Martes Santo planean desafiar la Deidad de Jesúscristo

El día de las grandes controversias
La noche del lunes fue como la del domingo: enseñanzas a los discípulos y mucha oración. Jesús está en máxima tensión. El ambiente de paz de Betania ayuda a relajar los espíritus, pero Jesús no cede en su lucha y necesita rezar.

El martes acude al Templo por el camino tantas veces recorrido. Los rostros de los que le acompañan están serios; ya no hay vítores de los acampados alrededor de Jerusalén, ni en la misma ciudad. Pero muchos quieren oír y ver al Maestro, al Hijo de David, al que resucitó a Lázaro, al que se ha proclamado Hijo del Padre eterno. Este día todos los grupos que se oponen a Jesús se van a unir y emplear sus armas dialécticas para destruirle. Siguieron observando y le enviaron espías que simulaban ser justos para cogerle en alguna palabra y entregarlo al poder y jurisdicción del gobernador”(Lc). Muchas cosas van a quedar claras en este día y mucha va a ser la luz para los de mente y corazón abiertos.

Martes Santo – Plan Uno: Desafiar Su Deidad
La importancia del Martes Santo no es fácil de comprender. En un sólo día, Jesús simultáneamente condenaría a las autoridades religiosas al mismo tiempo que confirmaba Su deidad. La purificación del Templo el Lunes Santo ocasionó que los Fariseos cuestionaran la autoridad de Jesús para hacer “estas cosas.” Jesús no había recibido Su autoridad de los líderes religiosos. . . así que ellos querían respuestas.

Se trató de forzar a Jesús para que dijera que tenía poder divino de Dios. Entonces podría ser acusado de blasfemia, hasta arrestado. Conociendo sus motivos, Jesús accedió a contestar sus preguntas si ellos contestaban primero si el bautismo de Juan el Bautista era humano o divino. Si era divino, las enseñanzas de Juan confirmaban a Jesús como divino. Si era humano, aquellos que siguieron a Juan crearían disturbios. Era responsabilidad del Sanedrín conocer la diferencia entre los verdaderos profetas y los falsos, más ellos admitieron vergonzosamente que no lo sabían. Por esto, Jesús no contestó su pregunta (Mateo 21:23–27; Marcos 11:27–33).

Martes Santo – Plan Dos: Desacreditar Su Poder
El Martes Santo aumentaron las conspiraciones para atrapar a Jesús. Los líderes religiosos de Israel tenían un sólo objetivo: deshacerse de Jesús de Nazaret. Si esto significaba cooperar con un enemigo de toda la vida, cualquier medio estaría justificado. Así que los Fariseos—quienes se oponían a Roma y a su intromisión en el estilo de vida judío—y los herodianos, partidarios de Herodes el Grande, unieron sus fuerzas. Hasta los saduceos—liberales religiosos que negaban la resurrección, los ángeles, o los espíritus—procuraron desacreditar a Jesús. Esta vez Jesús no permaneció en silencio:

  • Tributo a César (Mateo 22:15–22) – Consciente de su hipocresía, Jesús le recordó a los Fariseos y a los herodianos que una esfera de la autoridad le pertenece a Dios. El hombre tiene responsabilidades tanto en asuntos políticos como espirituales.
  • Matrimonio en la Resurrección (Marcos 12:18–27) – En respuesta a su historia ficticia de siete hermanos, Jesús puso de manifiesto la ignorancia de los saduceos acerca de las Escrituras y del poder de Dios para vencer a la muerte y dar vida.
  • De Quién es Hijo Cristo (Mateo 22:41–46) – Jesús cuestionó a los Fariseos con respecto a la venida del Mesías del linaje de David. Contrariamente a la afirmación de los Fariseos de que Él era un hijo humano de David, Jesús citó el Salmo 110:1 en el que David le atribuye deidad.

Jesús advirtió a las multitudes y a los discípulos acerca de la hipocresía e incredulidad de los líderes religiosos de la nación. Al imponer restricciones eternas, la verdad permanecía oculta. Jesús pronunció siete condenaciones (“Ayes”) refiriéndose a la religión falsa que era aborrecible para Dios (Mateo 23:13–33). Cuando un intérprete de la ley (de Moisés) fue enviado a preguntarle a Jesús acerca de El Gran Mandamiento, Jesús resumió rápidamente todos los Diez Mandamientos en dos. El Antiguo Testamento establecía estos dos puntos: Amar a Dios y amar al prójimo que está hecho a imagen de Dios (Mateo 22:34–40).

Martes Santo – Plan Tres: Estad Preparados
Qué doloroso debe haber sido ese Martes Santo para hacer que Jesús pronunciara un último lamento sobre la ciudad de Jerusalén (Juan 12:37–40). Aún antes de Su crucifixión, el corazón de Jesús sería traspasado por la falta de fe de Israel. Su incapacidad para reconocer Su deidad dejó al pueblo desprevenido. El luto de la nación de Israel sería grande (Zacarías 12:10–11). Pronto el Templo sería destruido y Jerusalén con él.

Cuando Jesús salía del Templo Sus discípulos le hicieron dos preguntas críticas“¿Cuándo sucederán estas cosas? [la destrucción del Templo], y ¿qué señal habrá de tu venida y del fin del siglo?” Esto dio lugar al discurso profético del Monte de Los Olivos de Jesús, encontrado en Mateo 24-25. Él no sólo contestó sus preguntas, sino que presentó lecciones prácticas para los que vivirán en aquel tiempo, exhortándolos a ser fieles, a estar vigilantes, y preparados. Estas lecciones son relevantes para todos los creyentes—en cualquier siglo.

 

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