Las autoridades tras poderosa banda de estafadores de compras por internet

 

Los delincuentes han visto en la plataforma de compra y venta de artículos OLX una oportunidad para engañar incautos.

Así lo advierte la Policía, que ante las constantes quejas recibidas, ha reforzado  con técnicos en informáticas y comandos  especiales de  asalto  a un grupo de investigación para analizar las denuncias   y  dar  con  con el paradero de  los  criminales.

 

Una  de  las ciudades  en donde  se viene  trabajando es Cali en donde ya se tiene  identificados los  delincuentes que van desde  funcionarios de  bancos, transportadores y comerciantes que compran  o venden  objetos  y artículos  robados en  las tradicionales  “ollas” de  los barrios  Alameda, Bretaña, Junín, Guayaquil, Aranjuez, Manuel María Buenaventura, Santa Mónica, Belalcázar, Sucre y Obrero, conocidos como los sectores  más  peligrosos de la Capital del  valle, en donde se  compra  y se vende toda  clase de cachivaches y elementos  robados .

Si bien hasta ahora van 2mil denuncias en todo el país (cada mes, esa página tiene 8 millones de visitas), la Dijín señala que es un fenómeno creciente, por lo que incluso se solicitó a los representantes de OLX, con sede en Buenos Aires, Argentina, ajustar los protocolos de información para evitar que se den más engaños.

El estudio hecho por la Dijín da cuenta de que casi la mitad de las denuncias hacen referencia a fraudes con la venta o compra de celulares, seguidos de vehículos, mascotas, televisores y alquiler de inmuebles para descanso los fines de semana.También hay casos de engaños con la compra o venta de máquinas de coser, cámaras y otros equipos electrónicos.

En medio de la investigación, la Policía citó a una reunión a representantes de la plataforma para manifestar la preocupación. En el encuentro, los voceros de la marca en Colombia, de acuerdo con fuentes en el proceso, contactaron vía telefónica a las autoridades con la representante de OLX en Argentina, Paula Casaux. Según dijo, la firma hace las veces de intermediaria y no es responsable por la información o fraude que cometan quienes usan la plataforma.

La Policía lo que busca es que OLX se ajuste a la reglamentación colombiana, más exactamente, a la Ley 1480 del 2011, sobre los derechos de los consumidores, lo que acarrea obligaciones como garantizar la recolección de información que permita a las autoridades realizar investigaciones.

Pero OLX señala en su página web que “solo recolecta datos personales que el usuario envía en forma voluntaria y con una finalidad específica”. 

La Dijín hizo un listado de los casos más recurrentes. Uno de ellos es el de un hombre en Dosquebradas, Risaralda, cuya identidad sigue en reserva, que ha estafado a cuatro personas sirviendo de supuesto intermediario en la venta y compra de vehículos.

En Cali con radio de  acción en Cauca, Valle del Cauca  y Eje  Cafetero, se tiene  plenamente  identificada a  la banda  de  “Los Ortíz”  comandada  por un sujeto que se  hace llamar  Juan  Ortíz  o  Carlos Tenorio  utiliza  los  celulares  3165140367   y  3103687873  y en sus últimas  fechorías  por el Norte del Cauca ha  utilizado a un transportador identificado  como  Germán Ramírez    cel 3184024633 que  conduce un camion  furgón cerrado blanco placa 588 WHK.

En cuanto al fraude con celulares, la Dijín conoció el caso de un comprador que pagó por tres celulares de alta gama y que, tras hacer la consignación, nunca recibió los equipos. Lo mismo le pasó a una mujer que en  Jamundí pagó 600.000 pesos por un perro que vendían en Medellín, y que jamás le enviaron.

Pero los compradores no son los únicos estafados, sino los vendedores. Fue el caso de un joven en  cali á que entregó una cámara de fotos convencido de que el cheque consignado en su cuenta correspondía a la suma del monto exigido, pero al retirar el dinero fue notificado de que se trataba de un cheque sin fondos.

Es posible que después de hacer su primera compra o venta por Internet, usted no quiera parar. Si es comprador, estará feliz de haberse ahorrado largas horas de recorrido circular por un centro comercial repleto de gente, o sentirá que venció al sistema porque consiguió un precio mucho más bajo que el que había cotizado en un almacén. Si es vendedor, agradecerá no haber necesitado pagar el arriendo de un local físico para atraer un cliente a comprar su producto y se habrá ahorrado el tedio de atender detrás de un mostrador.

Las compras por Internet han aumentado sin parar durante los últimos años. Un estudio de Visa y Euromonitor estimó que, en Colombia, las ventas en tiendas virtuales el año pasado fueron de 3.100 millones de dólares.

