Llámenlos como quieran


Miedo, ese que usan los delincuentes y algunos mandatarios para fortalecer su accionar es el que sienten miles de colombianos en las zonas rurales en pleno proceso de implementación de los acuerdos de paz. El Cauca, un Departamento cuya historia ha estado marcada por la presencia de todos los violentos asume una nueva etapa con la llegada de bandas delincuenciales, un rebrote del ELN y paramilitares que están sembrando miedo.

Pese a que el Ministro de Defensa Luis Carlos Villegas lo viene negando enfáticamente, el Centro de investigación y educación popular CINEP acaba de publicar un informe donde alerta sobre  la conformación de nuevos grupos paramilitares. Dice el Cinep que los paramilitares en Colombia si existen y que tan sólo en el año 2016 la expansión de estos colectivos  dejó 550 víctimas ¨los que conocemos el conflicto y trabajamos por resolverlo temíamos que la violencia se encrudeciera tras los acuerdos¨ cita el informe.

La indagación del centro de investigación, uno de los más importantes en la memoria del conflicto colombiano  reportó esta semana las 395 amenazas, las 83 ejecuciones extrajudiciales, las 44 personas heridas, 9 desaparecidas y 12 torturadas a manos de los paras en el año 2016.

La violación de los derechos humanos con amenazas individuales y colectivas, el incremento de la extorsión, el asesinato de líderes sociales, campesinos y organizaciones es el pan de cada día en Departamentos como Boyacá, Valle del Cauca, Chocó, Norte de Santander, Atlántico, Antioquia, Santander y  obviamente el Cauca.

Sobre el Cauca el informe manifiesta que los habitantes se sienten temerosos por la aparición de mensajes cuya autoría la asumen las águilas negras. En Toribio por ejemplo, su alcalde alertó  el año pasado que mientras los guerrilleros de las FARC salían hacia las zonas de concentración ya en algunas paredes empezaban a aparecer mensajes alusivos a los paras, especialmente de las águilas.

Pero la policía nacional lo niega. Los consulté y fueron enfáticos en mantener el discurso oficialista de la desaparición de las autodefensas tras el acuerdo en 2006 de Ralito.

Para las autoridades lo que pasa en el Cauca es la llegada de  nuevos grupos delincuenciales, delincuencia común que por ejemplo secuestró y dejó horas después  en libertad  al empresario Roberto María Silva en el municipio de Guachené;  delincuencia común que  venía extorsionando a algunos quilichagueños y tras indagaciones se documentó que fueron habitantes de la misma región los responsables.

Para la policía los paramilitares como autodefensas ya no existen ni en el Cauca, ni el Colombia, como dijo el Ministro denominarlos de esa manera sería  otorgarles a los hampones un reconocimiento político  a quienes vienen ejerciendo como  delincuencia simple y organizada.

Y aquí está el enorme meollo del asunto, para las ONGS y los investigadores los paramilitares son grupos armados que actúan desde una línea paramilitar. Si bien es cierto que ya no existen las denominadas autodefensas unidas de Colombia, los nuevos brotes violentos provienen de grupos organizados que proceden bajo enormes similitudes, funcionan, en otras palabras, bajo un patrón determinado y con enfoque de estructura organizada de carácter nacional;  por ello no se pueden considerar como hechos aislados, no como simple delincuencia común.

Si el gobierno del Presidente Santos y toda su fuerza pública no quiere llamar a los nuevos viejos grupos armados  como paramilitares por la connotación política que eso conlleva es entendible;  lo que no se entiende es que aún no nos cuenten ¿quiénes son los responsables de los 833 victimizaciones, los 279 asesinatos, las 239 amenazas y los 56 civiles heridos que reportaron en el año anterior las mismas víctimas al Cinep? Y que bajo el nombre de paramilitares, águilas negras y otros grupos armados, atacaron y violentaron a la población civil, según las mismas denuncian.

¿A quién le creemos, cómo los llamamos, quiénes son los cabecillas de las nuevas bandas, quiénes vienen asesinando a líderes sociales, quienes distribuyen los panfletos? Si no existe una red organizada, por qué tantas coincidencias de víctimas de diversa procedencia. Seguimos esperando las respuestas, ojalá no sea demasiado tarde.

MABEL LARA – El Liberal