Amaral, la cuota de  Puerto Tejada  en la selección  Colombia, de peluquero a utilero

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El hombre que siempre  abraza y le desea lo mejor a  cada  jugador de Colombia antes de saltar a  la cancha es Héctor Fabio Abadía, lo propio hace para celebrar un gol  o  animarlos cuando las  cosas  no van  bien.

Nació en Puerto Tejada  al Norte del Cauca, tiene 35 años y desde hace 15 se convirtió en el hombre de confianza de jugadores, técnicos y hasta directivos del fútbol colombiano.

“Amaral”, la chapa que le colocaron  el Faustino el  “Tino» Asprilla y Freddy Rincón, goza de una cercanía privilegiada con la gran mayoría de jugadores internacionales de la selección Colombia, a quien le confían que les  consiga  cualquier  detalle  o suvenires que se les  haya  olvidado para regalarle a sus familias o amistades en sus  giras  internacionales.

Lo llaman para todo: desde el simple pago de un servicio público, conseguir música y videos, hasta diligencias bancarias de extrema confianza.

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Está en el llavero y el corazón de los futbolistas al mando del  profesor  Pékerman. Con la llegada a la Tricolor del técnico argentino, su situación contractual con la Federación Colombiana de Fútbol se formalizó  y “Amaral” el único fijo en el seleccionado   tiene todo preparado para su labor en el Mundial de 2018.

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“Amaral”, es el hombre  que junto  a  su “pana” William Torres  se encargan con plena  sutileza  de toda la utilería de la Selección Colombia, lleva 15 años junto al combinado patrio y es quien debe estar pendiente de tenerle a los jugadores y cuerpo técnico todas sus prendas de vestir en concentraciones, entrenamientos y partidos completamente arreglados y listos para que sean usadas.

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Cuando James Rodríguez sufrió una lesión en el quinto metatarsiano, en sus primeros meses como jugador del Real Madrid, invitó a Amatral con todo pago a España para que lo acompañara y lo ayudara. Se convirtió en la sombra del 10. Iba a hacerle vueltas. Estaba pendiente de lo que necesitaran Daniela Ospina y Salomé.

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Pero sin dudas lo que más recuerda fue el momento en el que James le presentó a los jugadores del equipo merengue. Se tomó fotos con Cristiano Ronaldo, a quien ahora le tiene confianza y llama “el bicho”, con Gareth Bale, Sergio Ramos, Marcelo, Isco, Carlo Ancelotti, Zinedine Zidane y cada una de las figuras del plantel.

Héctor Fabio Abadía, más conocido en la Selección Colombia como “Amaral”, aún tiene frescas las historias que le contó, en 1990, a coterráneo de  Puerto Luís Norberto  “el Huevito Gil” y, en medio de sonrisas, recuerda una especial: la noche en la que este pasó en vela luego de que el profesor Jorge Luis Pinto le diera la noticia a Mondragón de que iba a debutar en el profesionalismo.

«Faryd no lo dejó dormir; le tocó en la misma habitación con el Huevito y a eso de la una de la madrugada el Turco todavía daba vueltas en el cuarto».

Eso fue en 1990, después de compartir con Miguel Calero y Óscar Córdoba, con quienes integró la generación dorada de porteros gracias a la formación que recibieron de Carlos Portela, un visionario del entrenamiento deportivo y maestro de los principales porteros del fútbol nacional.

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Amaral es un futbolista frustrado. Salió de su natal Puerto Tejada a probar suerte en varios equipos, pero como no veía progresos, decidió buscar mejores horizontes con la tijera o la maquinita en las manos, de peluquero, pasó a utilero y codearse con los  grandes  del balompié  por  todo  el mundo.

“Comencé en esto por casualidad; una vez en Medellín, a un compañero de las inferiores de Nacional lo motilaron mal y el hombre quedó aburrido, entonces a mí me tocó agarrar unas tijeras para emparejarlo; el ‘pelao’ quedó tan contento que eso me motivó a seguir motilando”.

 

Su estilo lo fue perfeccionando y puliendo en el Atlético Huila, adonde la goma por el fútbol también lo llevó hace ya varios años a buscar una oportunidad en el profesionalismo. “Allá siempre tenía como clientes a Acisclo Córdoba, ‘El Tino’ Sinisterra y Stewar Lasso, entre otros”.

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Con el paso del tiempo, su fama se fue regando y hoy, a este Portejadeño,  siempre luce su inseparable gorra, se le puede llamar «el estilista del fútbol» que ama lo que hace  y quien sostiene que  «Para ser feliz, lo primero que tienes que hacer es enamorarte de tu trabajo».

Jugador que se respete le ha puesto la cabeza. Hasta el  ex presidente de la Federación Colombiana de Fútbol, Óscar Astudillo; el ex gerente Gustavo Moreno Jaramillo y el ex técnico del seleccionado nacional, Reinaldo Rueda, han pasado por las manos de Amaral.

La lista de los clientes  fue larga porque en ella también están Francisco Maturana,  su paisano  Pedro  Antonio Zape  Jordán, Pedro Sarmiento y, por supuesto, la mayoría de los jugadores del Cali y América, además de las  muchas  figuras  del  balompié   colombiano.

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“Yo a los muchachos no les cobro; por encima de todo está la amistad. Ya si ellos me quieren dar una  ligüita yo la recibo con mucho gusto y cariño”, dice, no sin antes aclarar que está al día con las máquinas de motilar que salen al mercado.  Confiesa que hace todos los cortes que le pidan, por difíciles que sean.

Como utilero de  la selección  colombia Abadía  sabe como el que más que «las oportunidades no pasan, tú las haces» ,porque al fin de cuentas el éxito es caminar de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo.

“ El profesor Pékerman es una persona muy humana y desde que nos conoció se ha preocupado por nuestro bienestar. Vive muy pendiente de que no nos falte nada y por eso trabajamos para él con tanto gusto, porque te tiene en cuenta para decisiones importantes y siempre quiere que te sientas a gusto”, asegura Héctor Fabio.