Velasco  Cháves,  facilitador del pulso en el que Uribe y Petro coincidieron

Luego de la inédita reunión que provocó en el Capitolio entre Uribe y sus mayores adversarios políticos, fue aprobada en primer debate la reforma al juzgamiento de militares en la JEP.

La Comisión Primera del Senado aprobó este miércoles en primer debate la reforma a la JEP, que avala garantías a miembros de la Fuerza Pública que se acojan a este tribunal especial.

Dicho acuerdo define -entre otras cosas- seguridad jurídica a los uniformados que participaron del conflicto, sin dejar de proteger el derecho a la verdad de las víctimas.

Esta modificación a la Jurisdicción Especial, que en principio fue propuesta por el Centro Democrático, fue modificada sustancialmente.

En concreto, la modificación incluye el nombramiento de 14 magistrados, quienes serán elegidos mediante un procedimiento diferente al ya utilizado en la JEP. Con excepción del Polo Democrático, todos los partidos respaldaron esta iniciativa.

El senador ponente Roy Barreras, del Partido de la U, explicó que lo que hace la reforma es fortalecer a la JEP en vez de restarle independencia, que era el objetivo de la iniciativa del uribismo.

“La propuesta de la senadora Paloma Valencia se hundió definitivamente, lo que se hará ahora es crear nuevos magistrados”, destacó Barreras.

A su turno la ministra del Interior, Nancy Patricia Gutiérrez, indicó que “cuando hubo el resultado del plebiscito no se logró la concertación y quedó faltando un mecanismo para darle garantías técnicas a la investigación y juzgamiento de la fuerza pública, sin embargo empiezan a equilibrarse las cargas”.

La ministra también destacó la importancia de que haya un acuerdo político para salvar de esta forma el proyecto.

El Senador  Caucano del  Partido  Liberal  Luis Fernando Velasco Chaves  prácticamente  se convirtió  en el facilitador de ese gran  acuerdo  político logrando  que la Comisión aprobara un receso. Allí toda la comisión se fue a la oficina del presidente del Senado, Ernesto Macías, para tratar de llegar a un acuerdo a puerta cerrada.

A ellos se unieron algunos congresistas más, dada la importancia del tema, como la representante verde Juanita Goebertus, el senador del Polo Iván Cepeda y la senadora de la Farc Victoria Sandino.

 

“Fue un encuentro en el que todas las fuerzas hablaron con sinceridad y abrieron las heridas”, le contó a La Silla la representante verde Goebertus, que jugó un papel clave en la negociación por su conocimiento del Acuerdo que ayudó a negociar.

 

En ese ambiente de franqueza Roy Barreras, senador de La U, trajo una propuesta para destrabar el asunto.

Su idea era que en vez de crear una nueva sala para los militares, se metieran nuevos magistrados en las salas ya existentes. De esa manera aliviaba el temor del uribismo de que los magistrados de la JEP son de izquierda o pro Farc, y también evitaba el miedo de la otra orilla de que se creara impunidad para los militares, se pusiera en riesgo su seguridad jurídica y se rompiera la lógica de la justicia transicional e incluso su sostenibilidad futura.

Al uribismo le sonó, pero pidieron que quedara que los militares y los guerrilleros que no reconozcan su responsabilidad puedan salir libres a los 5 u 8 años de cárcel, un beneficio que argumentaron que podía evitar falsos testigos y auto incriminaciones falsas, y que a su juicio podía generar confianza en la JEP.

La bancada pro paz se negó e incluso la Farc, que saldría beneficiada si eso pasara, dijo que no le interesaba tener más rebajas de las que ya se pactaron.

Todo eso porque conceder ese beneficio extra sin que los militares o guerrilleros hubieran cumplido las condiciones de la JEP para tener beneficios (contar la verdad, reparar a las víctimas y garantizar la no repetición) podía debilitar la seguridad jurídica de los condenados.

Finalmente, el senador Gustavo Petro indicó que acompaña ese acuerdo político para que esta reforma constitucional siga su trámite, “es un gran consenso nacional a través de la Justicia Especial de Paz”.

Ese pacto, que parecía improbable pero terminó uniendo a casi todos los partidos, puede ser el primer paso de un camino que le dé más legitimidad a la justicia transicional pactada en La Habana, de otro que lleve a más implementación del Acuerdo, y de un tercero hacía menos polarización política.

Redacciòn