Un 18% más que en 2017, cuando fueron de 2.600 millones. Aunque un 51% de ese rubro se lo llevó la venta de tiquetes aéreos, el 49% restante se reparte entre el resto de modalidades de compras en línea. Otro dato: según ComScore, una compañía de medición de mercadeo en internet, Mercado Libre es el comercio más visitado por colombianos.

Es esa página (junto a otras como OLX o eBay) donde una nueva generación de ladrones encontró trabajo. Los gerentes de esos comercios en línea han asegurado mil veces que los casos de estafa en sus plataformas son muy bajos, que la mayoría de transacciones se concretan sin problemas y que (menos mal, qué tal que no) casi todos están felices. Casi. El gerente de OLX dijo en una entrevista que se trata de un 0,1% de las transacciones. Ese porcentaje, que parece insignificante, se ha convertido en un mar de quejas , denuncias e  historias  trgicómicas de  robos.

 

Una de las reglas básicas de estas páginas es que se envía el producto una vez se deposite el pago. O se hace a contraentrega, plata en mano. Por eso, el miedo más grande lo llevan los compradores: porque el vendedor lleva la ventaja. Tiene las de ganar. Sin embargo, desde hace más de dos años (por las denuncias que pude rastrear en Internet, pero puede ser mucho más) se puso de moda una estafa a la inversa, donde el comprador, en aparente desventaja, se las ingenia para robar a vendedores incautos.

La estafa funciona más o menos así.

Usted pone a la venta un producto en una página de compraventas. Suele ser un portátil, un celular de alta gama, un   equipo de  sonido o un artículo para  el  hogar. Aunque también ha pasado con muebles, perros, un aire acondicionado. Un comprador (muchas denuncias coinciden en que es un tipo de acento payanés  o paisa) se muestra interesado en su producto. Lo contacta amablemente, no regatea el precio, se comporta como el cliente perfecto. Usted y el comprador arreglan los detalles de lo que será su futuro infierno.

El tipo le manda una foto de un recibo de consignación, muchas veces incluso parece en efectivo. Le dice que revise su cuenta bancaria, revise que todo está en orden y, de ser así, le envíe el producto. Usted va, coge su celular o su computador, abre la sucursal virtual de su banco y ve que efectivamente aparece un ingreso en su saldo nuevo: cuatro millónes, lo que había pedido por su artículo usado. Debajo de ese valor, aparece subtítulo que dice “consignación en canje”. Usted lo ignora, porque se  confía que  la  consignación ha sido en efectivo.

Envía  o entrega  incautamente el producto. Un rato después, entra de nuevo a la sucursal, quizás con ganas de gastarse la plata que acaba de ganar. Pero ve, con sorpresa, que la consignación no aparece. Ya no está su millón. Se quiere pegar un tiro. Llama al comprador, que por supuesto ya no contesta. Llama desesperado al banco. Le explica de mil formas al asesor. Y él, mucho más calmado que usted, le dice  cínicamente que lo robaron.

Humberto  Galarza, una víctima de este robo en Santander de  Quilichao, dice que así perdió su cámara. Nos relata un reflejo del arquetipo de estafa: “Puse a la venta, por OLX, mi cámara Canon T2i porque quería una mejor. Lo puse un día por la noche y al día siguiente muy temprano me llamó un señor llamado Fernando. Me pareció confiable, no noté nada raro. El man quería concretar la compra rápido y me dijo que quitara la publicación de la plataforma. Me mandó de una foto de un recibo de consignación y yo revisé en la página de Bancolombia y aparecía la plata. No me fijé en lo de “en canje”. No vendo cosas así normalmente. La plata se desapareció al día siguiente y el celular del man ya sonaba apagado. Luego alguien me explicó por qué había pasado y me sentí como una güeva. Puse el denuncio en la Fiscalía pero no ha pasado nada con eso”.

La explicación que le han dado a  Humberto  y a todas las víctimas es breve: la consignación en canje, esas tres palabras que usted pasó por alto, indican que su comprador pagó con un cheque. Lo que usted no sabía (y por lo que cayó en la trampa) es que el cheque tiene un periodo de canje de tres días, en el que quien lo depositó puede revertir el pago o le envió  una   consignación  falsa en  efectivo. O bien puede ser un cheque sin fondos: el popular cheque chimbo. Ahora lo sabe.

 

En el Centro Cibernético Policial dicen que conocen el tipo de estafa. Que es común. Aunque no están familiarizados con el detalle del acento costeño, patojo, paisa  o caleño. Dicen que bien podría ser una red o varias.

Y que es la Fiscalía quien recibe las denuncias y adelanta esos casos. Ellos, que administran el CAI Virtual de la Policía, agregan que en lo que va de este año han conocido 1998 denuncias en la categoría “estafas por compra o venta de productos en internet”.

 

Redacciòn