pasado lunes, donde en las horas de la noche se confirmó además que la misma organización armada sacó violentamente a un niño de 14 años de edad de su casa, ubicada en el corregimiento El Sinaí, para obligarlo a desplazarse con rumbo desconocido.

El pasado sábado y domingo santos, los mismos sujetos armados llegaron hasta las viviendas de desmovilizados, representantes de organizaciones comunitarias como Ascamta y líderes de juntas de acción comunal para advertirles que eran objetivo militar por apoyar los planes de sustitución de cultivos de uso ilícito en la región. A raíz de esto, los líderes salieron del lugar o se escondieron para salvaguardar sus vidas.

Ante este panorama, la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, Farc, explicó que dicho fenómeno se encuadra dentro de la lucha de grupos al margen de la ley por el control de varias veredas y corregimiento de este municipio.

“El 8 de marzo se presentó la desaparición de cuatro campesinos, entre ellos el señor Yamel Daza, situación que hace parte de dicha confrontación, donde la comunidad está en el medio porque manifiesta su cansancio frente a la guerra, organizándose para vivir con autonomía, por ese motivo se decidieron por la paz con justicia social en el plebiscito y lo siguen ratificando, pagando un alto precio por ello”, informó el consejero de DD. HH. de la Farc, Luis Fernando Enríquez.

Frente a las denuncias, el jefe del Comando Específico del Cauca, brigadier general Marco Mayorga, confirmó que son las disidencias de las Farc, autodenominadas Carlos Patiño y Jaime Martínez, que están detrás de los hechos violentos, ya que buscan sacar de la zona a los guerrilleros del frente José María Becerra del Eln.

“La confrontación tiene como escenario el Cañón del Micay, donde lastimosamente existen varios complejos para la elaboración de narcóticos así como grandes plantaciones de coca, entonces los grupos residuales Carlos Patiño y Jaime Martínez llegaron a la zona para quitarle territorio a los delincuentes del Eln, porque además el territorio es un corredor que desemboca en el Pacífico, facilitando el transporte de la cocaína hacia el exterior”, explicó el oficial militar.

Paso seguido, para contrarrestar la situación y velar por la seguridad de los habitantes de la zona, el jefe del Comando Específico del Cauca confirmó que en dichas localidades ya están asentadas varias unidades militares, entre ellas la Brigada 29.

Sin embargo, para los líderes sociales del lugar, la presencia de estos grupos armados, incluyendo al Ejército, genera un ambiente de zozobra y miedo porque no se sabe cuándo se van a registrar los combates o incursiones violentas en los centros poblados.

“No sabemos qué hacer, porque son muchas familias que están pasando hambre por ese tema del coronavirus, hay gente que pasa el día comiendo solo plátano cocinado, y ahora hay que sumarle el terror que vivimos por esa guerra que libran los grupos armados”, denunció una lideresa social que pidió mantenerse en el anonimato.