Primera de Cañaveralejo pasada por agua,Padilla confirma su retiro de los ruedos en el 2018

Con apenas medio aforo y con media hora de retraso a causa del fuerte aguacero caído sobre la ciudad al filo de las tres de la tarde, dio comienzo a la corrida inaugural de la Feria que celebra los sesenta años de la plaza Cañaveralejo.

Lamentablemente lo que mal comienza, mal acaba. Se lidiaron toros de dos ganaderías caleñas: Fuentelapeña y Paispamba, que presentaron un buen toro cada una lidiados en primero y cuarto lugar. Poco valió el resto, además salió un sobrero de Fuentelapeña imposible para torear.

Los toros de las ganaderías de Fuentelapeña y Paispamba fueron inferiores a las exigencias de comportamiento y presentación de una plaza de primera categoría como lo es la de Cañaveralejo, y la voluntad de la terna poco pudo rescatar para divertir a un público que hizo escasa presencia en los tendidos.

Comenzó la feria de Cali 60 años, con una corrida decepcionante por los toros y algunos detalles que hacen de ella, una tarde para olvidar. Dos jóvenes de proyección y futuro Reyter y Colombo y un veterano que raspa la hoya de la despedida. No hubo corte de orejas.

El carisma del español Juan José Padilla no valió esta vez. Tampoco sus intenciones de hacerse a las cortas embestidas del primero de sus ejemplares, del hierro de Fuentelapeña, por lo que debió conformarse con una vuelta al ruedo en el que abrió la corrida.

En el siguiente, de Paispamba, Padilla eligió la pirotecnia, pero la movilidad del animal duró un suspiro. La espada no hizo pronto efecto y dos avisos sonaron del palco. Igual, fue obligado a saludar desde el tercio.

El colombiano Sebastián Ritter se dejó ver con valor en el primero de sus toros, marcado con el hierro de Paispamba. Fue arrollado, sin consecuencias y todo quedó en un saludo.

 

Se llevó el lote que sirvió (1° y 4°) Juan José Padilla, lamentablemente no logró redondear la tarde a pesar de haberse premiado con la vuelta al ruedo en el que abrió la corrida y al que toreó bajo la lluvia constante especialmente con la mano diestra.

Muy bullidor estuvo en su segundo al que lanceó a pies juntos y banderilleó con seguridad y alegría. Pases con ambas manos, de rodillas, molinetes y una variedad de muletazos entre el contento general y los olés. Dejó una estocada entera de efecto tardío y cambió la oreja que ya tenía asegurada por dos avisos.

El torero Juan José Padilla  confirmó  a  La  Última    en la  primera  de  abono de  Cali, que se retirará definitivamente de los ruedos al finalizar la próxima temporada 2018 y pondrá así fin a veinticinco años de alternativa, según en diálogo con periodistas   y aficionados  al  ingresar  a la Plaza de Toros de  la capital vallecaucana.

«He tomado la decisión más importante de mi carrera y ya no hay vuelta de hoja. Siento que ya no podía estirar más la cuerda ni seguir tentando a la suerte. Cuando acabe 2018 me voy del toreo y me voy con la satisfacción de haberlo dado todo por el toro y por mi profesión», ha manifestado el jerezano.

Coincide, además, el anuncio del torero con el final de una temporada en la que ha encabezado el escalafón de matadores con 56 corridas lidiadas, 95 orejas y 9 rabos, motivo suficiente para que afronte el nuevo año con garantía de aparecer en los carteles de las principales ferias.

De todos modos, no se puede negar que Padilla es un caso extraordinario en la historia de la tauromaquia, un paradigma del héroe moderno, un referente de lo que el ser humano es capaz de alcanzar con el esfuerzo y el sacrificio.

Apodado en sus inicios El Ciclón de Jerez, ha sido un experimentado matador, valiente, bullidor, de toscas y aceleradas maneras, fijo en las corridas duras, respetado como profesional, pero no admirado como figura, un diestro de público ferial, y no de aficionados.

En esas andaba cuando un toro de Ana Romero  le  sorprendió en  Octubre  de   2011  con motivo de la feria del Pilar, y le arrancó el ojo izquierdo.

Muy poca suerte acompañó al colombiano Sebastián Ritter. Su primero un bello ejemplar chorreado de Paispamba sacó al final complicaciones, le cogió destrozándole la taleguilla, y lo despachó de estocada tendida que requirió de dos pinchazos más hasta alcanzar un recado presidencial.

Su segundo un toro de Fuentelapeña con buenas intenciones, que se malogró una mano, siendo cambiado por el sobrero del mismo hierro, un toro feo, manso, zancón e imposible para el toreo. Por lógica imposible de matar a pesar de los varios intentos mientras sonaban los tres avisos.

Tampoco el triunfo acompañó a Jesús Enrique Colombo el venezolano que hacía su debut como matador en este ruedo que el año anterior le catalogó como el mejor novillero.

Su primero de Paispamba muy falto de clase, terminó metiéndose a tablas donde el joven diestro le logró algunas series en redondo. Al final una estocada un poco delantera le privó del trofeo.

Cerró la corrida al filo de las siete de la noche con un toro que le permitió lucir en verónicas ceñidas, colocar tres pares de banderillas y una faena de muleta interesante que perdió emoción al final.

Hierro de Fuentelapeña - Colombia Plaza de toros de Cañaveralejo (Cali). Primera de Feria. Media entrada en tarde lluviosa. Toros de Fuentelapeña (1º, 5º -sobrero- y 6º) y Paispamba. Destacaron primero, segundo y cuarto. De peor juego el resto. Hierro de Paispamba - Colombia
Juan José Padilla, vuelta y silencio tras dos avisos
Sebastián Ritter, silencio tras aviso y silencio tras tres avisos
Jesús Enrique Colombo, palmas en su lote.

Cortesía: Mundo  Toro  y   TauroMagia