La crisis de la justicia en Colombia es un ‘viejo conocido’: Gómez Méndez

El escándalo, conocido como el Cartel de la toga, afecta también y por los mismos señalamientos a otro ex presidente de ese tribunal, Leonidas Bustos; al actual magistrado Gustavo Malo; al ex fiscal Anticorrupción Gustavo Moreno, así como a varios senadores y abogados que, al parecer, habrían conformado una red criminal para inclinar fallos de la justicia.

Pero no son solo ellos, pues tres magistrados del Tribunal Superior del Meta y 25 funcionarios judiciales están privados de la libertad, también por hechos de corrupción, sin contar con otros escándalos que han afectado a las altas Cortes.

La Corte Constitucional, por ejemplo, se vio afectada por el escándalo del entonces magistrado Jorge Pretelt, quien habría recibido $500 millones por incidir en un fallo de tutela a favor de la empresa Fidupetrol, señalamientos que, finalmente, le costaron el puesto y por los que hoy se enfrenta a la justicia.

También está en ciernes la permanencia del magistrado Alberto Rojas Ríos, cuya elección ya había sido anulada, y que también fue mencionado en el escándalo de corrupción en el Meta.

Ni qué decir de los escándalos por el ‘carrusel de las pensiones’ en el Consejo Superior de la Judicatura, o la ‘puerta giratoria’ con el nombramiento de ex magistrados de otras Cortes en su Sala Administrativa; el escándalo por supuestos pagos millonarios de una red de abogados para ‘torcer’ fallos de pérdida de investidura a dirigentes políticos desde el Consejo de Estado.

Tampoco se han escapado de señalamientos la Procuraduría de Alejandro Ordóñez por el nombramiento ‘masivo’ en ese organismo de familiares de exmagistrados que ayudaron a elegirlo.

“Todos estos tipos de conductas afectan el Estado Social de Derecho, hacen que se pierda la credibilidad en la justicia, que esta toga que se porta hoy, se porta con tristeza”, consideró la juez 40 de Control de Garantías que mandó a la cárcel Picota al exmagistrado Ricaurte.

Y no le falta razón. “Por todo esto que ha pasado se siente dolor institucional, se siente indignación, se siente dolor de patria”, agrega el exmagistrado de la Corte Suprema Jaime Arrubla Paucar, quien defiende el debido proceso, pero afirma que si los inculpados son hallados culpables, merecen el más drástico castigo.

“El que vende una decisión judicial no comete un delito cualquiera, comete el más execrable de los delitos, un delito de ‘lesa sociedad’, porque está traicionando toda la confianza que el Estado y la sociedad pusieron en sus manos”.

Y sin desconocer la gravedad de la crisis por la que atraviesa la Administración de Justicia, el exfiscal General Guillermo Mendoza Diago se lamenta de que la “actuación cuestionable de unos pocos magistrados” afecta la imagen institucional de toda la Rama Judicial, “tal como sucede en el Congreso: por unos pocos corruptos, la gente cree que todos los legisladores son corruptos, clientelistas y politiqueros”.

Más aún, Mendoza Diago no duda de que después de la masacre de la Corte Suprema de Justicia en 1985 por el M-19, “esta es la crisis más profunda que vive la justicia en Colombia”.

Alegría

Pero a pesar de que la “profunda tristeza” que siente el expresidente de la Corte Constitucional y actual rector de la Universidad Externado de Colombia, Juan Carlos Henao, por la crisis de la Justicia, el jurista asegura que también siente “una sensación de alegría”.

“Era necesario que esto ocurriera para destapar la olla podrida que ha existido en muchos sectores de la Rama Judicial, como ha existido la corrupción en otros sectores de la sociedad”.

Según Henao, la corrupción “es la antinomia de la academia”, pues afirma: “Uno cómo les enseña a los alumnos teoría, disciplina, valores éticos, cuando usted sabe que la solución es con dinero por debajo de la mesa. Como académico me duele saber que la justicia está tocada por la corrupción”.

Cuatro razones

El exfiscal General Alfonso Gómez Méndez considera que “este país suele escandalizarse de lo que ya conoce”, en referencia a que la crisis de la justicia en Colombia es un ‘viejo conocido’, pues son varias las razones que así lo explican.

1. La Constituyente del 91 les asignó demasiadas funciones electorales a las altas Cortes que terminaron clientelizándolas. “Sacaron a los magistrados de su principal labor y las puso a postular, a nombrar, a viajar, a asistir a conferencias, etc”.

2. Es un error que el Congreso elija a los magistrados y estos juzguen a los congresistas, “por eso hay impunidad para ambos, y hoy en día los magistrados no tienen un juez real que los juzgue penal y disciplinariamente. Por esa vía entraron en este desbarajuste institucional y personal en los últimos años”.

3. Insiste en que la figura de “la reelección presidencial permitió que los Presidentes intervinieran en la elección de dos y hasta tres fiscales en su mandato, y en la elección de magistrados de las altas Cortes o haciendo postulaciones”.

4. Señala como fuente de deterioro institucional la “actitud permisiva” de la sociedad. Se refiere a que además de la llamada ‘puerta giratoria’ en la justicia, también conocida como ‘yo te elijo tú me eliges’, los altos cargos han servido para pagar favores personales.

“En la pasada Fiscalía todo el país asistió a la ‘contratitis’ de Eduardo Montealegre: para pagarles el favor a los magistrados que cambiaron la jurisprudencia para permitirle estar más tiempo que el permitido, cuando esos consejeros de Estado terminaron su periodo aparecieron con contratos de $500 millones y $1.000 millones, y eso al país no lo sorprendió, como tampoco lo sorprendió los millonarios contratos con Natalia Springer” Sostuvo  Gómez  Méndez.

Por: Arcadio González Ardila