21 de marzo como Día Mundial de la Poesía,recordando a Natanael Díaz

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La decisión de proclamar el 21 de marzo como Día Mundial de la Poesía fue aprobada por la Unesco durante su 30º periodo de sesiones, que se celebró en París en 1999.

 

“La poesía es una manifestación de la diversidad en el diálogo, de la libre circulación de las ideas por medio de la palabra, de la creatividad y de la innovación. La poesía contribuye a la diversidad creativa al cuestionar de manera siempre renovada la forma en que usamos las palabras y las cosas, y nuestros modos de percibir e interpretar la realidad. Merced a sus asociaciones y metáforas y a su gramática singular, el lenguaje poético constituye, pues, otra faceta posible del diálogo entre las culturas”.

Cada año, el 21 de marzo, la UNESCO celebra el Día Mundial de la Poesía y nos invita a reflexionar sobre el poder del lenguaje poético y el florecimiento de las capacidades creadoras de cada persona.

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De acuerdo con la decisión de la UNESCO, el principal objetivo de esta acción es “apoyar la diversidad lingüística a través de la expresión poética y dar la oportunidad a las lenguas amenazadas de ser un vehículo de comunicación artística en sus comunidades respectivas”

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Para conmemorar esta fecha, desde La Última proponemos  repasar este  poema  de  Natanel  Díaz, quien fue  un ilustre ex congresista, escritor, orador, poeta y profesor universitario Nortecaucano  de  Puerto Tejada.
Miembro del Movimiento Revolucionario Liberal (MRL), fue representante a la cámara en tres períodos, llegando a ser nombrado vicepresidente de esta corporación.
Fue en 1943, fundador y secretario de propaganda del Club negro de Colombia.
Entre sus escritos está un libro dedicado a Diego Luis Córdoba, titulado “Un negro visto por otro negro”. Se casó con Rosario Saldaña.
Natanael fue padre de 9 hijos: Irne, Jairo, Isabel, Augusto, Natanael, Eduardo, Omar y Carmen Díaz.
                                                                                   Niña  Negra
Naufragio de la luz en la tersura de su cuerpo que nombra mar y viento. Ánfora de penumbra y movimiento para guardar la ola y su dulzura.
Temblor en el andar,firme y madura euritmia aprisionada en el momento .De su paso que guía el pensamiento por caminos de música segura.
Desmayo del crepúsculo en sus manos océano en sus ojos y lejanos .Paisaje de palmera desgarrada.
¡Y en la boca racimo de luceros fruteciendo de cálidos veneros ,su risa de lucerna evaporada!