Nuevos casos de abuso y violencia a menores estremecen al país

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El primero es una bebé de cuatro meses, y el otro es una niña de tres años que tenía signos de tortura. ICBF advierte que este año van 2.500 denuncias de violación a menores.

Sara Yolima Salazar falleció el sábado pasado a la 1: 30 pm.

Casi un mes después de que se conociera la condena de 51 años y 10 meses contra Rafael Noguera Uribe por el homicidio de Yuliana Samboní, este fin de semana dos nuevos casos de abuso a menores estremecen el país.

El primero se presentó en el departamento del Meta, en el municipio de Fuente de Oro: una bebé de tan solo cuatro meses fue abusada sexualmente.

Se presume que el autor del crimen fue Camilo Andrés Martínez Cárdenas, un soldado de 19 años que se encontraba de permiso en la zona y que sería familiar de la mamá de la menor.

La bebé tiene una condición estable luego de ser trasladada a Villavicencio en donde se le realizó una intervención quirúrgica. El ejército condenó los hechos y manifestó todo su apoyo a las autoridades.

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El uniformado ya fue detenido por las autoridades. Asimismo, la Fiscalía 14 Seccional de Granada pidió la medida de aseguramiento contra el soldado de 19 años. 

El segundo caso de abuso se presentó en el departamento de Tolima, y lamentablemente en esta oportunidad la menor falleció. El episodio salió a la luz luego que se conociera que Sara Yolima Salazar, una menor de tan solo tres años, fue ingresada al hospital Nelson Restrepo Martínez de Armero Guayabal con heridas de gravedad.

Aunque la acudiente, al parecer la madrina, ingresó a la menor por un delicado golpe en la cabeza, que según la mujer fue por causa un accidente, los médicos se dieron cuenta de otras aberrantes lesiones. Algunas heridas muestran signos de abuso sexual y de tortura.

El reporte médico indicó que la menor “ingresó al centro hospitalario regional con un trauma craneoencefálico severo, heridas múltiples en pecho y espalda, también amputación de la punta del dedo anular izquierdo, levantamiento de la uña del dedo corazón de su mano derecha, un brazo partido, evidencias de abuso vaginal y anal, al igual que, desnutrición avanzada”.

Aunque la menor fue trasladada a Ibagué, al hospital Federico Lleras Acosta, Sara Yolima Salazar falleció el sábado pasado a la 1: 30 pm.

La Policía ya se encuentra investigando este crimen, por el momento se sospecha de los cuidadores de Salazar quienes hace un año recibieron la custodia solidaria de la menor por parte de la Comisaría de Familia. La mujer que llevó inicialmente a esta niña de tres años al hospital desapareció.

La versión que entregó la acudiente no da credibilidad pues manifestó que la herida de la cabeza se debió porque la menor se cayó de la cama. Sin embargo, ni los médicos ni la Policía legitiman esta versión.

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Por su parte el coronel Marcelo Russi Cárdenas, comandante de la Policía Tolima, indicó que se encuentran a la espera de los resultados de medicina legal, sin embargo, dijo que los signos de maltrato son evidentes. Además, recalcó que Salazar también tenía signos de desnutrición.

La Directora del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, Cristina Plazas, explicó que «tan solo este año se han registrado 2.500 denuncias de abuso sexual a menores».

La funcionaria pidió a la Fiscalía actuar en el caso de Sara Salazar con la misma celeridad con la que actuó con Yuliana Samboní, además reiteró su propuesta de cadena perpetua para abusadores de menores.

 Violencia intrafamiliar

Durante el fin de semana también se registraron dos trágicos casos de violencia intrafamiliar: en Medellín, en barrio El Pesebre, un hombre asesinó a una madre y a sus dos hijos menores de edad. Se presume que el prófugo autor del crimen es la pareja de la mujer.

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Por otro lado, en el cauca se presentó un caso en el que un hombre intentó suicidarse tras asesinar a su esposa, Edith Parra.

El autor del crimen se encuentra delicado estado de salud, pero confesó que envenenó a sus hijos y los arrojó a un  río sin embargo los  cuerpo de  los menores  fueron encontrados enterrados en las  últimas   horas.

La víctima, de 28 años, era integrante de un cabildo indígena de Inzá, municipio del oriente del departamento. Dos de sus hijos están desaparecidos.

La mujer fue ultimada por su esposo, quien la atacó con arma blanca y luego trató de suicidarse. Ella se desempeñaba como auxiliar de odontología en una clínica de Popayán.

El asesinato, registrado en la capital del Cauca, tiene conmocionada a la comunidad indígena Paéz en Inzá.

La víctima es una joven del resguardo de Yakiva, que estaba trabajando en Popayán y tenía tres niños. Rechazamos este acto contra las mujeres, tiene que ser un tema de la justicia ordinaria, si no, vamos empezar a revisar los temas de prevención”, dijo Aida Quilcué, líder indígena.

Lo que preocupa a sus familiares es la desaparición de dos de sus hijos, uno de ellos en condición de discapacidad. Según sus familiares, ellos salieron el pasado viernes 21 de abril, junto a su padre, desde Inzá con destino a Popayán.

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Uno se llama Wepe y el otro, Sek. El mayor tiene nueve años y el menor siete. Uno está en condición de discapacidad y el otro sí camina. Esa es la situación”, aseguró Gerardo Ribera, tío de los niños desaparecidos.

Las autoridades iniciaron las investigaciones del caso, ocurrido el pasado sábado 22 de abril, y la búsqueda de los niños. El responsable de este feminicidio se encuentra en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital San José.