“Tengan la plena seguridad que voy a  ser presidenta de Colombia” Piedad Córdoba en Puerto Tejada

La  ex congresista Piedad Esneda Córdoba Ruiz a  sus 62  años de edad y de  visita  a Puerto Tejada  anunció  a  sus  simpatizantes que está  trabajando  duramente en su intención de estar en la contienda electoral para llegar a la Casa de Nariño en 2018.

Córdoba Ruiz explicó que seguirá  recorriendo el  país a fin de  recolectar firmas para  crecer   sus comités de  apoyo  regionales  y respaldar su aspiración presidencial para el próximo año. «La mayoría ciudadana ya no se siente representada por esa vieja política que ni le habla de sus problemas ni los resuelve»  sostuvo.

En  una  charla  informal  la ex congresista   expresó  que  su intención es seguir  presentando  un proyecto  político  de base, “de la gente, de colombianos de a pie. Seré presidenta alejada de las cúpulas y las castas» dijo en tono enérgico.

El comité promotor de la  controvertida  y aguerrida  dirigente  a  nombre de, «Poder Ciudadano»,  inició  a  recoger  firmas  en el Norte  del  cauca  que se  sumen a  la  más de 400.000 firmas para avalar su aspiración presidencial.

«La principal bandera de mi Gobierno será la del cambio, el cambio de época, el cambio de todo lo que significa la pobreza, la miseria, la exclusión, la falta de garantías y fundamentalmente creo que hay que no solo cumplir los acuerdos, sino mirar cómo se van a cumplir», manifestó Piedad  Córdoba  en  Puerto Tejada.

“Quiero una candidatura  untada  de  pueblo, alejada de las cúpulas, para hacer equipo con la sociedad, sin ningún tipo de  exclusiones, porque  quiero  para  Colombia  un verdadero cambio” afirmó  la candidata  presidencial.

Hace siete años, en septiembre de 2010, la entonces senadora Piedad Córdoba recibió una sanción que amenazó su carrera política. La Procuraduría la destituyó e inhabilitó por 18 años para ejercer cargos públicos, al señalarla de haber extralimitado sus funciones como mediadora de paz con la guerrilla. Alejandro Ordóñez, entonces procurador y hoy candidato presidencial, la acusó por unos supuestos correos de Raúl Reyes, número dos de las Farc, donde se le identificaba como Teodora Bolívar. Prueba suficiente para sancionarla, pero también para que se convirtiera en un pesado lastre. Nadie apostaba por volverla a ver en un tarjetón. Pero este martes oficializó su candidata presidencial.

 

Desde la destitución, Córdoba no necesitó de cargos públicos para mantenerse vigente. Fundó la organización Colombianos y colombianas por la paz, que no solo sirvió de interlocutor entre las guerrillas y la sociedad civil, sino su plataforma para promover ideas políticas. Piedad participó en las liberaciones de Clara Rojas, Gloria Polanco, Luis Eladio Pérez, Orlando Beltrán, Jorge Gechem.

También lideró la Marcha Patriótica, se unió al frente de izquierda que se sumó a la relección de Juan Manuel Santos, hizo campaña por el Sí en el plebiscito. Pero lo hizo con el duro estigma que le generó su cercanía a los jefes del secretariado de las Farc o su amistad con el presidente de Venezuela Hugo Chávez.

 

Durante siete años las encuestas la ubican entre los personajes de la política nacional con mayor imagen desfavorable, muchas veces, en los aeropuertos, eran noticias los insultos y los señalamientos. “El pan de cada día”, dice.

Le gritaban guerrillera de las Farc desde que apareció una foto con Iván Márquez, Granda y Jesús Santrich que le entregaba un ramo de flores. Hasta enfrentó una demanda por traición a la patria, por aquellas famosas palabras que pronunció en México donde para muchos habló mal del país (en años del gobierno de Álvaro Uribe).

La mayor batalla la hizo en solitario, con poco favoritismo. La libró en el Consejo de Estado que tardó años en resolver su caso. Piedad Córdoba estaba condenada a esperar hasta las elecciones de 2030 para volver a la política, pero ese tribunal tumbó la inhabilidad de la Procuraduría. Apenas para aspirar en unas elecciones que coinciden, dice ella, “con nuevos tiempos”, propicios, asegura, para ganar las elecciones presidenciales y ser la primera mujer en la Casa de Nariño.

A pesar de cargar con el estigma de las Farc, Piedad Córdoba podría ser quien pudiera representar al nuevo partido político de la ex guerrilla que no tendrá candidato. No en vano movimientos como Marcha Patriótica que ha sido de  los que más gente ha  logrado movilizar  en  marcha  y actos públicos, fueron concebidos como una plataforma de aterrizaje de la nueva organización.

 

Sin embargo, Córdoba dice representar “a los niños y niñas, a los campesinos y campesinas, a las trabajadoras y los trabajadores, las indígenas y los indígenas,… ”. Una coalición con los ciudadanos.

Córdoba además se ubica en la orilla de los acuerdos de paz. “Somos garantía de que los acuerdos se van a cumplir”, y también ha propuesto una asamblea nacional constituyente en caso de ser presidenta.

Puede que el estigma pese, pero Piedad asegura que es por ser una mujer que piensa distinto. “Me preparé durante muchísimos años a pesar de las persecuciones, las estigmatizaciones. Todo lo que se ha dicho de mí y aquí estoy, en 40 años de vida política no he sido una mujer corrupta, he sido una mujer que piensa distinto”.