“El diablo entra por el bolsillo”, el Papa Francisco en Medellín

El Papa llegó con algo de retraso por el clima, aterrizó en el aeropuerto de Rionegro, pero no se transportó en helicóptero hasta el lugar de la misa, sino que lo hizo en su Papamóvil, lo que les dio la oportunidad a todos los habitantes de Medellín de verlo pasar por algunas calles de la ciudad.

Al final todo fue sublime, el Santo Padre arribó al aeropuerto Olaya Herrera, durante más de una hora presidió una linda homilía, con mensajes muy claros y profundo; que todos los asistentes escucharon e interiorizaron, quedó así demostrado que Antioquia es una de las regiones más católicas del país.

Con vivas y aplausos, 12.000 religiosos y laicos recibieron este sábado al Papa Francisco en el centro de espectáculos La Macarena, para el último evento de la agenda papal en suelo antioqueño.

El Sumo Pontífice llegó hasta el centro de espectáculos en Papamóvil, en un recorrido corto que salió desde el Hogar San José, en el centro, y avanzó por la Avenida Oriental y la Calle San Juan.

En el sitio entregó un conmovedor discurso -el más largo de los pronunciados en suelo colombiano- cargado de referencias locales: saludó a los asistentes diciendo “queridos paisas”, habló de las arepas al desayuno y pidió salvar a los jóvenes de los “sicarios de la droga”.

Desde el inicio el evento fue particular. Uno de los asistentes arrojó un Solideo que le cayó en la cara al Papa -que apenas estaba entrando al recinto-. Francisco reaccionó con una sonrisa.

Luego el Papa subió al escenario, saludó las reliquias de la madre Laura Montoya, la primera santa colombiana que además fue la primera católica en ser declarada santa por Francisco.

Durante su pronunciamiento ante los religiosos, Francisco también aprovechó para referirse a la corrupción que puede llegar a la Iglesia poco a poco.

“Como he dicho ya en otras ocasiones, el diablo entra por el bolsillo. Esto no es privativo de los comienzos, todos nosotros tenemos que estar atentos porque la corrupción en los hombres y mujeres que están en la Iglesia empieza así”, dijo y aclaró que después de entrar se puede enraizar en el corazón y acabar desalojando a Dios.

No se puede servir a Dios y al dinero”, no podemos aprovecharnos de nuestra condición religiosa y de la bondad de nuestro pueblo para ser servidos y obtener beneficios materiales”, precisó.

Además dijo que los venenos de la mentira, el ocultamiento, la manipulación, el abuso al pueblo y a los frágiles, son ramas secas que Dios ha mandado cortar.

Francisco, además, citó como ejemplos de vida a la santa Madre Laura Montoya y al beato Padre Marianito. “¡Cuánto nos enseña la mujer consagrada de entrega silenciosa, abnegada, sin mayor interés que expresar el rostro maternal de Dios! (…) Todos nos muestran que es posible seguir fielmente la llamada del Señor, que es posible dar mucho fruto”, dijo.