Racista, lo que faltaba

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Ya no saben qué hacer o qué inventar los opositores al alcalde de Cali, Maurice Armitage, para agraviarlo, insultarlo o buscarse cualquier excusa para pedir su revocatoria.

Solamente faltaba que lo acusaran de racista, ese era el último eslabón para tratar de mancharlo a costa de lo que sea.

Lo más paradójico es que justamente este alcalde es el que más se ha preocupado por la inclusión de la población negra de Cali. Sí, negra, como dijo él, porque así son y tengo muchos amigos negros que no se sienten ofendidos si se les menciona de ésta forma.

Como decía el recordado presidente del Deportivo Cali, Alexánder Gorayeb: “El problema es el tonito”. He repasado una y otra vez la grabación de Armitage y no encuentro una intención de agraviar a una población a la cual él precisamente ha dignificado llevando a algunos de sus representantes a altos cargos en la Administración local.

Deberían ser más, pues claro, pero como esta es una ciudad racista, que se avergüenza de sus negros y los esconde, mucho menos los va a poner en cargos directivos.

Me corrigen si me equivoco pero, ¿cuántos presidentes de la Cámara de Comercio han sido negros, cuántos directores de clínicas y hospitales, cuántos generales de la Tercera Brigada, cuántos gobernadores del Valle o cuántos rectores de universidades?

Entonces, esos que hoy acusan al Alcalde dan risa porque nunca han hecho absolutamente nada por mejorar las condiciones de la población negra de esta ciudad. No digan sandeces, no escondan sus oscuras (para hablar políticamente correcto) intenciones politiqueras, disfrazándolas de una falsa preocupación por la cuestión racial.

Por lo menos seis representantes de la raza negra tiene Armitage en su administración, trabajando hombro a hombro con ellos y ninguno, que yo sepa, se ha marchado o ha insinuado que el Alcalde sea nuestra versión criolla de Donald Trump.

Basta con tanta ridiculez y mala leche de oportunistas que lo único que quieren es generar caos y pescar en río revuelto. Dejemos trabajar a ese hombre.
Seguro que se equivoca y es ‘zafado’ en lo que dice, pero allí en esa Administración hay gente muy buena que está tratando de hacer las cosas bien por Cali. Obvio, hay momentos en que uno se desespera por algunas de sus salidas, pero estoy tranquilo porque a diferencia de otros que han llegado allí, Armitage no se va a robar un maldito peso de la Administración.
Algunos dirán que me conformo con nada, pues no, porque en medio de la podredumbre que nos rodea, esa verdad de perogrullo resulta trascendental y además, confío en que esta Administración encontrará la salida a algunos de los problemas de movilidad e inclusión social que nos afectan.

Un hombre con la sensibilidad social de Armitage, con todas las equivocaciones y con todos los errores de cálculo político que comete (porque justamente no es el politiquero tradicional de la mentira), merece una oportunidad y un voto de confianza en una ciudad que ya ensayó a los otros y no hicieron nada… Ah no, verdad, sí hicieron, se la robaron.

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 Por: Gerardo Quintero
Comunicador Social, egresado de la Universidad Autónoma de Occidente. Periodista por pasión y convicción. Cali, la ciudad de sus ancestros, que ama y sufre por igual. Sus escritos son la trinchera desde donde cuestiona, critica o también aplaude las buenas iniciativas. Sueña con una ciudad más justa, educada, cívica, segura e incluyente. – EL PAÍS- CALI

Sigue en Twitter @Gerardoquinte