Hacemos pactos o mantenemos los conflictos

Comentar la situación del Cauca, a través de los medios de comunicación, tiene
la dificultad compartida por quienes pretendemos sacar adelante este
ejercicio, del cual, todos quisiéramos informar los avances en el logro de los
paradigmas, de la superación de la violencia, del salto a las dificultades, de la
superación de la pobreza, de la generación de cientos de puestos de trabajo,
de la seguridad, de la paz en todos los territorios, de la armonía social y del
encadenamiento del aparato productivo de todos los sectores y de las varias
regiones.

Como seria de satisfactorio hacer referencia a las ventajas de los acuerdos
sobre los entendimientos, respecto de los territorios, la tierra, los suelos, las
aguas, las vías, la planeación para la producción, la distribución, los mercados,
las ofertas y los consumos, todo girando en torno de la convivencia, la
transparencia, el progreso, la justicia y la equidad.

Edificaría mucho el entorno social de la estructura productiva del
departamento, poder referirse a los avances significativos de los esfuerzos
conjuntos del sector público y del privado, en la consolidación de alianzas
público privadas, como afortunadamente así sea, de manera insipiente ya se
empiezan a hacer en algunas regiones, como son los avances de las
autoridades de los municipios de Corinto, Toribio, los Cabildos y Empresarios
respecto de las inversiones ZOMAC.

Demasiado grato seria compartir levantando los brazos y gritando de alegría,
al disfrutar los triunfos y proezas, lágrimas y satisfacciones, podios y caídas de
los deportistas, poetas, escritores, artesanos, agricultores, estudiantes,
obreros, empresarios, transportadores, comerciantes, rebuscadores, muchos
haciendo bien la tarea por sencilla que parezca.

Pero esta utopía, todavía está lejos de ser realidad, aun nos enredan legados
de los siglos anteriores, tasados en infinidad de años perdidos, en la rueda de
la historieta, que gira sobre el mismo eje de las desavenencias por las cosas
pequeñas, por las alforjas diminutas de Sancho, y por las quimeras perdidas en
el limbo de los egoísmos de las vanidades confundidas en un mundo
insignificante, en donde los enanos son gigantes.

Aun así, hay expresiones, mentes y voluntades dispuestas a insistir en la
conformación de un Gran Pacto por el Cauca, por doquier se encuentran
personas que desde sus respectivos trabajos, empeñan su visión en el
encuentro con la esencia misma del alma caucana, cogiéndose de la tradición,
del ancestro y de la raza, para formar esta tierra compartida.

Si bien es cierto nos alimentamos de la esperanza, también lo es, que la gestión
del tiempo, acosa, porque los estragos de la violencia y la pobreza, dejan
huellas difíciles de borrar y por el contrario aumentan las causas de situaciones
insostenibles, que muestran el atraso y el marginamiento.

La actitud positiva de perseverar en la acción cotidiana, choca contra la
repetición infinita de un estado distante de un territorio, que amerita un trato
especial y especifico dadas las características muy propias del Cuaca.
Si a los resientes conflictos de las colectividades indias, Misak y Nasas, la
indefinición de las tierras colectivas de Comunidades negras, agregamos los
pronunciamientos de las comunidades campesinas, no sin dejar de lado las
quejas de los propietarios de tierras debidamente explotadas, con
conformidades en sus compromisos sociales, se encuentra un caos que no
tiene posibilidad en la actuación burocrática del Gobierno, sino en la
posibilidad de un acuerdo compartido.

Solo una verdadera acción local, con entusiasmo, con la visión de sacrificar
partes en aras del todo, pude brindar los mejores resultados, creando espacios
en donde todos sientan el beneficio de acuerdos justos sobre realidades de
irresolución, si se conservan como están, pueden por el contrario, ocasionar
peores conflictos sociales, políticos y económicos.

Históricamente el error ha sido esperar la solución venga del nivel central del
gobierno, no se debe olvidar muchas de las dificultades provienen de
presuntas soluciones improvisadas, que produjeron las peores
incertidumbres.

Ante la comunicación permanente de malas noticias, como la muerte de la
ilusión de la doble calzada Quilichao- Popayán, la interminable indefinición de
las vías con el oriente de Colombia, Huila, Caquetá, Tolima, Putumayo, creando
las peores expectativas sobre las ventajas comparativas que requiere su
vulnerable producción agropecuaria, es prioritario trabajar en procura de
entendimientos para superar los conflictos que empeoran la región.

EL CONPES del Macizo Colombiano, estrella fluvial, que produce tanta agua,
como discursos populistas de todos los pelambres, ahora con su objetivo de :
“Implementar un modelo de desarrollo regional integral para impulsar el
desarrollo productivo sostenible y la conservación de los ecosistemas del
macizo Colombiano”, en el encargo de que el SIRAP- Sistema Regional de áreas
protegidas del Macizo, aparato burocrático espere 15 años, para recomendar
lo de hacer, y mientras tanto, los Yanaconas, otras comunidades indígenas y
campesinas, ven desaparecer sus duendes y la posibilidad de vida.

Así, no romperemos el cascaron del atraso, menos el de los conflictos, solo una
actuación decidida, razonada, objetiva sobre las evidencias, con la firme
convicción de que solo un acuerdo local de todos los actores puede encontrar
el camino posible.

Por: Nelson  Eduardo Paz  Anaya

Redacciòn