Las Venezolanas ahora las “preferidas” en las “Casas de Reinas”.

Una trabajadora sexual venezolana en Colombia puede ganar en una hora el equivalente al salario mínimo de un mes en el territorio controlado por el régimen de Nicolás Maduro. Para miles de mujeres que cruzan la frontera buscando proveer un sustento para sus familias, los pesos colombianos tienen un verdadero valor y les permiten cubrir sus necesidades básicas de alimentación, algo que la promesa revolucionaria chavista no les puede ofrecer.

 

Desde el municipio de Chinácota, Norte de Santander, donde hay cada vez más trabajadoras sexuales de origen venezolano; nació el expediente que originó el pronunciamiento de  la  Corte  Constitucional.
Los magistrados determinaron que no pueden existir expulsiones masivas de venezolanos porque va en contravía de los derechos humanos. Además, el problema puede ser tan grande que pone en riesgo la vida de las personas que huyen del régimen de Maduro.

“Se deben valorar las razones por las que decidieron venir a Colombia, los riesgos que corren su son expulsadas del país y la situación concreta que enfrentarían en Venezuela en caso de ser devueltas”, señala el alto tribunal.

Para la corte colombiana el Estado debe darles visa laboral a las trabajadoras sexuales y, en algunos casos, deben ser acogidas como refugiadas.

 “Estas entidades deben apoyarlas en la consecución de sus visas de trabajo”, añade.

Desde  el  Ministerio  de Trabajo, se  ha  ordenado que Migración Colombia debe atender la problemática de las trabajadoras sexuales colombianas.

Las órdenes de la corte van dirigidas a Migración Colombia y a la Defensoría del Pueblo. Deben visitar los sitios de alta presencia de venezolanas y, si es el caso, formalizar laboralmente a las migrantes.

Marili, una ex enfermera de 27 años, dijo que hace tiempo que le daba vergüenza admitir que era prostituta, pero ahora da gracias por tener un empleo que le permita comprar las medicinas para la hipertensión que necesita su madre en Caracas.

En casi todas las llamadas “Casas de  Reinas”  o  prostíbulos  ahora las  Venezolanas son las  preferidas por los  clientes   colombianos.

Se le suman a las trabajadoras sexuales, electricistas, mecánicos y vendedores de empanadas, quienes han escapado de la asfixiante crisis económica que ahoga a su país hace años, con un pronóstico de inflación para 2017 del 700 por ciento.

Abogados expertos en migración esperan apalancarse en el fallo otorgado a favor de las trabajadoras sexuales para gestionarles también a personas con otros oficios los papeles que les permitan soñar con un futuro más prometedor del otro lado de la frontera.

En menos de una década, sin estar preparada para ello, a Colombia le llegó una oleada de inmigrantes que supera la población de capitales como Bucaramanga o Ibagué.

Solo por puntos fronterizos legales, se calcula que son cerca de 600.000 venezolanos que han cruzado a nuestro país huyendo de su patria por cuenta de la megacrisis social, económica y política desatada por el régimen de Nicolás Maduro. Y a esto habría que sumarles los cientos de pasos ilegales que existen a lo largo de los más de 2.200 kilómetros de frontera terrestre entre las dos naciones, de La Guajira a la Orinoquia.

Colombia, a través de su canciller, María Ángela Holguín, considera que nuestro país, como nunca, debe ser solidario con el pueblo de Venezuela “porque la situación que viven es dramática. Y es trágica y lamentable la pobreza que padecen”.

La Canciller revela que ya le respondió al Fiscal sobre sus requerimientos por la participación de venezolanos en delitos y anunció que “serán deportados todos los venezolanos que la Fiscalía indique

Esta semana, el presidente Juan Manuel Santos lanzó en Cúcuta una nueva estrategia que, en esencia, intenta ponerle orden a la llegada de venezolanos. Pero no será una tarea fácil. Cada día, según Migración Colombia, unas 37.000 personas están cruzando desde el otro lado de la frontera para rebuscarse alimentos y medicinas. Son los protagonistas de lo que los expertos denominan ‘migración pendular’, y para entrar a nuestro país usan la Tarjeta de Movilidad Fronteriza, que les ha permitido a por lo menos 1,5 millones de personas ingresar sin mayores trabas a Colombia por un corto periodo para proveerse de artículos básicos, buscar atención médica o trabajar por pocos días en labores del campo y otros trabajos no calificados.

Migración Colombia reportó a finales del 2017 que existen unos 550.000 venezolanos en condición regular o irregular en el país, un 62 por ciento más con respecto a un informe de mediados del año. Y en el último mes habrían llegado al menos 50.000 más. Muchos tienen familia en Colombia y han encontrado maneras de acomodarse en ciudades como Bogotá, Bucaramanga y Barranquilla.

Otros siguen de largo y usan nuestro territorio como puente. Ecuador, Perú, Chile, Estados Unidos, Panamá, México, España, Argentina, Brasil y Costa Rica son, en ese orden, los destinos a los que se dirigen, según las estadísticas de Migración Colombia.