Atalanta fichó al Caucano, oriundo de Padilla. Duván Zapata Banguero

El mercado de jugadores se sigue moviendo, y esta vez el protagonista es el delantero colombiano Duván  Esteban Zapata Banguero, quien fue anunciado por el Atalanta, del fútbol italiano.

El nacido  en  la vereda  de  El Tamboral  de  Padilla  al  Norte  del  Cauca, pero  registrado en  Cali, llegó a la ciudad de Bérgamo proveniente de la Sampdoria con el que marcó 11 goles en la temporada pasada.

El club entregó un comunicado de prensa en el que confirma que el Caucano, Caleñizado de 27 años de edad, llega en condición de préstamo, con opción de compra y lo calificó como un delantero potente, goleador y de gran temperamento.

Duván, quien debutó con el América de Cali en el 2008, ha militado en Estudiantes de La Plata, de Argentina; Nápoles, Udinese y Sampdoria, del Calcio.

Siendo un bebé, a Duván se lo llevaron sus padres, José Olíver y Elsa Cely, a vivir en el barrio Ciudad Córdoba, en Cali, a donde llegaron en busca de oportunidades.

Claro que muchos días de su infancia los pasó en El Tamboral. De hecho, allí se hizo amigo de Cristian Zapata. Jugaban fútbol juntos en la única cancha de la vereda, iban a pescar al río, a chupar caña o a robar guayabas en las casas vecinas.

Se dice en la región que el apellido Zapata es tan común que es posible que todos sean familiares. Y aunque Duván y Cristian se hayan separado desde muy pequeños, porque uno comenzó a jugar en el América y el otro en el Deportivo Cali, cada vez que se encuentran recuerdan sus travesuras.

Célimo Banguero, tío de Duván, ex alcalde  de  este  municipio Nortecaucano rememora que cuando se oscurecía debía salir a buscar a su sobrino a la cancha de fútbol para que regresara a la casa, pues después de las nueve de la noche quitaban el servicio de luz para evitar que los grupos al margen de la ley utilizaran la electricidad en los invernaderos de coca en las montañas del Cauca.

En donde más progreso futbolístico tuvo Duván fue en las inferiores del América de Cali. Allí, con el apoyo de sus padres, fue cuando realmente comenzó a practicar un deporte en el que, por sus capacidades, podría llegar a figurar.

Luis Eduardo Gómez fue quien lo recibió en la escuela escarlata. En ese momento era un joven corpulento, con buen juego aéreo, pero torpe en sus movimientos. Con el paso del tiempo mejoró y los goles comenzaron a ser una costumbre.

Redacciòn